VII UNA FIESTA MUY, MUY OSCURA – PARTE 1

[Pues qué les digo, el Europop me parece una alternativa bastante interesante de un tiempo para acá. Y de pronto encontré esta canción, que me pareció perfecta para que sonara en cierta situación, su nombre es I'm in Heaven (When You Kissed me) de ATC. Este capítulo fue un verdadero dolor de cabeza y estoy contenta de haberlo terminado por fin, espero que les guste y que no juzguen muy duramente a mi protagonista, es humana y también comete errores. Los espero en los Comments]

<<Dedicado muy especialmente a Stefany Sanchez , por su cumpleaños…>>

La mañana del sábado me atrapó profundamente dormida en medio del abrazo de Danny. Abrí los ojos a la vez que bostezaba, aunque era algo tarde el cuarto seguía bastante oscuro, solo pude ver una rendija de luz del sol que se colaba por el pequeño espacio entre las cortinas brillando en el suelo.

Aparté suavemente los brazos de mi novio, quite mi cabeza de su pecho y me senté en la cama. Bostecé nuevamente. Danny se giró entre las sabanas y me dio la espalda, aun estaba dormido.

Tras la llegada de Julian del supermercado la tarde anterior, los chicos habían decidido abrir una botella de whiskey, celebraban un motivo no muy bien definido. Pero con el paso de las horas la cantidad de botellas que iban quedando vacías junto a la mesa en el jardín trasero a la orilla de la piscina era cada vez mayor. No supe a qué hora me fui a la cama pero, al despertarme sobresaltada en la mitad de la noche, sentí como Danny se tumbaba a mi lado y se dormía inmediatamente.

Me levanté de la cama y la rodeé hasta llegar junto a la mesa de noche de mi novio, tomé su reloj de pulsera y vi la hora, ya eran más de las diez. Caminé hacia el baño y entré en el vestier, junto al piso estaban las bolsas del centro comercial. Aun somnolienta comencé a buscar entre ellas y saqué dos vestidos negros que había comprado especialmente pensando en la fiesta de Ken. Recordé de repente que fue por su llegada la noche anterior que había decidido irme a dormir, nos llevaba las entradas V.I.P. para su fiesta privada. Su sola presencia era bastante fastidiosa para mí, así que preferí ausentarme silenciosamente cuando lo vi entrar en el jardín. Me tropecé con el primer peldaño de las escaleras y sentí dos manos que me sostuvieron por la cintura para no caer, volteé mi rostro hacia mi salvador y me encontré con la cara sonriente de Ken.

-Debes tener más cuidado…-me susurró al tiempo que yo me incorporaba y me apartaba bruscamente de él, lo que me hizo tambalear otra vez.

Me quité el cabello de la cara y miré alrededor, estábamos totalmente solos. Lo miré a los ojos y solté una sonrisa burlona:

-Aléjate de mí…-Le di la espalda y traté de subir las escaleras cuando sentí que su mano tomó mi muñeca izquierda. Había estado tomando, estaba un poco borracha y me sentí bastante confundida. Sólo pude balbucear unas pocas palabras. -Suéltame…déjame ir…-Pero él ni siquiera me estaba sosteniendo fuertemente, así que bastó agitar mi mano para separarla de la suya. Me senté en las escaleras pues ya mis fuerzas me habían abandonado.- ¿Qué quieres…?

-Que te des cuenta en lo que te han convertido…-dijo sonriéndome con sorna-Una borracha que ni siquiera puede ir sola a su habitación…

-Te gusto así… ¿O no…?-Añadí sarcástica.-Lo digo porque tu también diste tu contribución a mi personalidad…

Ken me sonrió ahora sin malicia. Sabía que yo estaba en lo cierto.

-Así es. De hecho, creo que los Johnson no pudieron haber hecho un mejor trabajo contigo…eres la chica perfecta.-Se giró y caminó hacia la salida.- Te espero mañana en la fiesta…te tengo una sorpresa. Buenas noches Catalina.

Ausenté de mi mente tales recuerdos improductivos y entré a la ducha para tomar un baño. Por más agua que corría sobre mi cuerpo, no lograba sentirme completamente despierta, mi cabeza divagaba entre pensamientos sin sentido que involucraban a mis amigos y a Ken, evocaba todos los sentimientos confusos que siempre había tenido por ellos, llegaban a ella imágenes borrosas de mis hermanos y sus constantes regaños…decidí no pensar más, y tras un largo rato salí del baño convencida de que no había agua suficiente para llevarse mis pensamientos.

Al entrar vestier pude observar a Danny por la puerta abierta, estaba despierto, sentado en la cama, su cabello estaba un poco desordenado y se le notaba a leguas que había tomado hasta perder por completo el sentido.

-¿Por qué lo haces…?-dije al tiempo que buscaba en unas gavetas del armario mi ropa interior-¿Estás intentando hallar cuánto alcohol puede resistir tu hígado antes de que estalle?

-¿Sabes…?-dijo bostezando y cayendo nuevamente acostado sobre la cama-Me hubiese conformado solamente con unos “Buenos días”.

Ignoré por completo su reproche y me adentré aun más en el vestier, me vestí y salí hacia la habitación con un vestido negro en cada mano. Danny aun estaba en la cama, aunque ahora sostenía sus manos contra su sien, sonreí maliciosa. El dolor de cabeza debía estar matándolo.

-¿Cuál te parece mejor?-dije poniéndome junto a su lado de la cama.- ¿Con cuál de los dos me veré mejor esta noche?

Él abrió un poco sus ojos y me miró de abajo a arriba, reparando un poco en cada vestido.

-En mi opinión, te ves mejor cuando no llevas nada encima…-volvió a cerrar los ojos. Suspiré, era un caso perdido. Presioné un botón en la pared y las cortinas comenzaron a subir. Nuevamente abrió los ojos, pero ahora una luz cegadora llenaba la habitación, se puso una almohada en la cara y murmuró algunas palabras tan bajo que no pude entender muy bien, debía estar realmente enojado, estaba maldiciendo en cuatro idiomas.

Con la cálida y amarilla luz del sol inundando el cuarto, dejé los vestidos sobre una silla y salí de la habitación con una sonrisa de triunfo en el rostro.

No me llevé ninguna sorpresa cuando al bajar al comedor vi a Julian, Tom y Emy con el mismo semblante de Danny. No pude evitar sonreír, me causaba bastante gracia verlos así.

-¡Buenos días, chicos!-exclamé al tiempo que me sentaba junto a Julian.- ¿Qué tal noche pasaron?

Emily entornó los ojos y esbozó una mueca que bien podría confundirse con una sonrisa si no se le conocía bien, no era más que su mayor gesto de desprecio.

-¿Por qué no le preguntas a Tommy…?-dijo con burla.

-No me llames Tommy…-dijo Thomas que tenía la cabeza enterrada entre sus brazos sobre la mesa.-Yo no te obligué a tomar un trago…de hecho, siempre haces lo que se te da la gana.

Julian me miró y alzó los hombros. Al parecer entendía tan poco como yo.

-Creo que algo sucedió después que se fueron al dormitorio…-me susurró al oído.

-¡Creo que esto es un escarmiento para que dejen de emborracharse como si el mundo se les fuera a acabar!-La voz de Caridad nos sorprendió a la vez que guiaba a los otros empleados con las bandejas donde traían el desayuno. Le sonreí.

Al poco rato Danny bajó y llegó al comedor, al parecer se acaba de bañar y sólo llevaba puesta una pantaloneta. Su atlético cuerpo estaba al descubierto, no pude hacer nada distinto a suspirar. Se sentó a mi lado y me besó. No comió casi nada y se puso de pie para ir en dirección a la piscina, no sin antes dedicarse a echarle un vistazo extrañado a sus mejores amigos que parecían indignados, comían en silencio y al parecer no se atrevían a mirarse el uno a la otra.

Danny en alguna vida anterior tuvo que haber sido pez, sirena o delfín; le gustaba demasiado estar en el agua. Cuando le alcancé en el jardín ya estaba dando brazadas, al parecer también quería despertarse y quitarse de encima la horrible resaca. Acerqué una silla reclinable a la orilla de la piscina y lo vi dar una, dos, tres y así innumerables vueltas a la piscina. Me había dormitado en la silla a la vez que escuchaba música de mi i-Pod, cuando vi que se aproximaba a mí, se apoyó en el borde con los codos y su cabeza quedó a mis pies.

-¿Sabes qué les sucede a Thomas y a Emily?-preguntó pasándose las manos por la cara para quitarse el agua que caía por ella.- ¿O acaso me lo he imaginado…?-Salió de la piscina y arrastró una silla playera a mi lado y se sentó. Me quité los audífonos y lo admiré bien. Se veía más sexy que nunca, veía correr todas y cada una de las gotas que caían por su pecho, respiraba un poco agitadamente por todo el ejercicio que acababa de hacer, giró su cara hacia mí, me sonrió y no pude evitar que mi corazón comenzara a palpitar más fuerte y más rápido de lo que debía. Notó que no podía quitarle la vista de encima, su risa se volvió burlona y alzó una ceja.- ¿Entonces…?

Traté de reaccionar y parpadeé un par de veces, entonces mi cuerpo se movió solo y salté hacia él que me sostuvo entre sus brazos mientras lo besaba. Me alejé de él un poco y volví a mi silla a la vez que me sacudía un poco inútilmente el agua que ahora tenía en la ropa. Me sonrojé a la vez que evitaba su mirada, pues sabía que sus ojos estarían brillando de picardía y su sonrisa expresaría más triunfo que nunca.

-…eh…no quise tomarte por sorpresa de esa manera…yo…-No puedo decir en que momento Danny comenzó a besarme, solo que cuando sentimos una leve tos tras nosotros se encontraba acostado sobre mí en medio del jardín a pleno medio día.

Era Tom.

-Cuando decidan terminar su sesión de exhibicionismo, Danny tal vez quisieras entrar a atender el teléfono…

-Claro…-dijo Danny, al cual la abrupta llegada de su mejor amigo estaba a punto de causarle un estallido de risa. Se puso de pie y le puso la mano en el hombro a Tom.-Ahora quisiera saber qué te tiene de ese humor…

Thomas dio un bufido de desesperación y se dirigió a la casa. Danny me sonrió y entró tras él.

Decidí entrar a la casa cuando la sombra de los arboles no era suficiente para amainar el calor de mediodía. Me encontré con la casa vacía por completo, caminé hacia la cocina y ahí Caridad me ofreció un vaso de limonada helada.

-¿Todos…? No pudieron con el cansancio y se fueron a dormir, que niños tan irresponsables…esperaré que venga de visita el señor Blake, porque se lo voy a decir. ¡Alguien debe meter en cintura a estos chicos…! Y la incluyo por supuesto a usted también señorita Catalina…

Salí de la cocina para irme a la habitación que compartía con Danny, donde lo encontré profundamente dormido. Sobre la mesita de noche descansaban un vaso de agua a la mitad junto unas pastillas para el dolor de cabeza. Me acosté junto a él aunque no tenía sueño, pero con el paso de los minutos comencé a bostezar cada vez más frecuentemente, tomé su brazo e hice que lo pasara sobre mi cintura a la vez que lo abrazaba y descansaba mi cabeza sobre su pecho desnudo. No supe cuando me quedé dormida pero al despertar ya Danny no estaba a mi lado, por el color del cielo debían ser más de las seis de la tarde. Entonces vi a Danny saliendo por la puerta del baño, solo cubierto por una toalla. Debía ser un sueño.

-Ya despertaste…-dijo al tiempo que tomaba su reloj de la mesita de noche y se lo colocaba.-Tienes tiempo apenas para arreglarte…-Caminó hacia el baño y se adentró en el armario. Asomó su cabeza y me mostró un vestido de los que yo le había enseñado en la mañana.-Me gusta más este…

No pude más que sonreír.

Eran un poco más de las ocho, los chicos nos esperaban abajo. Le di los últimos detalles a mi maquillaje en el espejo frente al lavamanos, luego me asomé al vestier y vi a Danny aplicándose su perfume. Me mordí el labio inferior y no pude evitar pensar lujuriosamente al verlo vestido de pies a cabeza de negro, sus ojos se veían aun más azules…

Nos fuimos en el auto convertible de Julian, mientras que Emily se fue con Thomas en su auto. Antes tuvo una discusión con sus guardaespaldas. Se sentía como una tonta cuando ellos insistían en seguirla por orden de su padre. Tom, que al parecer aun estaba enojado con ella por aquel motivo desconocido, sonrió burlón y le dijo:

-¡Vamos, Emy! Tú no eres la niñita de papi, puedes hacer lo que quieras sin dar explicaciones… ¡Vámonos!

Emily se volvió furibunda hacia su novio y exclamó peligrosamente:

-¡¡Thomas Callidwell!! ¡Deja que yo solucione esto si quieres seguir compartiendo una cama conmigo!- Thomas alzó ambas manos demostrando su rendición a la vez que sonreía por disculpa.

-Te tienen domesticado, amigo…-Suspiró Danny.

-Quiero verte a ti dentro de un tiempo…-completó Tom.

Superados todos los inconvenientes, que subliminalmente nos indicaban que no deberíamos haber ido en primer lugar, llegamos a KylaPub, el club nocturno más cotizado de la ciudad y propiedad de Ken Consttheid.

Ya había ido varias veces, incluyendo su inauguración, mis compañeras del colegio no podían creerme, no sólo era en extremo exclusivo sino que además yo era menor de edad y ni por equivocación me dejarían entrar. Pero la incredulidad llegaba al extremo cuando les decía que conocía a su dueño bastante bien. Demasiado bien.

El lugar era bastante amplio y daba el aspecto de ser por completo circular, no se veía un segundo piso a pesar de la gran altura el lugar, en cambio había varios balcones que sobresalían de la pared lisa. Eran bastante grandes y cada uno tenía una mesa y varias sillas, al igual que un mesero junto las puertas. Esas eran las zonas V.I.P.

Justo al fondo, en el más grande y un poco más elevado de todos los palcos estaba el DJ que dirigía la fiesta desde arriba. Había varias pantallas gigantes repartidas en lo alto, en el espacio entre los balcones, que proyectaban imágenes y colores que contrastaba con la casi completa oscuridad del lugar. De repente vi como luces de colores iluminaron a tres acróbatas que jugaban en el aire, sostenidos solo por sus piernas y brazos a largos trozos de tela negra.

Uno de los trabajadores nos guió hacia una puerta prácticamente oculta en la pared cerca de la entrada. Subimos unas escaleras hasta que llegamos al segundo piso, que solo era un largo pasillo bastante amplio que daba vuelta por completo al lugar formando un circulo, y que a medida que caminábamos podíamos ver las puertas para entrar a los balcones.

Finalmente llegamos al nuestro en medio de un ambiente más bien tenso, Emily había vuelto a discutir con Tom y la situación ya se estaba haciendo bastante insoportable. Apenas nos sentamos me acerqué a los barandales y miré hacia abajo. El lugar se estaba llenando a gran velocidad, en el centro del primer piso estaba el bar, circular también. Había mesas alrededor del lugar dejando espacio para la inmensa pista de baile. Sentí de repente que la iba a pasar muy bien. ¡Cuán equivocada estaba!

A las eso de las once Danny se fue para algún lugar con Tom, Julian no dejaba de mirar su reloj, estaba segura que se traía algo entre manos pero en ese momento era incapaz de saber que era; mientras que Emily se había ido a alguna parte silenciosa a contestar su celular.

Vaciaba rápidamente la que era ya mi sexta copa de margarita a la vez que miraba bastante entretenida las acrobacias frente a mí. Miré a mí alrededor sólo para notar que estaba completamente sola. Me pareció el colmo, así que me puse de pie tambaleándome un poco y salí completamente dispuesta a buscar a Danny, aunque no tenía ni idea de donde estaba. Miré a ambos lados del pasillo y no pude recordar por cual habíamos llegado, me fui a la derecha.

Lo que no sabía en ese momento era que había tomado el camino equivocado y lo que estaba haciendo era girar alrededor del lugar, pasé por las puertas de otros balcones donde había otras personas evidentemente más felices que yo. Entonces vi una puerta al lado contrario que el de los balcones, era una especie de oficina, y más adelante pude ver otras escaleras pero éstas eran sólo unas pocas así que deduje que llevaban muy seguramente al palco del DJ.

De repente la puerta cerrada a mi izquierda se abrió y salió nada más y nada menos que Ken con un vaso de whiskey en la mano.

-Catalina…-dijo un poco sorprendido-¿Qué tal la estás pasando…?

-¿En verdad crees que si la estuviera pasando bien estaría aquí en medio de un pasillo sola? ¡Caray, Ken! No te creía tan estúpido…

Ken esbozó una mueca y de un trago se acabó todo el contenido de su vaso. Se agachó un poco y puso el vaso vacío sobre el piso, se incorporó y me dijo mirándome a los ojos con burla:

-Si tu noviecito te dejó tirada no vengas a desquitarte conmigo…igual, creí advertirte alguna vez acerca de la inestabilidad emocional de Johnson.

-¡Cállate, no vuelvas a mencionar a Danny! ¡Y ni se te ocurra volver a dirigirme la palabra!-grité antes de darme cuenta. Caminé con paso decidido hacia nuestro balcón cuando sentí que tomaba de mi mano para detenerme. Me volteé iracunda, iba a gritarle otra vez cuando, antes de poder siquiera pensar en qué insulto decirle, me tomó por sorpresa al empujarme suavemente contra la pared.

No me había soltado la mano, al contrario comenzó a apretarla un poco más fuerte. Se acercó a mí, un poco más, demasiado. Quedé aprisionada entre él y la pared. Éramos una mancha negra sobre la blancura total del muro.

-Te perdono porque sé que estás borracha…otra vez…

-Déjame ir…-dije evitando su mirada.

-No suenas en lo absoluto convencida…-dijo burlón mientras con su mano libre tomaba mi mentón y lo levantaba para que lo viera a los ojos. Entrelazó los dedos de mi mano que antes sujetaba con los de la suya, no pude evitar sentir que un extraño calor comenzaba a subir desde mis dedos y recorría mi cuerpo.- ¿En serio quieres irte…?

Rehuí de sus ojos pues sabía que estaba muy adiestrado en leerlos, sin embargo suavemente hizo que girara otra vez mi cara hacia él. No le dije nada, no sabía que decirle. Nuestros rostros estaban muy cerca y sentía levemente, como una caricia, su respiración en mi rostro. Entonces comenzó a guiarme, paso a paso y sin dejar de mirarnos, hasta la oficina que se escondía tras la puerta.

El lugar no era muy grande, pero sí muy cuidadosamente arreglado. Ken hizo que me apoyara en contra del escritorio y puso sus manos en mi cintura, yo me sostenía fuertemente sobre la mesa.

-Susan llegó a mi apartamento formando un escándalo terrible…-dijo al tiempo que acercaba su rostro a mi cuello y susurraba cerca de mi oído-Dijo que ya duermes con él…bien, que más precisamente ya no duermes con él…parece que te ha elevado a otro nivel…-No podía verlo en ese momento, pero estaba segura que en ese instante su cara poseía esa sonrisa burlona que yo tan bien conocía.

-Te dije hace unos instantes que no lo mencionaras…-Me molestaba de sobremanera su actitud hacia Danny. Sin embargo de un momento a otro sentí que sus labios rozaban mi cuello, había llegado demasiado lejos.-Aléjate de mi. No quiero tenerte cerca…eres una verdadera molestia…-Mis palabras se iban apagando a medida que las iba pronunciando pues Ken había comenzado a besar mi cuello y acariciar mi espalda, era tal cual lo recordaba. Cerré mis ojos. Escuchaba claramente la música que sonaba en todo el lugar. Sonreí, no sólo me encantaba la canción…había comenzado a disfrutar lo que estaba pasando.

I’m in heaven when you kiss me
Show me how you miss me
Take me with you back to Wonderland

You catch me with a stare
I follow you anywhere
You lead me into temptation
I guess you need to enjoy
I’m like a kid with a toy
I’m losing my concentration

¡¿En qué estaba pensando?! No me movía, ni hacía nada por hacer que él se detuviera. Acaba de empezar a reprocharme pero la sonrisa de encanto en mi rostro no se borraba. Sabía que los chicos se morían por mí, de alguna manera siempre había servido para sentirme mejor conmigo misma, pero saber que a Ken no le importaba que yo estuviera con Danny para acercarse a mí fue más de lo que esperaba para esa noche.

Puse mis manos en su cuello y nos besamos recordando viejos tiempos. Mi corazón latía tan fuerte como lo había hecho por Danny durante el día. Era un estúpido, había preferido perderse y emborracharse con su amigo que estar conmigo. Definitivamente no sabía lo que se perdía.

-Mírame un momento.-dijo Ken nuevamente poniendo su mano sobre mi mentón. Sonrió malicioso una vez más y alzó una ceja.-Si es cierto lo que Susan me contó…no tengo que enseñarte lo que viene…

One kiss from you I’m on fire
your touch is all I desire
One look and you take me higher
You know I couldn’t resist
Yeah I miss
every time I’m with you
Every time that we kiss

I’m in heaven when you kiss me
Heaven when you kiss me
You were sent to me from Wonderland
I’m in heaven when you kiss me
Heaven when you kiss me
You were sent to me from Wonderland

Lo abracé a la vez que me sentaba sobre el escritorio y mi corto vestido se levantaba al rodear con mis piernas las suyas. Lo besaba hasta que el aire que tenía me lo permitía, lo besaba pensando en que mi novio me había dejado sola. Nunca me había gustado estar sola.

Ken había comenzado a hacer de las suyas con mi cuerpo, me acariciaba tan suavemente, me besaba traviesamente…no podía aguantar más un suspiro de placer contenido que dejé escapar en medio de su sonrisa de satisfacción.

Siempre había sido así, disfrutaba sacándome hasta el último suspiro. Había pasado mucho tiempo desde la última vez que había estado entre sus brazos, la cual francamente había sido desastrosa pues me negué rotundamente a seguir…como él decía.

Entonces sin poder contenerme mi mente se fue a la maravillosa tarde que había vivido con Danny días atrás. Era difícil pensar en una mejor manera de que haya sucedido o un mejor hombre para haberlo hecho. Sostuve aun más fuerte el cuello de Ken que bajaba por mi garganta en ese momento. No podía dejar de pensar en Danny, era como una enfermiza obsesión.

-Danny…-dejé escapar antes de poder preverlo. Ken llevó sus labios muy cerca de los míos y me sonrió con sorna.

-¿Sabes, Catalina…? Lo arruinaste otra vez…-se alejó lentamente de mí. Comenzó a abrochar los botones de su camisa. La sonrisa desapareció de su rostro y caminó hacia una mesa cerca a la puerta y se sirvió un vaso de whiskey. Yo aun no reaccionaba, respiraba agitadamente y volví a cerrar los ojos. Comencé a arreglarme el vestido tras regresar la conciencia a mi cuerpo.

-No lo creo. Creo que así es mejor.-dije ya de pie cerca a la puerta. Quería abandonar lo más rápidamente que pudiese ese lugar. Me sentía atormentada y culpable.

-Deseé hasta el último momento a que te decidieras por mí y dejaras al perdedor de Johnson, pero ya que no se pudo por las buenas…-dijo caminando hacia su escritorio y sentándose en su silla.

-¿Me estás amenazando…?-dije incrédula girándome hacia él.

-Claro que no, sólo te estoy haciendo saber que deberías haber cambiado de opinión, después de esta noche estarás muy arrepentida.-Movió un poco el trago en su mano y añadió- Después de esta noche no querrás haber terminado conmigo hace tres años…

-¡No te atrevas a decirme lo que he debido o no hacer! ¡Ya no formas parte de mi vida! ¡Aunque te duela Danny Johnson es ahora mi novio!

Ken se salió de sí, caminó hacia mí y asió mis manos con fuerza, me empujó hacia la puerta y me besó otra vez. Pero me aparté de él bruscamente aunque se rehusó a soltarme.

-¡El idiota de Johnson nunca podrá darte lo que yo puedo ofrecerte!-exclamó. Me soltó las manos y se sirvió otro trago, se lo tomó con furia y me dijo-Es en serio, dentro de tan sólo un rato lo vas a lamentar…

Decidida a no escuchar ni una palabra más ni a darle la oportunidad de que se aprovechara de la situación, salí del lugar rápidamente. Me detuve en la mitad del pasillo sin saber que hacer. La culpa me mataba en ese momento. Comencé a llorar, había cometido tantos errores…

Ken Consttheid había sido mi primer novio y uno de los puntos más importantes en mi lista de Los Errores Más Grandes Alguna Vez Cometidos…

Siguiente Capítulo

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3 comentarios

  1. jajajajaja, ps gracias por la dedicacion de verdad sip, aunq un capitulo un poco tragico, y como siempre, dejandonos en ascuas, jajajaja, por ahi le dije a un amigo q leyera tu historia, vamos a ver, se llama alex cualquier cosa,
    Gracias nenita, un beso, te cuidas

  2. Esta super…………. me encanta y como es eso que ken abia sido su novio?………. ay no que enrredo buena la istoria esta super que bn que ya ayas logrado publikr y espero que prontico pueas publikr otro esta genial…………

  3. mmm esta bastante interesante… veamos que cosa hara Ken…

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