VIII UNA FIESTA MUY, MUY OSCURA – PARTE 2

……El que confía sus secretos a otro hombre se hace esclavo de él…

Baltasar Gracián

Mi historia con Ken, es una de las partes de mi vida que prefiero mantener en secreto, pero sin duda alguna merece contarse y dedicarle más que cinco minutos, pero debido al gran dolor que ya me ocasiona recordar supongo que unas pocas explicaciones serán suficientes.

Fue ese mismo verano de la pelea de Julian y Danny. Ese mismo en el que descubrí que mis amigos ya me veían más que como una hermanita menor.

Danny, Tom, Emy, Gaby, Ken y Susan habían terminado su último año de escuela y habían venido con todos los demás. Tenía trece años en ese tiempo y sucedieron muchas otras cosas además de lo que anteriormente había relatado.

Cuando llegó el día de su partida me encontraba como usualmente me sentía cuando sabía que ellos debían irse: triste, vacía… tras regresar del aeropuerto de donde los vi marcharse no tuve más alternativa que llegar a mi casa, solo alentada por la promesa de Danny de que volvería más pronto de lo que esperaba.

Fue entonces, cuando estaba a punto de cruzar las rejas de mi casa, que lo vi. Ken venía conduciendo lentamente hacia mí. Se detuvo a mi lado y me invitó a irme con él.

-¿Por qué no te fuiste como todos los demás…?-susurré mirando mis manos fijamente sentada a su lado en el puesto de copiloto. Él me sonrió y con su mano me levantó el mentón para que lo mirara a los ojos. Frenó cundo nos acercamos a un semáforo en rojo.

-Ya no voy a volver a irme…digamos que mi padre quiere que me mantenga un poco alejado. Soy una pequeña mancha negra en su impecable imagen política.-miró hacia el frente nuevamente y comenzó a conducir otra vez.

-¿Tu padre también es político?-dije a la vez que comenzaba a sentir una gran empatía con Ken.

-Sí.-dijo simplemente y luego tras un rato de avanzar en silencio prosiguió-Sí, y algún día yo también lo seré…-volteó a verme y sonrió burlón-Estoy destinado a ser el Conde de Consttheid… y tengo un puesto asegurado desde mi nacimiento en la Cámara de los Lores…Mi padre tiene suficientes influencias como para que el resto de la nobleza vote por mí…

Lo miré sin poder contener una expresión de asombro, trataba de salir de mi sorpresa sin éxito. Ken, conde, un puesto en el parlamento…por más que lo intentaba no me imaginaba a Ken como parte de la nobleza inglesa.

-¿Tú…?-murmuré.

-¡Esa suele ser la reacción de las personas cuando se los digo!-exclamó-¿Es tan difícil de creer…?

No pude decir nada durante un buen rato. Era simplemente increíble, una cosa era andar con niños multimillonarios frutos del próspero capitalismo y otra muy diferente estar sentada en el mismo auto con un chico que provenía de una familia cuyas raíces ancestrales se remontaban a varios siglos y las cuales conocía perfectamente, o por lo menos eso pensaba en ese momento. Sin pensarlo antes dije:

-Debes estar bromeando…-volteé a verlo y él hizo lo mismo. Luego alzó una ceja y me dijo reprochándome al tiempo que giraba su rostro nuevamente hacia la calle:

-¿Por qué lo dices…? Tal vez no te lo esperabas, pero eso no quiere decir que esté bromeando…En todo caso no te traje para discutir asuntos familiares.

Miré donde nos encontrábamos, no estábamos muy lejos, sólo había conducido cerca de diez minutos. Entrabamos al estacionamiento subterráneo de un conjunto de apartamentos bastante lujosos. Se bajó del auto y mientras yo esperaba que me abriera mi puerta, los Johnson me lo habían dicho: yo era una señorita y debían tratarme como tal. Ken no se hizo esperar y después que salí del auto me guió hacia un ascensor.

Lo atrapé mirándome de reojo mientras la suave música del elevador sonaba en el fondo. En vez de ignorarme volteó su cabeza hacia mí y me sonrió. Las puertas se abrieron y me vi dentro de un hermoso apartamento. Ken me invitó a sentarme mientras iba a la cocina a buscar algo de tomar.

Regresó con una bandeja, dos tazas de té y un plato de galletas. Me sonrió nuevamente. Estaba realmente sorprendida, no conocía esa parte de Ken. Digamos que casi siempre estaba hablando con los chicos o en su defecto discutiendo con ellos; las otras veces, siempre estaba rodeado de las chicas que vivían cerca de la casa de los Johnson…pensándolo bien nunca había estado sola con él. Me sorprendió este pensamiento y tomé un sorbo de té tratando de recordar, no podía ser.

-Y bien… ¿Qué te parece mi nueva casa…?-dijo y comenzó a llevarse la taza a los labios.

-Muy linda.- dije paseando los ojos por el lugar.

-¿Sabes…?-comentó comenzado a sonreír burlón-Tienes la extraña costumbre de desviar los ojos cuando te hablo…

Me sonrojé y se escuchó cómo chocaban la porcelana de la taza con la del platillo. Los dejé ambos sobre la mesita que se encontraba frente a mí. Él se podía imaginar porque era, nuestro primer encuentro había sido bastante embarazoso para mí. Había pasado un año desde aquello.

Los Johnson acababan de entrar a su casa y yo llegué corriendo a visitarlos. Pero sólo me encontré con Chris, que me decía que Danny no había podido viajar. Comencé a discutir con él, le decía que era un vil mentiroso y al parecer a él mi pataleta le resultaba bastante graciosa. Entonces casi sin poder hablar de la risa me dijo que su hermano estaba llegando en aquel momento, me giré y salí corriendo hacia el vestíbulo, salté sobre Danny y lo abracé con todas mis fuerzas. O al menos yo creía que era Danny. Alcé la cabeza y solté un grito espantada al ver que a quien abrazaba no era él. Danny estaba tras él y sonriendo me dijo:

-Me parece que te vas a llevar muy bien con él…Honey te presento a otro amigo: Ken…-él me sonrió. Yo me alejé inmediatamente, avergonzada hasta la última fibra, y enterré mi cabeza en el suelo. Entonces alzó mi rostro por mi barbilla, lo que se volvería una costumbre, y me dijo en español con un marcado acento:

-Mucho más bonita de lo que Danny había dicho…

Volví al presente, sacudí la cabeza y la alcé para mirarlo a los ojos. Pero nuevamente sentí como su mirada me taladraba.

Ken era indiscutiblemente atractivo, irresistiblemente atlético, increíblemente sexy. Su cabello era bastante claro: rubio platinado y extremadamente liso, sus ojos siempre estaban brillando con destellos de picardía: de un gris azuloso, pálidos y cristalinos, siempre me habían parecido algo fríos; su sonrisa arrogante y seductora era, en resumen, lo más lindo que tenía. Todo lo anterior mezclado con un cuerpo perfecto, elegantes maneras, suaves movimientos, una voz profunda y esa controvertida personalidad de chico malo llegó a enloquecer a muchas chicas en tan sólo tres viajes.

-¿Quieres un poco más de té?-me dijo sonriendo.

-No, así está bien.-dije esforzándome en sostenerle la mirada. Levantó los platos y se los llevó nuevamente a la cocina. Lo seguí y me apoyé en la barra que separaba a la sala de la cocina.- ¿Vas a vivir aquí solo…?

Volteó a verme y me dijo tranquilamente:

-Parece ser…por lo menos mientras Susan decide que hacer.

-¿Susan?

-Creo que también quiere venirse una temporada larga para Colombia.-Me miró extrañado y me preguntó-¿Eso te molesta…?-entonces se golpeó la frente en señal de entendimiento y dijo-Claro…es por Johnson. Te gusta mucho ¿Verdad…?

Lo miré sorprendida, ¿Tanto se me notaba? Primero me lo había dicho Julian y ahora lo hacía Ken.

-No es eso.-dije tratando de desviar la conversación y mis ojos se movieron instintivamente a otro lado-Ella es una fastidiosa, siempre me molesta, además, Danny nunca le va a prestar atención.-terminé convencida.

-¿Cómo puedes estar tan segura?-dijo mirándome burlón.-Lo digo pues, tú sólo ves a Danny dos veces al año…Susan lo ve cada día…En todo caso esa es una batalla perdida…-Salió de la cocina y caminó adentrándose en la casa. Lo seguí por la gran intriga que me causaron sus palabras. Llegamos a su habitación y él se giró sorprendido no creía que lo había seguido hasta allá. Me sentí un poco avergonzada, pero no retrocedí un paso.- ¿Lo ves…? Eres una niña bastante peculiar…Es por eso que cada día estoy un poco más convencido de las desviaciones sexuales de nuestro amigo Danny. Ningún chico podría soportar pasar tanto tiempo junto a ti sin tratar de tener algo contigo…-me sonrió nuevamente-Disculpa si de alguna u otra manera te estoy molestando…

-Estoy acostumbrada a ese tipo de comentarios…-dije restándole importancia.-Ahora quisiera saber por qué el futuro Conde decidió quedarse aquí antes que ir a la universidad.

Él se sentó en la cama y yo lo imité.

-Mi padre me ha dado una cierta libertad hasta los veintiún años, siempre y cuando no me meta en escándalos me seguirá mandando todo el dinero que quiera.- Entonces me miró y sonrió burlón-Ha dicho en su círculo que tengo alma de filántropo y me estoy dedicando a hacer obras caritativas en el tercer mundo…

-¿Por qué hasta los veintiún…?

-No lo sé, pero la verdad se lo agradezco mucho, es un gran alivio el habérmelo quitado de encima.

Siguió un profundo silencio a sus palabras, yo también deseaba con toda mi alma irme de mi casa y no volver jamás. Fue más bien incomodo el quedarnos mirando el uno al otro todo ese tiempo, entonces se me ocurrió una idea brillante.

-Ken, ¿Te molestaría si me quedo unos días contigo…?

Él se quedó muy sorprendido con la propuesta.

-Claro que no…puedes quedarte todo el tiempo que quieras…-al escuchar sus palabras no pude menos que saltar a su cuello riendo y abrazarlo. Me separé tras un momento, nuevamente avergonzada.

-Muchas gracias…-murmuré poniéndome de pie.

-Bien, creo que debemos pasar por tu casa para que busques algunas cosas y tal vez compremos algo de comer. ¿Te parece?

Me llevó a mi casa y sin tardarme mucho en responder las preguntas de mi hermano Enrique me hacía. Salí corriendo con la maleta armada a prisa y entré a carreras en el auto. Ken me miró sorprendido al tiempo que yo lo apremiaba para que encendiera el auto.

-¿Estás segura que no te meterás en problemas?-dijo dudando al mismo tiempo que daba arranque al carro. En eso mi hermano salió por la puerta y me gritó:

-¡Catalina! ¡Regresa aquí en este instante!-Ken me miró.

-¡¡Arranca!! ¡¿Qué esperas?!-dije antes de echarme a reír y ser impulsada hacia atrás por la velocidad con la que salimos.

Le costó un poco de trabajo el aceptar lo que yo le contaba camino a su casa, o más bien a la que a partir de ese momento y por varios meses sería nuestra casa. Era bastante difícil para él creer que nadie se molestaría en buscarme, que mis padres no se inmutarían si se lo llegaban a contar y que mis hermanos estarían contentos por el hecho que ahora podrían tomar el dinero que nuestros progenitores enviaban para mí.

Salíamos del auto y Ken no mencionaba palabra alguna aun. Tomó mi morral al tiempo que yo seguía hablando, casi con gracia, de mi inusual familia.  Al llegar al apartamento, llamó a una pizzería y comenzamos a esperar nuestra cena.

-Es bastante raro lo que me cuentas…-dijo pensativo sentándose frente al enorme televisor que colgaba de una pared de la sala.

-Mira quien lo dice: “el Conde exiliado”-Comenté sarcástica sentándome a su lado. Él me miró sonriendo y alzó una ceja:

-Lo siento señorita, pero considero su comentario en exceso ofensivo.-Dijo fingiéndose dolido.

-Yo también lamento nuestra situación actual, pero considero que no por eso debemos ignorarla, más bien debemos pensar en cómo distraernos…-dije haciéndole una reverencia y bajando mi cabeza. Él alzó mi rostro poniendo suavemente un par de sus dedos bajo mi mentón y haciendo un poco de fuerza para obligarme a subir la cabeza. Miré sus fríos y pálidos ojos, lograron atraparme en un mar de cristalinas aguas grises por unos segundos, no era necesario más que ese pequeño roce de su mano en mi cara para sentir que algo especial pasaba; o más bien algo que yo quería que pasara.

-¿Y qué propone la señorita para distraernos…?-preguntó sin sonreír y sin dejar de mirarme a los ojos. Aunque estaba sentada sentí como mis piernas temblaron unos instantes, al parecer él no lo notó, pero cuando creí sentir que el corazón se me aceleraba y que ese extraño calor recorría mi cuerpo como me había pasado con Julian comencé a preocuparme. Nuestros rostros estaban tan cerca que nunca entendí cuando siquiera comenzaron a aproximarse, podía ver una ligera sonrisa dibujándose en sus labios a medida que se acercaba más a mí. ¿Triunfo quizás?

Podía sentir su respiración muy cerca a mis mejillas, no me molestaría besarlo, me molestaría que se volviera una costumbre. Acostumbrarme a sus labios, a su rostro, a su cuerpo…como me había pasado con Danny, aun en medio del más absoluto secretismo, era algo que no podía permitirme.

Mientras nuestros labios comenzaban a rozarse cerré los ojos al tiempo que pensaba en lo afortunada que era, tantos chicos como  Danny y Ken que me consideraban hermosa y todavía no cumplía los catorce, podía hacer lo quisiera y en ese momento quería agradecerle a Ken el brindarme un agradable final para mis vacaciones.

Sus labios acariciaban los míos y sus manos se movieron a mi cintura, no entendía como ese ligero contacto podía hacerme estremecer de esa manera. Aun no llegaba ese anhelado beso, se limitaba a ser un suave roce entre nuestras bocas. Mi piel se erizó y él al parecer lo notó porque se alejó un poco de mí, yo al sentirlo abrí los ojos y noté como sonreía complacido: aun no había hecho nada y había logrado hacerme flaquear. Acarició mi rostro una vez más, pero ahora le demostraría que yo también sabía jugar…puse mi mano sobre la suya en mi cara y me incliné hacia él. Le hice caer acostado sobre el sofá, su orgullosa sonrisa se convirtió de repente en un gesto de sorpresa, fui yo quien acercó mi rostro al suyo y mientras comenzaba a perderme en ese par de ojos sonó un teléfono de una forma que me pareció bastante escandalosa. Ken me sonrió y me apartó suavemente con sus manos ahora puestas en mi cintura. El beso nunca llegó a ser. Él teléfono que conectaba con la recepción seguía sonando de tal forma que comenzaba a desesperarme, él contestó en la cocina y tras tanto silencio oí su voz:

-Sí, claro. Dígale que suba.-Colgó y se dirigió nuevamente a la sala. Se me quedó mirando con los brazos cruzados y apoyado sobre la pared. No pude evitar mirarlo burlona, una sonrisa bastante pícara se dibujaba en mi rostro. Podía imaginar lo que estaba pasando por su mente en ese momento, estaba tratando de descifrar quién era yo realmente, mi sonrisa se ensanchó: no lo lograría. Me puse de pie y caminé hacia las grandes ventanas de la sala y miré hacia afuera:

-¿Y no me vas a decir nada…?-comenté tratando de evitar una carcajada mientras le daba la espalda y miraba la calle desde seis pisos más arriba.

-¿Y qué esperas que te diga?-preguntó a la vez que lo sentía acercarse a mí. Me volteé de repente y ya estábamos nuevamente uno frente al otro, incliné un poco mi cabeza hacia atrás para lograr verle a los ojos. No podía dejar de sonreír y a él, al parecer, le había comenzado a molestar.

-No sé,  tal vez que te parece que soy más que una chica peculiar…que te asombra mucho que no me intimide tu presencia como esperarías que lo hiciera…-bajé mi cabeza y mirando al suelo puse mis manos sobre su pecho, las deslicé suavemente hacia arriba sobre su camisa hasta llegar a su cuello al tiempo que subía nuevamente mi mirada, acerqué mis labios nuevamente a su rostro y susurré-Que soy mucho menos inocente de lo que creías…

Aunque hizo un excelente intento de ocultar sus sentimientos logré ver un atisbo de sorpresa en sus ojos, una ligera y hermosa sonrisa se dibujó en su boca. Era demasiada la tensión, fue él ahora quien intentó besarme y cuando estábamos a punto de hacerlo nuevamente fuimos interrumpidos: ahora sonó el timbre de la puerta de servicio.

-Maldición…-murmuró cabeceando, mis dedos acariciaron su cuello a medida que se iba alejando de mí, me dio la espalda y avanzó hacia la cocina.- ¡Maldición!

No pude hacer nada diferente de reír.

Mientras comíamos y veíamos la televisión Ken de repente comentó girándose hacia mí:

-Creo que deberíamos continuar con aquella conversación que teníamos antes de ser interrumpidos por esta pizza inoportuna…

Sonreí nuevamente, había logrado mi objetivo: le había demostrado quien iba a tener el control, porque por más inofensiva que pareciera Ken debía estar prevenido conmigo.

-Lo lamento mucho, pero lo que teníamos antes no era una conversación propiamente dicha…-dije sonriéndole y moviendo mi cabeza dulcemente a un lado haciendo que mi cabello se meciera.-Perdiste tu oportunidad…

-Eso sí que lo lamento…-dijo llevándose la caja vacía para botarla.

Cuando decidí irme a dormir mi anfitrión me mostró mi habitación.

-Es bastante grande…-dije sentándome en la cama mientras él dejaba mi morral a mi lado. Luego añadí susurrando-Aunque más pequeña que la Danny…

-¿Dijiste algo?-dijo ya cerca de la puerta. Moví mi cabeza negativamente y le sonreí.-Bueno, entonces que pases buenas noches…- Se despidió. Debía hacerlo, se lo merecía.

-Eh…Ken…-dije poniéndome de pie y avanzando hacia él.

-Dime.-dijo a la vez que se giraba y me sonreía. Al ver que puse mis manos atrás de su cabeza y acariciaba su cabello arqueó una ceja y rodeó con sus brazos mi cintura-Bueno, creo que mejor nos damos prisa esta vez…-terminó burlón antes de que nos enfrascáramos en ese primer beso. Fue apasionante, impulsivo, básico… y peligroso, esto último debido a la cercanía con la cama. Cuando Ken se sentó en ella y yo descansaba sobre su regazo, decidí que habíamos llegado demasiado lejos. Separé nuestros labios y abrí los ojos sólo para ver como él sonreía al sentir cómo terminaba nuestra primera traviesa aventura, respiré profundamente y susurré cerca de su oído:

-Buenas noches, Ken…-Él abrió los ojos sorprendido, no era un niño y según su criterio y experiencia las cosas no podían detenerse ahí. No pude evitar que una pequeña sonrisa malvada se delineara en mis labios.- ¡Estás enfermo! Sólo tengo trece…

Me puse de pie y comencé a buscar un pijama en mi morral. Observé a Ken, estaba apoyado en sus brazos sobre la cama mirando un punto perdido en el techo. De repente, al parecer tras asimilar la situación, se puso de pie, me sonrió nuevamente a la vez que cerraba los ojos y suspiraba. Estaba resignado así que con un leve movimiento de cabeza se despidió, sin embargo antes de cruzar la puerta se volvió hacia mí y arrogantemente bromeó:

-Si te sientes sola o tienes miedo durante la noche…recuerda que mi habitación está al lado…-me sonrió picara y burlonamente.

-No te preocupes no le temo a la oscuridad…-dije suavemente mientras la puerta se cerraba.

No acaba aquí, pero es un buen lugar para dejar esta historia por ahora…

Las lágrimas brotaban de mis ojos sin que pudiera evitarlo, no sabía cuando había caído sentada sobre el suelo. Nadie pasaba por ahí, estaba sola otra vez, la soledad me acosaba como un fantasma, como un ave de rapiña alrededor de un cadáver. Si Ken me quería tanto como decía ¿Por qué me hacía esto? ¿Dónde estaban mis amigos en ese momento? Había llorado tanto que no podía respirar bien, mis sollozos eran opacados en gran parte por la música estruendosa que llenaba el lugar…entonces una figura llamó la atención de mi vista nublada por las lágrimas.

Una esbelta chica vestida de negro con un encendido cabello rojo se arrodilló a mi lado.

-¡¡Catalina!! ¡Por Dios! ¡¿Dónde te habías metido?! Tenemos tiempo buscándote… ¡¿Por qué lloras?! Dime que te pasa…

Me lancé a su cuello pero no podía hablar, sólo necesitaba el hombro de alguien para llorar y el de amiga era perfecto. No supe cómo llegamos hasta nuestro balcón donde estaba tan sólo de Danny que al verme en tal estado me tomó entre sus brazos y me sentó en una silla. Miró a Emily en busca de una respuesta pero ella sólo alzó los hombros y se limitaron a escucharme llorar.

-Catalina, Honey…dime por favor qué te pasa…-dijo dulcemente acariciando mi rostro. Sostuve su mano entre las mías fuertemente y hablé por primera vez y las únicas palabras que acertaron a salir por mi boca fueron:

-Danny, perdóname…por favor…Danny…-No pude articular alguna otra palabra hasta después de un rato cuando Tom, que había sido llamado por Emily, me trajo algo sin alcohol para tomar.

Me dolían los ojos de tanto llorar, descansaba en medio del abrazo de mi novio mientras nuestros amigos nos observaban silenciosamente desde el sillón de enfrente. Julian aun no había aparecido por ninguna parte.

La fiesta abajo estaba más animada que nunca y en las otras zonas V.I.P. la gente se veía de sobremanera contenta, el DJ extranjero contratado por Ken estaba convirtiendo a aquella, en la mejor fiesta de la temporada tal cual había dicho. A pesar de eso nosotros estábamos embargados por un aura bastante fúnebre, eso sumado a la frustración de mis amigos por no saber lo que sucedió conmigo.

Yo ya estaba calmada pero bajo ninguna circunstancia pensaba contarle a alguno de ellos lo ocurrido, tal vez a Emy, pero ese no era el momento correcto. Sólo quería apartar de mi mente cualquier pensamiento relacionado con Ken.

Lamentablemente eso no sería tan fácil. De repente la música se calló drásticamente, todas las personas presentes formaron un barullo gigante, las luces se apagaron en todo el club y tras eso un nuevo ritmo comenzó a sonar de fondo: de esos que llenan de ansias y anuncian que algo bueno va a pasar.

[Esta es la canción que me encantaria que sonara en ese momento, ¿Casualidad...? También de ATC, "All around the world". Número uno mucho tiempo en Europa. Definitivamente pegajosa...]

Sabía que esto tenía algo que ver con Ken, así que para la sorpresa de Danny me aparté de su abrazo y a tientas me acerqué al barandal del balcón. Tras un rato de  nuevos juegos de luces de colores mientras sonaba la canción la gente se volvía a animar sin embargo el volumen de la música volvió a bajar ahora gradualmente, entonces después de una nueva y repentina oscuridad total, una luz blanca iluminó a una figura vestida de negro parada sobre la barra que tenía un micrófono en la mano. La multitud lo aclamó como si fuera una celebridad, sabían que pasaría algo interesante.

-¡Buenas noches a todos! Espero que la estén pasando bien…-me pareció ver que Ken dirigió su mirada hacia nuestro balcón. Danny se acercó a mí, rodeó con su brazo mi cintura y yo apoyé mi cabeza cerca de su hombro. Me sentí automáticamente protegida.-Está fiesta es el resultado de mucho esfuerzo y quiero que todos se diviertan al máximo hoy…-el gentío gritó de emoción.-Dentro de un rato a todos les espera una gran sorpresa…-La exclamación del público no se hizo esperar.-La verdad es que les voy a contar un secreto…-Pude ver, aun desde arriba como en su rostro se dibujaba esa sonrisa maligna que yo tan bien había alcanzado a conocer…-Tuve una novia…hermosa por cierto.-Los chicos del público silbaban y aclamaban a Ken, yo me estremecí bajo el abrazo de Danny. Él lo supo en ese momento, supo que hablaba de mí, pero no me dijo nada, de seguro no esperaba lo peor.-Resulta que la chica decidió dejarme porque según ella le estaba exigiendo cosas que no podía darme…-Dijo burlón y alzando los hombros. Hubo un murmullo general y grandes carcajadas. Apreté fuertemente la camisa de Danny dentro de mi puño.- ¡Me dejó, chicas!… ¿Pueden creerlo…?-Todas las mujeres del lugar soltaron gritillos histéricos.

-¡Es un maldito engreído!-exclamó Danny sujetándome con un poco más de fuerza.

-En fin, me dejó para convertirse en nada más que una perra que se vende por unos cuantos regalos…-Su, hasta ese momento, hermosa sonrisa se torció para convertirse en una mueca de desprecio. Dirigió directamente su vista a nuestro balcón y añadió-Querida, es una lástima que no te hubieses cerciorado de quitarme toda la evidencia… ¿Cómo diré? ¿Audiovisual…? Que dejaste de nuestro noviazgo…-se oyeron murmullos escandalosos. La gente no comprendía exactamente a qué se refería. Danny me soltó suavemente con sus ojos fijos en Ken. Me asusté demasiado, aparte mi vista de la barra y no podía quitarlos de Danny aunque la total penumbra me impedía ver más que la luz reflejada por sus ojos. La completa oscuridad me estaba llenando aun más de miedo.

-¿De qué está hablando…?-dijo en un susurro. Sentí que volvió a mirarme.-Me juraste que…me juraste que…-entonces, por la luz que entraba por la puerta semi-abierta de nuestro balcón, pude ver que movía su cabeza negativamente a cada lado y una leve sonrisa se dibujaba en su cara-Es imposible…yo lo sé…

-Mi querida niña, sé que se tu novio…-dijo esta palabra con gran desprecio- se debe estar haciendo muchas preguntas…igual también estoy convencido de que no le has contado nada de nuestro encuentro íntimo hace un rato en mi oficina…-Los silbidos y gritos de burla llenaron el recinto por completo. Danny me miró incrédulo, sus ojos me interrogaban desesperados y la furia comenzaba a marcar de forma tenebrosa sus facciones. Entonces me detuve a pensar por qué podía verle con tanta claridad, me escandalicé al notar la razón: un reflector blanco nos iluminaba a la vez que cientos de pares de ojos curiosos nos escrutaban.

-¿Cómo pudiste mentirme…?-susurró Danny perplejo. En mis ojos comenzaron a agolparse lágrimas como si fuesen un par de fuentes rotas. Traté de tomar su mano pero en un gesto infantil él la apartó de mí, el silencio era absoluto.

-Ahora si todos quieren dirigir sus miradas a las pantallas de arriba…-miré aterrada cómo se encendían todas las pantallas mostrando el nombre del Kyla-Pub. Temblaba de miedo, pues sabía exactamente que era lo que él iba a mostrar, me sostuve fuertemente sobre el barandal enterré mi mirada en el piso y estuve dispuesta a comenzar a llorar, no me importaba quien me miraba en ese momento…-Te lo dije Catalina, te dije que te ibas a arrepentir…

La gente del público no sabía cómo reaccionar, a quién debían apoyar, a dónde debían mirar…fue entonces cuando alcé mi cara a la pantalla de al frente, Danny a mi lado miraba a la misma dirección que yo. Se giró hacia mí que lucía aterrada. Esperaba que se fuera, que no se quedara ahí. Él pareció entenderme y me dijo más dolido que sarcástico:

-¿En serio creíste que me lo iba a perder…? -Se giró nuevamente al frente, mi rostro acababa de aparecer en pantalla cuando súbitamente desapareció tan rápido como había aparecido…

-¡¡ ¿Qué demoni…?!!- La voz de Ken fue cortada sin previo aviso al tiempo que los reflectores que nos iluminaban a Ken y a nuestro balcón se apagaron, así como las pantallas comenzaron a proyectar nuevamente imágenes de colores.

Fue entonces cuando escuché su voz…esa voz que me dio esperanza y que mis ojos encontraron a causa que era ahora él el único que estaba bajo una luz en todo el recinto junto al DJ y un par de técnicos en el palco principal. Su figura, su dorado cabello, sus ojos azules, pero sobre todo esa voz eran inconfundibles para mí, sonreí como por inercia al oír sus palabras:

-¡¡Creo que es hora de quitarle el micrófono a ese borracho y seguir la fiesta!!-La multitud aun confundida lo aclamó. Las luces del lugar se normalizaron comenzando un juego de luces de colores y la música se volvío a escuchar, enseguida Julian entró corriendo a nuestro balcón y sonrió al dirigir su vista al palco del DJ.- ¡Creo también, que perdiste otra vez Ken Consttheid…!

Danny suspiró resignado al oír el peculiar comentario. Pues quien había llegado para controlar la situación no era otro que Christopher Johnson, su hermano mayor.

7 comentarios

  1. Dios q horror, q iba a pasar y no paso???? como supieron????? noooooooooo!!!!!!!!!!! quiero saber!!!!!!!!!!!!!! por q siempre nos haces esto?????????

  2. Dios esto esta muy bueno!!!!!!!!! jajajaja, aleja deberias pensar seriamente en publicarlo (en una editorial, como un libro)…de verdad!!!

  3. wooooooo q super sta el cap!!! q bn como paro Christopher todo eso! JEJE Ken qdo como un bobo y un borracho ahi parado frente a todo el mundo… como abra echo Christopher par parar todo eso?. Y q va a hacer Dany ahora?
    Dberias hacer un arbol genealogico (o como se diga) con edades, imagenes, parejas y todo eso xq me stoy empesando a confundir un poco, jeje. El perfil de Ken lo iciste con el de Draco Malfoy vdd?
    Siguelo pronto!
    Y apoyo a Tefi con lo de el libro, la historia es muy buena!

  4. Lamento contestar tan tarde…pero sí, Ken Consttheid no es otro que mi adorado, perfecto y engreído Draco Malfoy.
    Ken es el antagonista de esta historia y qué mejor que darle la descripción física de mi chico malo favorito…(sigh)
    Bueno se que es muy, muy tarde pero prometo otro capítulo para la otra semana!
    Muchos besos!

  5. ya estamos 22 d octubre y todavia no actualizas :(
    tu historia esta muy chvr!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
    actualizaaaaaaaaaaaaa xfaaaaaaaaaaa
    =D

  6. actualiza!!!!!
    tienes muuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuxooooooooooooo sin publikr!
    xfa trata d publikr pronto!

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