IX NO MÁS BESOS

[Ya en la página de inicio están mis más sinceras disculpas, lo siento mucho. Juro solemnente que mis intenciones eras buenas (A ver, más de una tiene que entender), es que estoy escribiendo un fanfiction que ocupa casi todo mi tiempo, y aunque es mucho menos productivo (porque los personajes no son míos, sino de J.K Rowling...) es muy gratificante. Es un Dramione que adoro escribir, pero ya había abandonado un poco a Catalina por lo que decidí volver con este capítulo que está un poco corto. Los adoro a todos y les mando un beso gigante.

P.D. Esta novela está lista hasta más de la mitad, lo que pasa es que voy cambiando cosas y por eso no la pongo toda enseguida. Ah! quienes sepan que es un fanfiction, pero sobretodo que es un Dramione (se las pongo fácil: Un Draco-Hermione) aquí esta el link por si quieren leerlo:

"Con Absoluta Discreción" A Harry Potter Fanfic (DracoMalfoy-HermioneGranger) Humor/Romance (Mucho humor)

Ahora sí: A leer]

Sólo sabía que estaba llorando, llorando a mares en medio de algún lugar que no reconocía. ¿Podía ser posible lo que había pasado? ¿Era mi culpa ser una niña tonta? ¿Por qué Danny se empeñaba en hacerme sufrir? Moví negativamente la cabeza, él no quería hacerme sufrir, él me amaba, él era…

Algo logró sacarme de mis pensamientos, pasé mis manos por mis mejillas quitando las lágrimas de ellas. Un grupo de chicos de la edad de mis amigos acababa de detener su auto frente a donde me encontraba sentada. Ahora sabía que estaba sentada en una banca.

-Oye, preciosa. ¿Por qué lloras? ¿Vienes con nosotros?-Una voz profunda y masculina logró atraer por completo mi atención. Debía estar demente si creía que me iba a ir con ellos sin ni siquiera saber quiénes eran. Me puse de pie y caminé en la dirección contraria donde ellos se encontraban y vislumbré el lugar donde estaba.

La Zona Rosa. Había mucha gente en las calles, entrando y saliendo de bares y discotecas, reconocí varios locales y pude descubrir en qué calle me encontraba. No estaba muy lejos de KylaPub, sin embargo era todo un interrogante para mí el cómo había llegado hasta ese lugar.

Recordé que no esperé que Julian dijera una palabra al entrar a nuestro balcón cuando le aparté de la puerta y salí al pasillo, Danny me siguió y me gritó por qué era tan cobarde y huía, que lo mínimo que se merecía eran un par de explicaciones y que no lo conmovería llorando. Fue una verdadera lástima, pero yo no quería dar explicaciones en ese momento, así que ignorándolo me fui del lugar; una idea bastante tonta, pues ahora estaba sola en una calle, con un vestido negro bastante insinuante y unos tacones que me estaban matando.

Me detuve otra vez y suspiré al notar que habían grupos de personas que se me quedaban mirando al pasar junto a ellos, era un poco más de la una de la madrugada, quienes estaban afuera a esas horas debían estar divirtiéndose, no con cara y vestido de velorio como yo me encontraba, me detuve y masajeé un poco mis pies, había avanzado llorando casi ocho manzanas. Inconscientemente me fui acercando al club de Ken desandado lo andado, odiaba admitirlo pero tenía que encontrar a alguien conocido para regresar a casa: era completamente Danny-dependiente, no llevaba ni un centavo encima y dejé mi celular en el bolso de Emy. Una tonta absoluta.

Ignorando un par de comentarios ofensivos y atrevidos que me gritaron, sonreí al notar que estaba a tan sólo una cuadra del lugar que antes abandonara. Tendría que agachar la cabeza ante Danny y escuchar todo lo que me quería decir y, aun peor, decirle todo lo que él quería escuchar. Recordándome mentalmente nunca volver a salir sin dinero de casa, escuché una voz desde la calle:

-Si hubiese sabido que querías regresar caminando a casa, no me habría tomado la molestia de salir a buscarte…-Era Christopher quien me hablaba, sacando la cabeza por la ventana de su auto y sonriéndome-Si quieres puedo darte el aventón…

Me quedé petrificada por la sorpresa, no me moví ni un centímetro, así que él salió del auto y se acercó a mí. Solía escalofriarme lo mucho que se parecía a Danny, pero en ese momento mi mente estaba inhabilitada para diferenciarlos por culpa del alcohol, por lo que mi boca se cerró y no dije nada. Hasta que me sonrió otra vez.

-Chris…-dije avanzando hasta él. De un momento a otro le salté al cuello y lo abracé mientras comenzaba a llorar otra vez-¡Chris!

-Sí, ese es mi nombre.-comentó burlón mientras yo lo soltaba y lo golpeaba suavemente en el pecho.- ¡Oye! Debes estar agradecida conmigo. ¡Hice una obra de caridad al salir a buscarte!-Entonces tomó mi mano y me guió hasta el auto. Una vez adentro acarició mi mejilla y me habló muy suavemente.-Casi nos matas de la preocupación…-Le dio arranque al carro.-Excepto a Danny por supuesto, que está demasiado borracho como para notar lo que sucede a su alrededor…

Mis ojos volvieron a llenarse de lágrimas y murmuré mirando a Chris:

-Es mi culpa, si yo no…si Ken no…-Entonces él me interrumpió de repente:

-No te culpes por lo que hace Danny.-Sentenció de forma grave-¡Si él decidió comenzar a tomar en vez de salir a buscarte, no eres precisamente tú quien debe pedir disculpas! Danny es un imbécil…se está comportando como un niño…

-No es así, tú lo sabes bien…-Dije mirándolo y tratando de esbozar una sonrisa.-Sabes que tiene mucha razón en sentirse mal, y que yo soy la culpable de eso…

-Tal vez.-Dijo volteando a mirarme y haciendo que me ahogara en ese par de lagunas azules.-Pero eso es un tema muy diferente al de dejar a su novia en la mitad de la ciudad sin dinero y con el latente peligro de que le suceda algo.-Entonces añadió para quitarle seriedad a la triste conversación.-Es un imbécil y eso no tiene discusión.

Le sonreí y dejé de llorar, entonces recordé lo que había hecho por mí y le dije mientras le daba un beso en la mejilla:

-Gracias…-Él apartó su vista de la vía y me miró burlón.-Gracias por evitar que Ken cometiera tal locura, gracias por llegar a tiempo, gracias por llevarme a casa.

Antes de responderme acarició mi mejilla, me encantaba como lo hacía, frenó el auto un momento, se acercó a mi asiento y me dio un pequeño beso en la punta de mi nariz. Al sentir el contacto de sus labios en mi piel, moví mi cabeza hacia atrás provocando que nuestros labios se rozaran, él sonrió ante aquello y me dijo:

-Pensé que no me lo agradecerías…-cerré los ojos al sentir como su mano se deslizaba suavemente de mi mejilla hasta mi cuello, esperé en vano que me besara porque no lo hizo, sólo volvió a su lugar y trató de seguir la marcha cuando tomé su mano, sorprendiéndolo. Desabroché mi cinturón de seguridad y llegué hasta su lugar, coloque mis manos en sus mejillas y lo besé sabiendo que él también quería hacerlo. Debía quererlo. No me equivoqué, porque respondió a mi beso como si su vida dependiera de ello. Necesitaba eso, necesitaba saber que les seguía gustando, que no les importaba cómo fuera, solo lo que yo era. Entonces cuando separamos nuestros labios Chris me susurró al oído unas cuantas palabras que me causaron mucho dolor:

-Tal vez mi hermano es un imbécil…pero no debe ser nada fácil ser tu novio.-Sus palabras llegaron directo a mi corazón. Me senté nuevamente y miré hacia la ventana, entonces él me tomó por el mentón e hizo que le mirara.-Sabes que debes dejar de hacerlo, sabes que por más inocente que tú digas que es no está bien, sabes que lastimas a Danny cuando lo haces…-entonces me soltó y arrancamos nuevamente. Sonrió burlón y continuó-También sabes que no podemos resistirnos cuando estás tan cerca y que eres un ejemplar único del sexo femenino…

-Los beso porque los quiero…-Dije regresando mi vista al paisaje nocturno de la ciudad. Chris comenzó a reír y tardó un poco para contestar.

-Y no lo pongo en duda, pero aunque no hemos hablado…-Se refería a una junta de los seis amigos, mis seis amigos, que ahora eran mis cinco amigos y mi novio.-…sé que todos pensamos igual, ahora eres la novia de Danny, de mi hermano, y como tal nuestro trato debe cambiar, no creo que sea correcto que nos beses de la forma en que lo haces. Sé que todo parece un juego pero ya hemos jugado bastante ¿No crees…?-añadió algo irónico la última frase. Entonces siguió algo burlón-Es bastante extraño que las chicas nunca hayan dicho nada…Tal vez prefieren ignorarlo, o tal vez quieren besarte también…-Se refería a sus novias, mis amigas…Logró hacerme reír un poco, cosa que siempre le hacía feliz, sin embargo tocó fibras delicadas al instante-Debes mantenerte alejada de Ken, no pensé que debía decírtelo, pero al ver lo que, afortunadamente, alcancé a detener hoy…

-Ya me siento bastante miserable…-Dije amargamente-No es necesario que me lo recuerdes.-Pensé nuevamente en Danny y en todo el daño que le había hecho. Chris alzó los hombros y continuó:

-Ya sabes lo que pienso de él, es un canalla miserable y tendré que hacer mucho más para poder detenerlo en su cruzada contra ti…-Se puso de repente muy serio.

-No te preocupes…-dije tratando de evitar las lágrimas.-Mi opinión es la misma y no tengo la más remota intención de acercarme otra vez a él…

Chris sonrió ante mi respuesta y continuó con su principal tema de interés:

-No más besos, Catalina…Seamos amigos comunes y corrientes, no seas más la chica de nuestros sueños…-dijo irónico la última frase, logrando arrancarme una sonrisa.-Sé que Tom y Julian están de acuerdo.-Se volteó hacia mí y notó que no le miraba.-Y Alan y Michael también lo estarán.-Volvió su vista al frente.-Estoy seguro que nada le dará más alegría a Danny y sé que tú debes aceptarlo…si es verdad que tanto lo quieres, claro…

Sus palabras eran más que incómodas y me dolían en el fondo de mi alma, sobretodo porque eran ciertas: De la forma más dulce y amable conocida, Chris me estaba pidiendo que me dejara de comportar como una zorra y comenzara a respetar a Danny. Suspiré y asentí en silencio, sería difícil puesto que ellos eran quienes me habían hecho ser así. Nunca había tenido una amistad normal con ningún hombre: Al parecer era el momento de comenzar.

-Tienes razón.-Murmuré por lo bajo. Él sonrió y dobló una última esquina para llegar a la mansión Johnson.-Aunque no sé si Danny quiera seguir siendo mi novio después de lo que sucedió hoy…

-Por supuesto que sí…-me miró sonriendo y añadió burlón-Mi hermano está empalagosamente enamorado de ti, te perdonará…

Llegamos. Dejó el auto en la acera y pasando la enorme reja entramos a los jardines de la casa, tomó sus llaves y abrió la puerta. Al ver que me mostraba renuente a entrar me abrazó y sólo pude susurrar levemente:

-Puedo sola, gracias.-Él comenzó a reír nuevamente y entró delante mío.

-Deberías tratarme con más delicadeza, Honey.-dijo con leve tono de reproche.-Te salvé dos veces hoy…

Era cierto, y es que una de las más arraigadas costumbres de Christopher Johnson era salvarme cuando estaba en peligro.

VIII UNA FIESTA MUY, MUY OSCURA – PARTE 2

……El que confía sus secretos a otro hombre se hace esclavo de él…

Baltasar Gracián

Mi historia con Ken, es una de las partes de mi vida que prefiero mantener en secreto, pero sin duda alguna merece contarse y dedicarle más que cinco minutos, pero debido al gran dolor que ya me ocasiona recordar supongo que unas pocas explicaciones serán suficientes.

Fue ese mismo verano de la pelea de Julian y Danny. Ese mismo en el que descubrí que mis amigos ya me veían más que como una hermanita menor.

Danny, Tom, Emy, Gaby, Ken y Susan habían terminado su último año de escuela y habían venido con todos los demás. Tenía trece años en ese tiempo y sucedieron muchas otras cosas además de lo que anteriormente había relatado.

Cuando llegó el día de su partida me encontraba como usualmente me sentía cuando sabía que ellos debían irse: triste, vacía… tras regresar del aeropuerto de donde los vi marcharse no tuve más alternativa que llegar a mi casa, solo alentada por la promesa de Danny de que volvería más pronto de lo que esperaba.

Fue entonces, cuando estaba a punto de cruzar las rejas de mi casa, que lo vi. Ken venía conduciendo lentamente hacia mí. Se detuvo a mi lado y me invitó a irme con él.

-¿Por qué no te fuiste como todos los demás…?-susurré mirando mis manos fijamente sentada a su lado en el puesto de copiloto. Él me sonrió y con su mano me levantó el mentón para que lo mirara a los ojos. Frenó cundo nos acercamos a un semáforo en rojo.

-Ya no voy a volver a irme…digamos que mi padre quiere que me mantenga un poco alejado. Soy una pequeña mancha negra en su impecable imagen política.-miró hacia el frente nuevamente y comenzó a conducir otra vez.

-¿Tu padre también es político?-dije a la vez que comenzaba a sentir una gran empatía con Ken.

-Sí.-dijo simplemente y luego tras un rato de avanzar en silencio prosiguió-Sí, y algún día yo también lo seré…-volteó a verme y sonrió burlón-Estoy destinado a ser el Conde de Consttheid… y tengo un puesto asegurado desde mi nacimiento en la Cámara de los Lores…Mi padre tiene suficientes influencias como para que el resto de la nobleza vote por mí…

Lo miré sin poder contener una expresión de asombro, trataba de salir de mi sorpresa sin éxito. Ken, conde, un puesto en el parlamento…por más que lo intentaba no me imaginaba a Ken como parte de la nobleza inglesa.

-¿Tú…?-murmuré.

-¡Esa suele ser la reacción de las personas cuando se los digo!-exclamó-¿Es tan difícil de creer…?

No pude decir nada durante un buen rato. Era simplemente increíble, una cosa era andar con niños multimillonarios frutos del próspero capitalismo y otra muy diferente estar sentada en el mismo auto con un chico que provenía de una familia cuyas raíces ancestrales se remontaban a varios siglos y las cuales conocía perfectamente, o por lo menos eso pensaba en ese momento. Sin pensarlo antes dije:

-Debes estar bromeando…-volteé a verlo y él hizo lo mismo. Luego alzó una ceja y me dijo reprochándome al tiempo que giraba su rostro nuevamente hacia la calle:

-¿Por qué lo dices…? Tal vez no te lo esperabas, pero eso no quiere decir que esté bromeando…En todo caso no te traje para discutir asuntos familiares.

Miré donde nos encontrábamos, no estábamos muy lejos, sólo había conducido cerca de diez minutos. Entrabamos al estacionamiento subterráneo de un conjunto de apartamentos bastante lujosos. Se bajó del auto y mientras yo esperaba que me abriera mi puerta, los Johnson me lo habían dicho: yo era una señorita y debían tratarme como tal. Ken no se hizo esperar y después que salí del auto me guió hacia un ascensor.

Lo atrapé mirándome de reojo mientras la suave música del elevador sonaba en el fondo. En vez de ignorarme volteó su cabeza hacia mí y me sonrió. Las puertas se abrieron y me vi dentro de un hermoso apartamento. Ken me invitó a sentarme mientras iba a la cocina a buscar algo de tomar.

Regresó con una bandeja, dos tazas de té y un plato de galletas. Me sonrió nuevamente. Estaba realmente sorprendida, no conocía esa parte de Ken. Digamos que casi siempre estaba hablando con los chicos o en su defecto discutiendo con ellos; las otras veces, siempre estaba rodeado de las chicas que vivían cerca de la casa de los Johnson…pensándolo bien nunca había estado sola con él. Me sorprendió este pensamiento y tomé un sorbo de té tratando de recordar, no podía ser.

-Y bien… ¿Qué te parece mi nueva casa…?-dijo y comenzó a llevarse la taza a los labios.

-Muy linda.- dije paseando los ojos por el lugar.

-¿Sabes…?-comentó comenzado a sonreír burlón-Tienes la extraña costumbre de desviar los ojos cuando te hablo…

Me sonrojé y se escuchó cómo chocaban la porcelana de la taza con la del platillo. Los dejé ambos sobre la mesita que se encontraba frente a mí. Él se podía imaginar porque era, nuestro primer encuentro había sido bastante embarazoso para mí. Había pasado un año desde aquello.

Los Johnson acababan de entrar a su casa y yo llegué corriendo a visitarlos. Pero sólo me encontré con Chris, que me decía que Danny no había podido viajar. Comencé a discutir con él, le decía que era un vil mentiroso y al parecer a él mi pataleta le resultaba bastante graciosa. Entonces casi sin poder hablar de la risa me dijo que su hermano estaba llegando en aquel momento, me giré y salí corriendo hacia el vestíbulo, salté sobre Danny y lo abracé con todas mis fuerzas. O al menos yo creía que era Danny. Alcé la cabeza y solté un grito espantada al ver que a quien abrazaba no era él. Danny estaba tras él y sonriendo me dijo:

-Me parece que te vas a llevar muy bien con él…Honey te presento a otro amigo: Ken…-él me sonrió. Yo me alejé inmediatamente, avergonzada hasta la última fibra, y enterré mi cabeza en el suelo. Entonces alzó mi rostro por mi barbilla, lo que se volvería una costumbre, y me dijo en español con un marcado acento:

-Mucho más bonita de lo que Danny había dicho…

Volví al presente, sacudí la cabeza y la alcé para mirarlo a los ojos. Pero nuevamente sentí como su mirada me taladraba.

Ken era indiscutiblemente atractivo, irresistiblemente atlético, increíblemente sexy. Su cabello era bastante claro: rubio platinado y extremadamente liso, sus ojos siempre estaban brillando con destellos de picardía: de un gris azuloso, pálidos y cristalinos, siempre me habían parecido algo fríos; su sonrisa arrogante y seductora era, en resumen, lo más lindo que tenía. Todo lo anterior mezclado con un cuerpo perfecto, elegantes maneras, suaves movimientos, una voz profunda y esa controvertida personalidad de chico malo llegó a enloquecer a muchas chicas en tan sólo tres viajes.

-¿Quieres un poco más de té?-me dijo sonriendo.

-No, así está bien.-dije esforzándome en sostenerle la mirada. Levantó los platos y se los llevó nuevamente a la cocina. Lo seguí y me apoyé en la barra que separaba a la sala de la cocina.- ¿Vas a vivir aquí solo…?

Volteó a verme y me dijo tranquilamente:

-Parece ser…por lo menos mientras Susan decide que hacer.

-¿Susan?

-Creo que también quiere venirse una temporada larga para Colombia.-Me miró extrañado y me preguntó-¿Eso te molesta…?-entonces se golpeó la frente en señal de entendimiento y dijo-Claro…es por Johnson. Te gusta mucho ¿Verdad…?

Lo miré sorprendida, ¿Tanto se me notaba? Primero me lo había dicho Julian y ahora lo hacía Ken.

-No es eso.-dije tratando de desviar la conversación y mis ojos se movieron instintivamente a otro lado-Ella es una fastidiosa, siempre me molesta, además, Danny nunca le va a prestar atención.-terminé convencida.

-¿Cómo puedes estar tan segura?-dijo mirándome burlón.-Lo digo pues, tú sólo ves a Danny dos veces al año…Susan lo ve cada día…En todo caso esa es una batalla perdida…-Salió de la cocina y caminó adentrándose en la casa. Lo seguí por la gran intriga que me causaron sus palabras. Llegamos a su habitación y él se giró sorprendido no creía que lo había seguido hasta allá. Me sentí un poco avergonzada, pero no retrocedí un paso.- ¿Lo ves…? Eres una niña bastante peculiar…Es por eso que cada día estoy un poco más convencido de las desviaciones sexuales de nuestro amigo Danny. Ningún chico podría soportar pasar tanto tiempo junto a ti sin tratar de tener algo contigo…-me sonrió nuevamente-Disculpa si de alguna u otra manera te estoy molestando…

-Estoy acostumbrada a ese tipo de comentarios…-dije restándole importancia.-Ahora quisiera saber por qué el futuro Conde decidió quedarse aquí antes que ir a la universidad.

Él se sentó en la cama y yo lo imité.

-Mi padre me ha dado una cierta libertad hasta los veintiún años, siempre y cuando no me meta en escándalos me seguirá mandando todo el dinero que quiera.- Entonces me miró y sonrió burlón-Ha dicho en su círculo que tengo alma de filántropo y me estoy dedicando a hacer obras caritativas en el tercer mundo…

-¿Por qué hasta los veintiún…?

-No lo sé, pero la verdad se lo agradezco mucho, es un gran alivio el habérmelo quitado de encima.

Siguió un profundo silencio a sus palabras, yo también deseaba con toda mi alma irme de mi casa y no volver jamás. Fue más bien incomodo el quedarnos mirando el uno al otro todo ese tiempo, entonces se me ocurrió una idea brillante.

-Ken, ¿Te molestaría si me quedo unos días contigo…?

Él se quedó muy sorprendido con la propuesta.

-Claro que no…puedes quedarte todo el tiempo que quieras…-al escuchar sus palabras no pude menos que saltar a su cuello riendo y abrazarlo. Me separé tras un momento, nuevamente avergonzada.

-Muchas gracias…-murmuré poniéndome de pie.

-Bien, creo que debemos pasar por tu casa para que busques algunas cosas y tal vez compremos algo de comer. ¿Te parece?

Me llevó a mi casa y sin tardarme mucho en responder las preguntas de mi hermano Enrique me hacía. Salí corriendo con la maleta armada a prisa y entré a carreras en el auto. Ken me miró sorprendido al tiempo que yo lo apremiaba para que encendiera el auto.

-¿Estás segura que no te meterás en problemas?-dijo dudando al mismo tiempo que daba arranque al carro. En eso mi hermano salió por la puerta y me gritó:

-¡Catalina! ¡Regresa aquí en este instante!-Ken me miró.

-¡¡Arranca!! ¡¿Qué esperas?!-dije antes de echarme a reír y ser impulsada hacia atrás por la velocidad con la que salimos.

Le costó un poco de trabajo el aceptar lo que yo le contaba camino a su casa, o más bien a la que a partir de ese momento y por varios meses sería nuestra casa. Era bastante difícil para él creer que nadie se molestaría en buscarme, que mis padres no se inmutarían si se lo llegaban a contar y que mis hermanos estarían contentos por el hecho que ahora podrían tomar el dinero que nuestros progenitores enviaban para mí.

Salíamos del auto y Ken no mencionaba palabra alguna aun. Tomó mi morral al tiempo que yo seguía hablando, casi con gracia, de mi inusual familia.  Al llegar al apartamento, llamó a una pizzería y comenzamos a esperar nuestra cena.

-Es bastante raro lo que me cuentas…-dijo pensativo sentándose frente al enorme televisor que colgaba de una pared de la sala.

-Mira quien lo dice: “el Conde exiliado”-Comenté sarcástica sentándome a su lado. Él me miró sonriendo y alzó una ceja:

-Lo siento señorita, pero considero su comentario en exceso ofensivo.-Dijo fingiéndose dolido.

-Yo también lamento nuestra situación actual, pero considero que no por eso debemos ignorarla, más bien debemos pensar en cómo distraernos…-dije haciéndole una reverencia y bajando mi cabeza. Él alzó mi rostro poniendo suavemente un par de sus dedos bajo mi mentón y haciendo un poco de fuerza para obligarme a subir la cabeza. Miré sus fríos y pálidos ojos, lograron atraparme en un mar de cristalinas aguas grises por unos segundos, no era necesario más que ese pequeño roce de su mano en mi cara para sentir que algo especial pasaba; o más bien algo que yo quería que pasara.

-¿Y qué propone la señorita para distraernos…?-preguntó sin sonreír y sin dejar de mirarme a los ojos. Aunque estaba sentada sentí como mis piernas temblaron unos instantes, al parecer él no lo notó, pero cuando creí sentir que el corazón se me aceleraba y que ese extraño calor recorría mi cuerpo como me había pasado con Julian comencé a preocuparme. Nuestros rostros estaban tan cerca que nunca entendí cuando siquiera comenzaron a aproximarse, podía ver una ligera sonrisa dibujándose en sus labios a medida que se acercaba más a mí. ¿Triunfo quizás?

Podía sentir su respiración muy cerca a mis mejillas, no me molestaría besarlo, me molestaría que se volviera una costumbre. Acostumbrarme a sus labios, a su rostro, a su cuerpo…como me había pasado con Danny, aun en medio del más absoluto secretismo, era algo que no podía permitirme.

Mientras nuestros labios comenzaban a rozarse cerré los ojos al tiempo que pensaba en lo afortunada que era, tantos chicos como  Danny y Ken que me consideraban hermosa y todavía no cumplía los catorce, podía hacer lo quisiera y en ese momento quería agradecerle a Ken el brindarme un agradable final para mis vacaciones.

Sus labios acariciaban los míos y sus manos se movieron a mi cintura, no entendía como ese ligero contacto podía hacerme estremecer de esa manera. Aun no llegaba ese anhelado beso, se limitaba a ser un suave roce entre nuestras bocas. Mi piel se erizó y él al parecer lo notó porque se alejó un poco de mí, yo al sentirlo abrí los ojos y noté como sonreía complacido: aun no había hecho nada y había logrado hacerme flaquear. Acarició mi rostro una vez más, pero ahora le demostraría que yo también sabía jugar…puse mi mano sobre la suya en mi cara y me incliné hacia él. Le hice caer acostado sobre el sofá, su orgullosa sonrisa se convirtió de repente en un gesto de sorpresa, fui yo quien acercó mi rostro al suyo y mientras comenzaba a perderme en ese par de ojos sonó un teléfono de una forma que me pareció bastante escandalosa. Ken me sonrió y me apartó suavemente con sus manos ahora puestas en mi cintura. El beso nunca llegó a ser. Él teléfono que conectaba con la recepción seguía sonando de tal forma que comenzaba a desesperarme, él contestó en la cocina y tras tanto silencio oí su voz:

-Sí, claro. Dígale que suba.-Colgó y se dirigió nuevamente a la sala. Se me quedó mirando con los brazos cruzados y apoyado sobre la pared. No pude evitar mirarlo burlona, una sonrisa bastante pícara se dibujaba en mi rostro. Podía imaginar lo que estaba pasando por su mente en ese momento, estaba tratando de descifrar quién era yo realmente, mi sonrisa se ensanchó: no lo lograría. Me puse de pie y caminé hacia las grandes ventanas de la sala y miré hacia afuera:

-¿Y no me vas a decir nada…?-comenté tratando de evitar una carcajada mientras le daba la espalda y miraba la calle desde seis pisos más arriba.

-¿Y qué esperas que te diga?-preguntó a la vez que lo sentía acercarse a mí. Me volteé de repente y ya estábamos nuevamente uno frente al otro, incliné un poco mi cabeza hacia atrás para lograr verle a los ojos. No podía dejar de sonreír y a él, al parecer, le había comenzado a molestar.

-No sé,  tal vez que te parece que soy más que una chica peculiar…que te asombra mucho que no me intimide tu presencia como esperarías que lo hiciera…-bajé mi cabeza y mirando al suelo puse mis manos sobre su pecho, las deslicé suavemente hacia arriba sobre su camisa hasta llegar a su cuello al tiempo que subía nuevamente mi mirada, acerqué mis labios nuevamente a su rostro y susurré-Que soy mucho menos inocente de lo que creías…

Aunque hizo un excelente intento de ocultar sus sentimientos logré ver un atisbo de sorpresa en sus ojos, una ligera y hermosa sonrisa se dibujó en su boca. Era demasiada la tensión, fue él ahora quien intentó besarme y cuando estábamos a punto de hacerlo nuevamente fuimos interrumpidos: ahora sonó el timbre de la puerta de servicio.

-Maldición…-murmuró cabeceando, mis dedos acariciaron su cuello a medida que se iba alejando de mí, me dio la espalda y avanzó hacia la cocina.- ¡Maldición!

No pude hacer nada diferente de reír.

Mientras comíamos y veíamos la televisión Ken de repente comentó girándose hacia mí:

-Creo que deberíamos continuar con aquella conversación que teníamos antes de ser interrumpidos por esta pizza inoportuna…

Sonreí nuevamente, había logrado mi objetivo: le había demostrado quien iba a tener el control, porque por más inofensiva que pareciera Ken debía estar prevenido conmigo.

-Lo lamento mucho, pero lo que teníamos antes no era una conversación propiamente dicha…-dije sonriéndole y moviendo mi cabeza dulcemente a un lado haciendo que mi cabello se meciera.-Perdiste tu oportunidad…

-Eso sí que lo lamento…-dijo llevándose la caja vacía para botarla.

Cuando decidí irme a dormir mi anfitrión me mostró mi habitación.

-Es bastante grande…-dije sentándome en la cama mientras él dejaba mi morral a mi lado. Luego añadí susurrando-Aunque más pequeña que la Danny…

-¿Dijiste algo?-dijo ya cerca de la puerta. Moví mi cabeza negativamente y le sonreí.-Bueno, entonces que pases buenas noches…- Se despidió. Debía hacerlo, se lo merecía.

-Eh…Ken…-dije poniéndome de pie y avanzando hacia él.

-Dime.-dijo a la vez que se giraba y me sonreía. Al ver que puse mis manos atrás de su cabeza y acariciaba su cabello arqueó una ceja y rodeó con sus brazos mi cintura-Bueno, creo que mejor nos damos prisa esta vez…-terminó burlón antes de que nos enfrascáramos en ese primer beso. Fue apasionante, impulsivo, básico… y peligroso, esto último debido a la cercanía con la cama. Cuando Ken se sentó en ella y yo descansaba sobre su regazo, decidí que habíamos llegado demasiado lejos. Separé nuestros labios y abrí los ojos sólo para ver como él sonreía al sentir cómo terminaba nuestra primera traviesa aventura, respiré profundamente y susurré cerca de su oído:

-Buenas noches, Ken…-Él abrió los ojos sorprendido, no era un niño y según su criterio y experiencia las cosas no podían detenerse ahí. No pude evitar que una pequeña sonrisa malvada se delineara en mis labios.- ¡Estás enfermo! Sólo tengo trece…

Me puse de pie y comencé a buscar un pijama en mi morral. Observé a Ken, estaba apoyado en sus brazos sobre la cama mirando un punto perdido en el techo. De repente, al parecer tras asimilar la situación, se puso de pie, me sonrió nuevamente a la vez que cerraba los ojos y suspiraba. Estaba resignado así que con un leve movimiento de cabeza se despidió, sin embargo antes de cruzar la puerta se volvió hacia mí y arrogantemente bromeó:

-Si te sientes sola o tienes miedo durante la noche…recuerda que mi habitación está al lado…-me sonrió picara y burlonamente.

-No te preocupes no le temo a la oscuridad…-dije suavemente mientras la puerta se cerraba.

No acaba aquí, pero es un buen lugar para dejar esta historia por ahora…

Las lágrimas brotaban de mis ojos sin que pudiera evitarlo, no sabía cuando había caído sentada sobre el suelo. Nadie pasaba por ahí, estaba sola otra vez, la soledad me acosaba como un fantasma, como un ave de rapiña alrededor de un cadáver. Si Ken me quería tanto como decía ¿Por qué me hacía esto? ¿Dónde estaban mis amigos en ese momento? Había llorado tanto que no podía respirar bien, mis sollozos eran opacados en gran parte por la música estruendosa que llenaba el lugar…entonces una figura llamó la atención de mi vista nublada por las lágrimas.

Una esbelta chica vestida de negro con un encendido cabello rojo se arrodilló a mi lado.

-¡¡Catalina!! ¡Por Dios! ¡¿Dónde te habías metido?! Tenemos tiempo buscándote… ¡¿Por qué lloras?! Dime que te pasa…

Me lancé a su cuello pero no podía hablar, sólo necesitaba el hombro de alguien para llorar y el de amiga era perfecto. No supe cómo llegamos hasta nuestro balcón donde estaba tan sólo de Danny que al verme en tal estado me tomó entre sus brazos y me sentó en una silla. Miró a Emily en busca de una respuesta pero ella sólo alzó los hombros y se limitaron a escucharme llorar.

-Catalina, Honey…dime por favor qué te pasa…-dijo dulcemente acariciando mi rostro. Sostuve su mano entre las mías fuertemente y hablé por primera vez y las únicas palabras que acertaron a salir por mi boca fueron:

-Danny, perdóname…por favor…Danny…-No pude articular alguna otra palabra hasta después de un rato cuando Tom, que había sido llamado por Emily, me trajo algo sin alcohol para tomar.

Me dolían los ojos de tanto llorar, descansaba en medio del abrazo de mi novio mientras nuestros amigos nos observaban silenciosamente desde el sillón de enfrente. Julian aun no había aparecido por ninguna parte.

La fiesta abajo estaba más animada que nunca y en las otras zonas V.I.P. la gente se veía de sobremanera contenta, el DJ extranjero contratado por Ken estaba convirtiendo a aquella, en la mejor fiesta de la temporada tal cual había dicho. A pesar de eso nosotros estábamos embargados por un aura bastante fúnebre, eso sumado a la frustración de mis amigos por no saber lo que sucedió conmigo.

Yo ya estaba calmada pero bajo ninguna circunstancia pensaba contarle a alguno de ellos lo ocurrido, tal vez a Emy, pero ese no era el momento correcto. Sólo quería apartar de mi mente cualquier pensamiento relacionado con Ken.

Lamentablemente eso no sería tan fácil. De repente la música se calló drásticamente, todas las personas presentes formaron un barullo gigante, las luces se apagaron en todo el club y tras eso un nuevo ritmo comenzó a sonar de fondo: de esos que llenan de ansias y anuncian que algo bueno va a pasar.

[Esta es la canción que me encantaria que sonara en ese momento, ¿Casualidad...? También de ATC, "All around the world". Número uno mucho tiempo en Europa. Definitivamente pegajosa...]

Sabía que esto tenía algo que ver con Ken, así que para la sorpresa de Danny me aparté de su abrazo y a tientas me acerqué al barandal del balcón. Tras un rato de  nuevos juegos de luces de colores mientras sonaba la canción la gente se volvía a animar sin embargo el volumen de la música volvió a bajar ahora gradualmente, entonces después de una nueva y repentina oscuridad total, una luz blanca iluminó a una figura vestida de negro parada sobre la barra que tenía un micrófono en la mano. La multitud lo aclamó como si fuera una celebridad, sabían que pasaría algo interesante.

-¡Buenas noches a todos! Espero que la estén pasando bien…-me pareció ver que Ken dirigió su mirada hacia nuestro balcón. Danny se acercó a mí, rodeó con su brazo mi cintura y yo apoyé mi cabeza cerca de su hombro. Me sentí automáticamente protegida.-Está fiesta es el resultado de mucho esfuerzo y quiero que todos se diviertan al máximo hoy…-el gentío gritó de emoción.-Dentro de un rato a todos les espera una gran sorpresa…-La exclamación del público no se hizo esperar.-La verdad es que les voy a contar un secreto…-Pude ver, aun desde arriba como en su rostro se dibujaba esa sonrisa maligna que yo tan bien había alcanzado a conocer…-Tuve una novia…hermosa por cierto.-Los chicos del público silbaban y aclamaban a Ken, yo me estremecí bajo el abrazo de Danny. Él lo supo en ese momento, supo que hablaba de mí, pero no me dijo nada, de seguro no esperaba lo peor.-Resulta que la chica decidió dejarme porque según ella le estaba exigiendo cosas que no podía darme…-Dijo burlón y alzando los hombros. Hubo un murmullo general y grandes carcajadas. Apreté fuertemente la camisa de Danny dentro de mi puño.- ¡Me dejó, chicas!… ¿Pueden creerlo…?-Todas las mujeres del lugar soltaron gritillos histéricos.

-¡Es un maldito engreído!-exclamó Danny sujetándome con un poco más de fuerza.

-En fin, me dejó para convertirse en nada más que una perra que se vende por unos cuantos regalos…-Su, hasta ese momento, hermosa sonrisa se torció para convertirse en una mueca de desprecio. Dirigió directamente su vista a nuestro balcón y añadió-Querida, es una lástima que no te hubieses cerciorado de quitarme toda la evidencia… ¿Cómo diré? ¿Audiovisual…? Que dejaste de nuestro noviazgo…-se oyeron murmullos escandalosos. La gente no comprendía exactamente a qué se refería. Danny me soltó suavemente con sus ojos fijos en Ken. Me asusté demasiado, aparte mi vista de la barra y no podía quitarlos de Danny aunque la total penumbra me impedía ver más que la luz reflejada por sus ojos. La completa oscuridad me estaba llenando aun más de miedo.

-¿De qué está hablando…?-dijo en un susurro. Sentí que volvió a mirarme.-Me juraste que…me juraste que…-entonces, por la luz que entraba por la puerta semi-abierta de nuestro balcón, pude ver que movía su cabeza negativamente a cada lado y una leve sonrisa se dibujaba en su cara-Es imposible…yo lo sé…

-Mi querida niña, sé que se tu novio…-dijo esta palabra con gran desprecio- se debe estar haciendo muchas preguntas…igual también estoy convencido de que no le has contado nada de nuestro encuentro íntimo hace un rato en mi oficina…-Los silbidos y gritos de burla llenaron el recinto por completo. Danny me miró incrédulo, sus ojos me interrogaban desesperados y la furia comenzaba a marcar de forma tenebrosa sus facciones. Entonces me detuve a pensar por qué podía verle con tanta claridad, me escandalicé al notar la razón: un reflector blanco nos iluminaba a la vez que cientos de pares de ojos curiosos nos escrutaban.

-¿Cómo pudiste mentirme…?-susurró Danny perplejo. En mis ojos comenzaron a agolparse lágrimas como si fuesen un par de fuentes rotas. Traté de tomar su mano pero en un gesto infantil él la apartó de mí, el silencio era absoluto.

-Ahora si todos quieren dirigir sus miradas a las pantallas de arriba…-miré aterrada cómo se encendían todas las pantallas mostrando el nombre del Kyla-Pub. Temblaba de miedo, pues sabía exactamente que era lo que él iba a mostrar, me sostuve fuertemente sobre el barandal enterré mi mirada en el piso y estuve dispuesta a comenzar a llorar, no me importaba quien me miraba en ese momento…-Te lo dije Catalina, te dije que te ibas a arrepentir…

La gente del público no sabía cómo reaccionar, a quién debían apoyar, a dónde debían mirar…fue entonces cuando alcé mi cara a la pantalla de al frente, Danny a mi lado miraba a la misma dirección que yo. Se giró hacia mí que lucía aterrada. Esperaba que se fuera, que no se quedara ahí. Él pareció entenderme y me dijo más dolido que sarcástico:

-¿En serio creíste que me lo iba a perder…? -Se giró nuevamente al frente, mi rostro acababa de aparecer en pantalla cuando súbitamente desapareció tan rápido como había aparecido…

-¡¡ ¿Qué demoni…?!!- La voz de Ken fue cortada sin previo aviso al tiempo que los reflectores que nos iluminaban a Ken y a nuestro balcón se apagaron, así como las pantallas comenzaron a proyectar nuevamente imágenes de colores.

Fue entonces cuando escuché su voz…esa voz que me dio esperanza y que mis ojos encontraron a causa que era ahora él el único que estaba bajo una luz en todo el recinto junto al DJ y un par de técnicos en el palco principal. Su figura, su dorado cabello, sus ojos azules, pero sobre todo esa voz eran inconfundibles para mí, sonreí como por inercia al oír sus palabras:

-¡¡Creo que es hora de quitarle el micrófono a ese borracho y seguir la fiesta!!-La multitud aun confundida lo aclamó. Las luces del lugar se normalizaron comenzando un juego de luces de colores y la música se volvío a escuchar, enseguida Julian entró corriendo a nuestro balcón y sonrió al dirigir su vista al palco del DJ.- ¡Creo también, que perdiste otra vez Ken Consttheid…!

Danny suspiró resignado al oír el peculiar comentario. Pues quien había llegado para controlar la situación no era otro que Christopher Johnson, su hermano mayor.

VII UNA FIESTA MUY, MUY OSCURA – PARTE 1

[Pues qué les digo, el Europop me parece una alternativa bastante interesante de un tiempo para acá. Y de pronto encontré esta canción, que me pareció perfecta para que sonara en cierta situación, su nombre es I'm in Heaven (When You Kissed me) de ATC. Este capítulo fue un verdadero dolor de cabeza y estoy contenta de haberlo terminado por fin, espero que les guste y que no juzguen muy duramente a mi protagonista, es humana y también comete errores. Los espero en los Comments]

<<Dedicado muy especialmente a Stefany Sanchez , por su cumpleaños…>>

La mañana del sábado me atrapó profundamente dormida en medio del abrazo de Danny. Abrí los ojos a la vez que bostezaba, aunque era algo tarde el cuarto seguía bastante oscuro, solo pude ver una rendija de luz del sol que se colaba por el pequeño espacio entre las cortinas brillando en el suelo.

Aparté suavemente los brazos de mi novio, quite mi cabeza de su pecho y me senté en la cama. Bostecé nuevamente. Danny se giró entre las sabanas y me dio la espalda, aun estaba dormido.

Tras la llegada de Julian del supermercado la tarde anterior, los chicos habían decidido abrir una botella de whiskey, celebraban un motivo no muy bien definido. Pero con el paso de las horas la cantidad de botellas que iban quedando vacías junto a la mesa en el jardín trasero a la orilla de la piscina era cada vez mayor. No supe a qué hora me fui a la cama pero, al despertarme sobresaltada en la mitad de la noche, sentí como Danny se tumbaba a mi lado y se dormía inmediatamente.

Me levanté de la cama y la rodeé hasta llegar junto a la mesa de noche de mi novio, tomé su reloj de pulsera y vi la hora, ya eran más de las diez. Caminé hacia el baño y entré en el vestier, junto al piso estaban las bolsas del centro comercial. Aun somnolienta comencé a buscar entre ellas y saqué dos vestidos negros que había comprado especialmente pensando en la fiesta de Ken. Recordé de repente que fue por su llegada la noche anterior que había decidido irme a dormir, nos llevaba las entradas V.I.P. para su fiesta privada. Su sola presencia era bastante fastidiosa para mí, así que preferí ausentarme silenciosamente cuando lo vi entrar en el jardín. Me tropecé con el primer peldaño de las escaleras y sentí dos manos que me sostuvieron por la cintura para no caer, volteé mi rostro hacia mi salvador y me encontré con la cara sonriente de Ken.

-Debes tener más cuidado…-me susurró al tiempo que yo me incorporaba y me apartaba bruscamente de él, lo que me hizo tambalear otra vez.

Me quité el cabello de la cara y miré alrededor, estábamos totalmente solos. Lo miré a los ojos y solté una sonrisa burlona:

-Aléjate de mí…-Le di la espalda y traté de subir las escaleras cuando sentí que su mano tomó mi muñeca izquierda. Había estado tomando, estaba un poco borracha y me sentí bastante confundida. Sólo pude balbucear unas pocas palabras. -Suéltame…déjame ir…-Pero él ni siquiera me estaba sosteniendo fuertemente, así que bastó agitar mi mano para separarla de la suya. Me senté en las escaleras pues ya mis fuerzas me habían abandonado.- ¿Qué quieres…?

-Que te des cuenta en lo que te han convertido…-dijo sonriéndome con sorna-Una borracha que ni siquiera puede ir sola a su habitación…

-Te gusto así… ¿O no…?-Añadí sarcástica.-Lo digo porque tu también diste tu contribución a mi personalidad…

Ken me sonrió ahora sin malicia. Sabía que yo estaba en lo cierto.

-Así es. De hecho, creo que los Johnson no pudieron haber hecho un mejor trabajo contigo…eres la chica perfecta.-Se giró y caminó hacia la salida.- Te espero mañana en la fiesta…te tengo una sorpresa. Buenas noches Catalina.

Ausenté de mi mente tales recuerdos improductivos y entré a la ducha para tomar un baño. Por más agua que corría sobre mi cuerpo, no lograba sentirme completamente despierta, mi cabeza divagaba entre pensamientos sin sentido que involucraban a mis amigos y a Ken, evocaba todos los sentimientos confusos que siempre había tenido por ellos, llegaban a ella imágenes borrosas de mis hermanos y sus constantes regaños…decidí no pensar más, y tras un largo rato salí del baño convencida de que no había agua suficiente para llevarse mis pensamientos.

Al entrar vestier pude observar a Danny por la puerta abierta, estaba despierto, sentado en la cama, su cabello estaba un poco desordenado y se le notaba a leguas que había tomado hasta perder por completo el sentido.

-¿Por qué lo haces…?-dije al tiempo que buscaba en unas gavetas del armario mi ropa interior-¿Estás intentando hallar cuánto alcohol puede resistir tu hígado antes de que estalle?

-¿Sabes…?-dijo bostezando y cayendo nuevamente acostado sobre la cama-Me hubiese conformado solamente con unos “Buenos días”.

Ignoré por completo su reproche y me adentré aun más en el vestier, me vestí y salí hacia la habitación con un vestido negro en cada mano. Danny aun estaba en la cama, aunque ahora sostenía sus manos contra su sien, sonreí maliciosa. El dolor de cabeza debía estar matándolo.

-¿Cuál te parece mejor?-dije poniéndome junto a su lado de la cama.- ¿Con cuál de los dos me veré mejor esta noche?

Él abrió un poco sus ojos y me miró de abajo a arriba, reparando un poco en cada vestido.

-En mi opinión, te ves mejor cuando no llevas nada encima…-volvió a cerrar los ojos. Suspiré, era un caso perdido. Presioné un botón en la pared y las cortinas comenzaron a subir. Nuevamente abrió los ojos, pero ahora una luz cegadora llenaba la habitación, se puso una almohada en la cara y murmuró algunas palabras tan bajo que no pude entender muy bien, debía estar realmente enojado, estaba maldiciendo en cuatro idiomas.

Con la cálida y amarilla luz del sol inundando el cuarto, dejé los vestidos sobre una silla y salí de la habitación con una sonrisa de triunfo en el rostro.

No me llevé ninguna sorpresa cuando al bajar al comedor vi a Julian, Tom y Emy con el mismo semblante de Danny. No pude evitar sonreír, me causaba bastante gracia verlos así.

-¡Buenos días, chicos!-exclamé al tiempo que me sentaba junto a Julian.- ¿Qué tal noche pasaron?

Emily entornó los ojos y esbozó una mueca que bien podría confundirse con una sonrisa si no se le conocía bien, no era más que su mayor gesto de desprecio.

-¿Por qué no le preguntas a Tommy…?-dijo con burla.

-No me llames Tommy…-dijo Thomas que tenía la cabeza enterrada entre sus brazos sobre la mesa.-Yo no te obligué a tomar un trago…de hecho, siempre haces lo que se te da la gana.

Julian me miró y alzó los hombros. Al parecer entendía tan poco como yo.

-Creo que algo sucedió después que se fueron al dormitorio…-me susurró al oído.

-¡Creo que esto es un escarmiento para que dejen de emborracharse como si el mundo se les fuera a acabar!-La voz de Caridad nos sorprendió a la vez que guiaba a los otros empleados con las bandejas donde traían el desayuno. Le sonreí.

Al poco rato Danny bajó y llegó al comedor, al parecer se acaba de bañar y sólo llevaba puesta una pantaloneta. Su atlético cuerpo estaba al descubierto, no pude hacer nada distinto a suspirar. Se sentó a mi lado y me besó. No comió casi nada y se puso de pie para ir en dirección a la piscina, no sin antes dedicarse a echarle un vistazo extrañado a sus mejores amigos que parecían indignados, comían en silencio y al parecer no se atrevían a mirarse el uno a la otra.

Danny en alguna vida anterior tuvo que haber sido pez, sirena o delfín; le gustaba demasiado estar en el agua. Cuando le alcancé en el jardín ya estaba dando brazadas, al parecer también quería despertarse y quitarse de encima la horrible resaca. Acerqué una silla reclinable a la orilla de la piscina y lo vi dar una, dos, tres y así innumerables vueltas a la piscina. Me había dormitado en la silla a la vez que escuchaba música de mi i-Pod, cuando vi que se aproximaba a mí, se apoyó en el borde con los codos y su cabeza quedó a mis pies.

-¿Sabes qué les sucede a Thomas y a Emily?-preguntó pasándose las manos por la cara para quitarse el agua que caía por ella.- ¿O acaso me lo he imaginado…?-Salió de la piscina y arrastró una silla playera a mi lado y se sentó. Me quité los audífonos y lo admiré bien. Se veía más sexy que nunca, veía correr todas y cada una de las gotas que caían por su pecho, respiraba un poco agitadamente por todo el ejercicio que acababa de hacer, giró su cara hacia mí, me sonrió y no pude evitar que mi corazón comenzara a palpitar más fuerte y más rápido de lo que debía. Notó que no podía quitarle la vista de encima, su risa se volvió burlona y alzó una ceja.- ¿Entonces…?

Traté de reaccionar y parpadeé un par de veces, entonces mi cuerpo se movió solo y salté hacia él que me sostuvo entre sus brazos mientras lo besaba. Me alejé de él un poco y volví a mi silla a la vez que me sacudía un poco inútilmente el agua que ahora tenía en la ropa. Me sonrojé a la vez que evitaba su mirada, pues sabía que sus ojos estarían brillando de picardía y su sonrisa expresaría más triunfo que nunca.

-…eh…no quise tomarte por sorpresa de esa manera…yo…-No puedo decir en que momento Danny comenzó a besarme, solo que cuando sentimos una leve tos tras nosotros se encontraba acostado sobre mí en medio del jardín a pleno medio día.

Era Tom.

-Cuando decidan terminar su sesión de exhibicionismo, Danny tal vez quisieras entrar a atender el teléfono…

-Claro…-dijo Danny, al cual la abrupta llegada de su mejor amigo estaba a punto de causarle un estallido de risa. Se puso de pie y le puso la mano en el hombro a Tom.-Ahora quisiera saber qué te tiene de ese humor…

Thomas dio un bufido de desesperación y se dirigió a la casa. Danny me sonrió y entró tras él.

Decidí entrar a la casa cuando la sombra de los arboles no era suficiente para amainar el calor de mediodía. Me encontré con la casa vacía por completo, caminé hacia la cocina y ahí Caridad me ofreció un vaso de limonada helada.

-¿Todos…? No pudieron con el cansancio y se fueron a dormir, que niños tan irresponsables…esperaré que venga de visita el señor Blake, porque se lo voy a decir. ¡Alguien debe meter en cintura a estos chicos…! Y la incluyo por supuesto a usted también señorita Catalina…

Salí de la cocina para irme a la habitación que compartía con Danny, donde lo encontré profundamente dormido. Sobre la mesita de noche descansaban un vaso de agua a la mitad junto unas pastillas para el dolor de cabeza. Me acosté junto a él aunque no tenía sueño, pero con el paso de los minutos comencé a bostezar cada vez más frecuentemente, tomé su brazo e hice que lo pasara sobre mi cintura a la vez que lo abrazaba y descansaba mi cabeza sobre su pecho desnudo. No supe cuando me quedé dormida pero al despertar ya Danny no estaba a mi lado, por el color del cielo debían ser más de las seis de la tarde. Entonces vi a Danny saliendo por la puerta del baño, solo cubierto por una toalla. Debía ser un sueño.

-Ya despertaste…-dijo al tiempo que tomaba su reloj de la mesita de noche y se lo colocaba.-Tienes tiempo apenas para arreglarte…-Caminó hacia el baño y se adentró en el armario. Asomó su cabeza y me mostró un vestido de los que yo le había enseñado en la mañana.-Me gusta más este…

No pude más que sonreír.

Eran un poco más de las ocho, los chicos nos esperaban abajo. Le di los últimos detalles a mi maquillaje en el espejo frente al lavamanos, luego me asomé al vestier y vi a Danny aplicándose su perfume. Me mordí el labio inferior y no pude evitar pensar lujuriosamente al verlo vestido de pies a cabeza de negro, sus ojos se veían aun más azules…

Nos fuimos en el auto convertible de Julian, mientras que Emily se fue con Thomas en su auto. Antes tuvo una discusión con sus guardaespaldas. Se sentía como una tonta cuando ellos insistían en seguirla por orden de su padre. Tom, que al parecer aun estaba enojado con ella por aquel motivo desconocido, sonrió burlón y le dijo:

-¡Vamos, Emy! Tú no eres la niñita de papi, puedes hacer lo que quieras sin dar explicaciones… ¡Vámonos!

Emily se volvió furibunda hacia su novio y exclamó peligrosamente:

-¡¡Thomas Callidwell!! ¡Deja que yo solucione esto si quieres seguir compartiendo una cama conmigo!- Thomas alzó ambas manos demostrando su rendición a la vez que sonreía por disculpa.

-Te tienen domesticado, amigo…-Suspiró Danny.

-Quiero verte a ti dentro de un tiempo…-completó Tom.

Superados todos los inconvenientes, que subliminalmente nos indicaban que no deberíamos haber ido en primer lugar, llegamos a KylaPub, el club nocturno más cotizado de la ciudad y propiedad de Ken Consttheid.

Ya había ido varias veces, incluyendo su inauguración, mis compañeras del colegio no podían creerme, no sólo era en extremo exclusivo sino que además yo era menor de edad y ni por equivocación me dejarían entrar. Pero la incredulidad llegaba al extremo cuando les decía que conocía a su dueño bastante bien. Demasiado bien.

El lugar era bastante amplio y daba el aspecto de ser por completo circular, no se veía un segundo piso a pesar de la gran altura el lugar, en cambio había varios balcones que sobresalían de la pared lisa. Eran bastante grandes y cada uno tenía una mesa y varias sillas, al igual que un mesero junto las puertas. Esas eran las zonas V.I.P.

Justo al fondo, en el más grande y un poco más elevado de todos los palcos estaba el DJ que dirigía la fiesta desde arriba. Había varias pantallas gigantes repartidas en lo alto, en el espacio entre los balcones, que proyectaban imágenes y colores que contrastaba con la casi completa oscuridad del lugar. De repente vi como luces de colores iluminaron a tres acróbatas que jugaban en el aire, sostenidos solo por sus piernas y brazos a largos trozos de tela negra.

Uno de los trabajadores nos guió hacia una puerta prácticamente oculta en la pared cerca de la entrada. Subimos unas escaleras hasta que llegamos al segundo piso, que solo era un largo pasillo bastante amplio que daba vuelta por completo al lugar formando un circulo, y que a medida que caminábamos podíamos ver las puertas para entrar a los balcones.

Finalmente llegamos al nuestro en medio de un ambiente más bien tenso, Emily había vuelto a discutir con Tom y la situación ya se estaba haciendo bastante insoportable. Apenas nos sentamos me acerqué a los barandales y miré hacia abajo. El lugar se estaba llenando a gran velocidad, en el centro del primer piso estaba el bar, circular también. Había mesas alrededor del lugar dejando espacio para la inmensa pista de baile. Sentí de repente que la iba a pasar muy bien. ¡Cuán equivocada estaba!

A las eso de las once Danny se fue para algún lugar con Tom, Julian no dejaba de mirar su reloj, estaba segura que se traía algo entre manos pero en ese momento era incapaz de saber que era; mientras que Emily se había ido a alguna parte silenciosa a contestar su celular.

Vaciaba rápidamente la que era ya mi sexta copa de margarita a la vez que miraba bastante entretenida las acrobacias frente a mí. Miré a mí alrededor sólo para notar que estaba completamente sola. Me pareció el colmo, así que me puse de pie tambaleándome un poco y salí completamente dispuesta a buscar a Danny, aunque no tenía ni idea de donde estaba. Miré a ambos lados del pasillo y no pude recordar por cual habíamos llegado, me fui a la derecha.

Lo que no sabía en ese momento era que había tomado el camino equivocado y lo que estaba haciendo era girar alrededor del lugar, pasé por las puertas de otros balcones donde había otras personas evidentemente más felices que yo. Entonces vi una puerta al lado contrario que el de los balcones, era una especie de oficina, y más adelante pude ver otras escaleras pero éstas eran sólo unas pocas así que deduje que llevaban muy seguramente al palco del DJ.

De repente la puerta cerrada a mi izquierda se abrió y salió nada más y nada menos que Ken con un vaso de whiskey en la mano.

-Catalina…-dijo un poco sorprendido-¿Qué tal la estás pasando…?

-¿En verdad crees que si la estuviera pasando bien estaría aquí en medio de un pasillo sola? ¡Caray, Ken! No te creía tan estúpido…

Ken esbozó una mueca y de un trago se acabó todo el contenido de su vaso. Se agachó un poco y puso el vaso vacío sobre el piso, se incorporó y me dijo mirándome a los ojos con burla:

-Si tu noviecito te dejó tirada no vengas a desquitarte conmigo…igual, creí advertirte alguna vez acerca de la inestabilidad emocional de Johnson.

-¡Cállate, no vuelvas a mencionar a Danny! ¡Y ni se te ocurra volver a dirigirme la palabra!-grité antes de darme cuenta. Caminé con paso decidido hacia nuestro balcón cuando sentí que tomaba de mi mano para detenerme. Me volteé iracunda, iba a gritarle otra vez cuando, antes de poder siquiera pensar en qué insulto decirle, me tomó por sorpresa al empujarme suavemente contra la pared.

No me había soltado la mano, al contrario comenzó a apretarla un poco más fuerte. Se acercó a mí, un poco más, demasiado. Quedé aprisionada entre él y la pared. Éramos una mancha negra sobre la blancura total del muro.

-Te perdono porque sé que estás borracha…otra vez…

-Déjame ir…-dije evitando su mirada.

-No suenas en lo absoluto convencida…-dijo burlón mientras con su mano libre tomaba mi mentón y lo levantaba para que lo viera a los ojos. Entrelazó los dedos de mi mano que antes sujetaba con los de la suya, no pude evitar sentir que un extraño calor comenzaba a subir desde mis dedos y recorría mi cuerpo.- ¿En serio quieres irte…?

Rehuí de sus ojos pues sabía que estaba muy adiestrado en leerlos, sin embargo suavemente hizo que girara otra vez mi cara hacia él. No le dije nada, no sabía que decirle. Nuestros rostros estaban muy cerca y sentía levemente, como una caricia, su respiración en mi rostro. Entonces comenzó a guiarme, paso a paso y sin dejar de mirarnos, hasta la oficina que se escondía tras la puerta.

El lugar no era muy grande, pero sí muy cuidadosamente arreglado. Ken hizo que me apoyara en contra del escritorio y puso sus manos en mi cintura, yo me sostenía fuertemente sobre la mesa.

-Susan llegó a mi apartamento formando un escándalo terrible…-dijo al tiempo que acercaba su rostro a mi cuello y susurraba cerca de mi oído-Dijo que ya duermes con él…bien, que más precisamente ya no duermes con él…parece que te ha elevado a otro nivel…-No podía verlo en ese momento, pero estaba segura que en ese instante su cara poseía esa sonrisa burlona que yo tan bien conocía.

-Te dije hace unos instantes que no lo mencionaras…-Me molestaba de sobremanera su actitud hacia Danny. Sin embargo de un momento a otro sentí que sus labios rozaban mi cuello, había llegado demasiado lejos.-Aléjate de mi. No quiero tenerte cerca…eres una verdadera molestia…-Mis palabras se iban apagando a medida que las iba pronunciando pues Ken había comenzado a besar mi cuello y acariciar mi espalda, era tal cual lo recordaba. Cerré mis ojos. Escuchaba claramente la música que sonaba en todo el lugar. Sonreí, no sólo me encantaba la canción…había comenzado a disfrutar lo que estaba pasando.

I’m in heaven when you kiss me
Show me how you miss me
Take me with you back to Wonderland

You catch me with a stare
I follow you anywhere
You lead me into temptation
I guess you need to enjoy
I’m like a kid with a toy
I’m losing my concentration

¡¿En qué estaba pensando?! No me movía, ni hacía nada por hacer que él se detuviera. Acaba de empezar a reprocharme pero la sonrisa de encanto en mi rostro no se borraba. Sabía que los chicos se morían por mí, de alguna manera siempre había servido para sentirme mejor conmigo misma, pero saber que a Ken no le importaba que yo estuviera con Danny para acercarse a mí fue más de lo que esperaba para esa noche.

Puse mis manos en su cuello y nos besamos recordando viejos tiempos. Mi corazón latía tan fuerte como lo había hecho por Danny durante el día. Era un estúpido, había preferido perderse y emborracharse con su amigo que estar conmigo. Definitivamente no sabía lo que se perdía.

-Mírame un momento.-dijo Ken nuevamente poniendo su mano sobre mi mentón. Sonrió malicioso una vez más y alzó una ceja.-Si es cierto lo que Susan me contó…no tengo que enseñarte lo que viene…

One kiss from you I’m on fire
your touch is all I desire
One look and you take me higher
You know I couldn’t resist
Yeah I miss
every time I’m with you
Every time that we kiss

I’m in heaven when you kiss me
Heaven when you kiss me
You were sent to me from Wonderland
I’m in heaven when you kiss me
Heaven when you kiss me
You were sent to me from Wonderland

Lo abracé a la vez que me sentaba sobre el escritorio y mi corto vestido se levantaba al rodear con mis piernas las suyas. Lo besaba hasta que el aire que tenía me lo permitía, lo besaba pensando en que mi novio me había dejado sola. Nunca me había gustado estar sola.

Ken había comenzado a hacer de las suyas con mi cuerpo, me acariciaba tan suavemente, me besaba traviesamente…no podía aguantar más un suspiro de placer contenido que dejé escapar en medio de su sonrisa de satisfacción.

Siempre había sido así, disfrutaba sacándome hasta el último suspiro. Había pasado mucho tiempo desde la última vez que había estado entre sus brazos, la cual francamente había sido desastrosa pues me negué rotundamente a seguir…como él decía.

Entonces sin poder contenerme mi mente se fue a la maravillosa tarde que había vivido con Danny días atrás. Era difícil pensar en una mejor manera de que haya sucedido o un mejor hombre para haberlo hecho. Sostuve aun más fuerte el cuello de Ken que bajaba por mi garganta en ese momento. No podía dejar de pensar en Danny, era como una enfermiza obsesión.

-Danny…-dejé escapar antes de poder preverlo. Ken llevó sus labios muy cerca de los míos y me sonrió con sorna.

-¿Sabes, Catalina…? Lo arruinaste otra vez…-se alejó lentamente de mí. Comenzó a abrochar los botones de su camisa. La sonrisa desapareció de su rostro y caminó hacia una mesa cerca a la puerta y se sirvió un vaso de whiskey. Yo aun no reaccionaba, respiraba agitadamente y volví a cerrar los ojos. Comencé a arreglarme el vestido tras regresar la conciencia a mi cuerpo.

-No lo creo. Creo que así es mejor.-dije ya de pie cerca a la puerta. Quería abandonar lo más rápidamente que pudiese ese lugar. Me sentía atormentada y culpable.

-Deseé hasta el último momento a que te decidieras por mí y dejaras al perdedor de Johnson, pero ya que no se pudo por las buenas…-dijo caminando hacia su escritorio y sentándose en su silla.

-¿Me estás amenazando…?-dije incrédula girándome hacia él.

-Claro que no, sólo te estoy haciendo saber que deberías haber cambiado de opinión, después de esta noche estarás muy arrepentida.-Movió un poco el trago en su mano y añadió- Después de esta noche no querrás haber terminado conmigo hace tres años…

-¡No te atrevas a decirme lo que he debido o no hacer! ¡Ya no formas parte de mi vida! ¡Aunque te duela Danny Johnson es ahora mi novio!

Ken se salió de sí, caminó hacia mí y asió mis manos con fuerza, me empujó hacia la puerta y me besó otra vez. Pero me aparté de él bruscamente aunque se rehusó a soltarme.

-¡El idiota de Johnson nunca podrá darte lo que yo puedo ofrecerte!-exclamó. Me soltó las manos y se sirvió otro trago, se lo tomó con furia y me dijo-Es en serio, dentro de tan sólo un rato lo vas a lamentar…

Decidida a no escuchar ni una palabra más ni a darle la oportunidad de que se aprovechara de la situación, salí del lugar rápidamente. Me detuve en la mitad del pasillo sin saber que hacer. La culpa me mataba en ese momento. Comencé a llorar, había cometido tantos errores…

Ken Consttheid había sido mi primer novio y uno de los puntos más importantes en mi lista de Los Errores Más Grandes Alguna Vez Cometidos…

Siguiente Capítulo

VI SU MEJOR AMIGO

[Pues al ver la foto resulta bastante obvio saber de quien hablaba antes. Una vez mas, perdon por la demora y voy a hacer todo lo posible por ser mas puntual]

Julian nos esperaba dentro de la casa, no estaba de muy buen humor pues había estado todo el día solo. Al entrar en el vestíbulo cargando mis paquetes Danny exclamó de repente:

-¡Rayos! Olvidé mi celular en tu apartamento, debo ir a buscarlo.

-Acabamos de llegar, puedes esperar un rato…-Dijo Tom mostrando muy poco interés, ya Danny había abierto la boca para responder a eso pero afortunadamente Emily le interrumpió.

-Tom, tengo que ir y dejar todos estos paquetes en casa, puedo acompañar a Danny…-Y sin esperar una respuesta de ninguno de los dos tomó por el brazo a mi novio, que dejó todas mis bolsas en un mueble, y se despidió de todos-Volvemos en un rato.

Julian sonrió al verlos salir por la puerta y comentó burlón mirando a Thomas:

-Al parecer, no creyó necesario disimular un poco que quería hablar a solas con Danny.

Tom alzó los hombros al tiempo que le daba la espalda y se dirigía a la sala de estar, fuimos tras él.

-Con el paso de los años me he acostumbrado a su forma de ser y esto que acaba de hacer no es ninguna novedad…-Se dejó caer en un amplio sofá, echó su cabeza para atrás, dejó la vista fija en el techo y pensó en voz alta-Es tan única…

Me senté a su lado. Julian que nos conocía a todos tan bien como a la palma de su mano sonrió otra vez y nos dijo:

-Voy a la cocina a buscar unas cervezas…-Tan pronto él dejó la sala no pude dejar de sentir un profundo aire de melancolía que embargaba por completo la habitación. Tal vez no era lo correcto pero decidí preguntar:

-¿Qué pasa…?-dije en un susurro-¿Por qué…? ¿Qué te sucedió?

Tom volteó a verme, pero mis ojos estaban demasiado ocupados en el sillón vacío de enfrente. Tras unos segundos Julian abrió una de las puertas con las llaves de su auto en la mano.

-¡¿Pueden creerlo?! ¡No hay ni una sola cerveza! Voy al supermercado, no me tardo.-Desapareció tras la puerta que cerró tras él.

Ahora confiada giré mi rostro hacia Tom, él me sonrió y no pude evitar pensar en la advertencia que me había dado el día anterior.

-Y bien, ¿Estás arrepentida…?-me preguntó de repente. Al parecer no era la única que estaba pensando en eso. Cuando terminó de hablar evitó mi mirada y dirigió su vista al frente.

-No,-dije segura-aun no.

Tom se puso de pie y dio un par de pasos hacia adelante dándome la espalda, tras unos instantes se giró hacia mí y me fue imposible ocultar mi sorpresa. Sus ojos estaban llenos de lágrimas, una poderosa sensación de horror se apoderó de mí. Trataba de convencerme que no era lo que yo estaba pensando, esas lágrimas no podían ser por mí. Era ilógico, Tom era el novio de mi mejor amiga y yo era la novia de su mejor amigo. Clavé mi mirada en el piso, no podía ver su rostro un segundo más. Entonces Tom se acercó a mí nuevamente, se echó violentamente en el sofá a mi lado. Lo miré de reojo y vi como una lágrima solitaria se resbalaba por su mejilla, me sorprendió mirándolo y comenzó a reír, al tiempo que pasaba un pañuelo por su cara.

-Creo que me he hecho malinterpretar…-dijo sonriéndome-Lo puedo notar en la cara de espanto que tienes. Sólo intenté hablar de otra cosa…pero me fue imposible evitar que nuevamente me embargara esta tristeza…nada de esto es por ti o por lo que sucedió ayer entre tú y Danny…Eso sería aberrante, por no decir otra cosa…

Suspiré enormemente aliviada y sonreí. Comencé a hablar nuevamente mirándole a los ojos.

-Soy una tonta, no puedo creer que me pudiera pasar eso por la cabeza…-Entonces bajé la voz hasta casi un susurro-¿Qué es lo que pasa…?-la sonrisa que Tom había tenido hasta hacía unos segundos en su cara se había desvanecido.

-Tenemos que viajar para estas fiestas y al volver, nuestros padres harán todo lo posible por separarnos…

-¿Cómo dices…?-pregunté recordando la conversación entre Danny y Julian.

-Honey, tú conoces la historia, ellos no quieren que estemos juntos, odian nuestra relación, los padres de Emily me odian…

-No. No es cierto.-Dije tajantemente.-Nadie puede odiarte, eres muy dulce. Además si lo hicieran no dejarían que Emily viniera a visitarte…

-Tal vez.-dijo sonriendo otra vez-Tal vez no odian nuestra relación, pero sí la reprueban. ¡Y…!-exclamó al ver que pretendía interrumpirlo una vez más-Y lo hacen desde la Noche de los Descubrimientos…

-¿La Noche de los Descubrimientos…? Ya habían dicho eso antes…pero, ¿Exactamente que pasó ese día?

Tom suspiró y comentó burlón:

-Bien, pasaron muchas cosas interesantes esa noche, Emily y yo creímos descubrir que éramos hermanos, pero luego nuestros padres nos aclararon que en realidad éramos primos…

-¡Medio-primos!-exclamé.

-Lo que sea. Y además supimos que Alice Galsworth se estaba acostando con Michael Wilhem.-Me miró alzando una ceja y continuó-Creo que esto último es irrelevante. Esa noche mi padre se enteró que mi relación con Emily iba más allá de una bonita amistad, pues tal vez no pasaba mucho tiempo conmigo pero no era nada tonto y después de todo el escándalo que armamos tuve que confesárselo al llegar a casa…

-¿Qué cosa?-pregunté sin entender.

-Que me estaba acostando con Emily desde el invierno pasado.-Tom se detuvo un momento y examinó despacio mi mirada de asombro-Mi padre tenía una expresión muy similar a la tuya, pero no era para menos: es un cálculo fácil, yo tenía catorce años y para ese invierno que había pasado tenía trece… quedó atónito: “Con tu edad invitas a las chicas a tomar un helado, ambos tiemblan antes de tomarse la mano y consideras un beso como el premio perfecto… ¡A tu edad definitivamente no se debe tener sexo!“. Discutimos esa noche otra vez, le juré que tan pronto pudiera me iría de casa para no verlo nunca más, que hubiese preferido cualquier otra pareja de padres y que no dejaría de acostarme con Emily solo porque él me lo decía. Pero así mismo mi padre me juró que sólo sobre su cadáver yo podría estar con Emily en un futuro.

Digería lentamente toda la información: trece años, un escándalo, padres furiosos. Ciertamente los romances de mis amigos habían sido siempre problemáticos. Pensaba en cuanto se tenían que haber amado para librar juntos esas batallas cuando Tom se encargó de mostrarme una vez más la dura realidad de lo frívolos, superficiales y hedonistas que podían llegar a ser:

-Me burlé de mi padre, le dije que su forma de pensar era estúpida y anticuada. Que yo no quería estar con Emily en un futuro, que sólo disfrutábamos de nuestra mutua compañía, que nunca nos enamoraríamos el uno del otro pues lo nuestro estaba solo basado en la atracción física, el mutuo cariño que nos teníamos desde niños…y en lo…-suspiró al recordar las estupideces de su adolescencia- en lo excitante que podía llegar a ser la idea de que nos atraparan en la cama matrimonial de nuestros padres…Se puso como loco, me hizo serias amenazas por faltarle el respeto a él, a mi madre, a los McDouall y sobre todo a Emily. Me dijo que no me comportaba como un hombre, que era sólo un niñito inmaduro y malcriado que estaba usando de una forma vil a una chica inocente. Él tenía toda la razón pero ¿Sabes qué le contesté?… que Emily no era ninguna niña inocente y que ella lo hacía porque le gustaba tanto como a mí…-echó nuevamente su cabeza hacia atrás y sin mover los ojos del techo murmuró-Era tan estúpido, no sólo hice que mi padre se volviera el enemigo número de nuestra relación esa noche, sino que desde lo más profundo de mi corazón trataba de ignorar el hecho de que Emily me amaba y que yo sin poder evitarlo cada día la quería un poco más.

-Pero…-dije aventurándome a interrumpirlo- Ustedes eran novios…digo, debías sentir algo por ella…

-Emily no era mi novia.-me miró burlón-Otras chicas eran mis novias, ella era la mejor amiga con la que compartía bastante tiempo…y la que me distraía cuando mi novia no quería hacerlo…

No supe en ese momento como hacer que las palabras correctas salieran de mi boca, había sido tan cínico, pero supuse que yo no era quien para juzgarle por las cosas de su pasado.

-¡¿Me estás diciendo así nada más que Emily era tu amante?!

-¿Sabes…? ¡Suena realmente feo si lo dices así! Digamos que “amante” no es la mejor palabra que describe a una tercera persona en una relación de niños de trece años…-dijo al tiempo que una sonrisa burlona que yo conocía muy bien comenzaba a aparecer en su cara.

-¡Qué mala excusa! No tiene nada que ver el que tuvieran trece…

-Sí.-dijo aguantando la carcajada-Tú eso lo sabes muy bien, lo digo pues tenías… ¿Cuántos…? ¿…doce? Cuando Danny intentó…-deje escapar un agudo grito de exclamación y que él interpretó como una advertencia.-Bien…lo siento mucho, no debí decir eso…

-¡¡Ciertamente no!! ¡Y dime ahora mismo porque temes tanto volver a tu casa!

-Pues, Emily nunca se enteró de la conversación que tuve con mi padre y espero que tú no se lo digas…y ahora tengo miedo de esa advertencia que me hizo en el pasado y de la amenaza que me trajo Julian. Tengo que volver, pues si no lo hago me desheredará y sé muy bien que es capaz de hacerlo…y lo es porque a su vez tiene miedo de que yo cumpla mi amenaza y no vuelva a casa jamás…-suspiró y puso los ojos en blanco.-Me va a tratar de convencer de que me vaya a Cambridge y la madre de Emily le propone constantemente que estudie diseño de modas en París…su único objetivo es separarnos…

-Estás siendo bastante pesimista…-repuse tratando de alentarlo.

-No. No lo soy. Nuestra relación nunca será bien vista por nuestras familias, ni por nuestros amigos…

-¡Eso no es cierto!- exclamé poniéndome de pie-¡Deja ya de decir estupideces! ¡Siempre van a contar con nuestro apoyo!

-Es mucho más complicado de lo que crees…-dijo al tiempo que se ponía de pie y se ponía frente a mí-Pero muchas gracias, necesitaba que alguien además de Danny me diera su apoyo.

Se acercó más a mí y nos dimos un fuerte abrazo. A pesar de que en ese momento aún no sabía la gran cantidad de problemas que se me vendrían encima por estar con Danny, recosté mi cabeza sobre su hombro y apreté un poco más mi abrazo, aunque era él quien buscaba apoyo en mí, logre sentirme realmente protegida entre sus brazos.

Di un par de pasos hacia atrás, el rostro de Tom me sonreía nuevamente y mis ojos se dedicaron a analizar el hermoso rostro de mi amigo que hasta sólo un rato atrás había podido ocultar perfectamente tanto dolor. Me pregunté si sería posible amar a más de un solo hombre a la vez, porque si ese fuera el caso, mi corazón estaría dividido en seis partes. Sonreí de vuelta y miré más detenidamente al hombre que estaba en frente mí. Alto pero no demasiado, de tez blanca que contrastaba con un cabello oscuro tan negro como el azabache y un par de hermosos y grandes ojos que me sonreían, verdes como un par de esmeraldas. Brillaban al saber que justo al frente tenían a una amiga real…brillaban como aquel día en el que lo conocí.

Durante sus segundas vacaciones de verano los Johnson no habían venido solos. Danny ya me había contado un poco acerca de ellos, sus mejores amigos llegaban esta vez con ellos.

Tan pronto escuché a mi hermana diciendo que los desgraciados de los Johnson habían llegado, salí de mi casa y crucé la calle. Esperaba ansiosamente encontrarme con mi buen amigo Danny, esperaba escuchar que nuevas historias me contaría. Él no me trataba como una niña y no me hacía a un lado como mis hermanos, pero cuando se abrió la puerta de la mansión me sorprendí ante la visión de un chico totalmente opuesta a la de los Johnson: de cabello negro oscuro y ojos brillantes y verdes. Me encontraba por primera vez frente a Thomas Callidwell.

Entré corriendo a la casa y busqué a Danny desesperadamente, mi alma suspiró aliviada cuando lo encontré. Estaba en la cocina hablando con una chica, la más bonita que había visto en mi vida. Era alta, esbelta y su largo cabello rojo encendido caía hasta más debajo de su cintura. Pensé en ese momento que Emily McDouall era su novia.

Ambos sonrieron al verme y justó atrás de mí entró Thomas, fue entonces cuando Danny me los presentó. Ninguno hablaba mucho español, pero para suerte de todos a mi corta edad manejaba muy bien el inglés.

Ese mismo día los Johnson y sus amigos fueron invitados a una fiesta cerca de casa. Esa noche todos conocieron a los nuevos visitantes, muy especialmente mi hermano Enrique pero eso ya es otra historia.

Emily, coqueta y hermosa, enloqueció a todos los chicos; Thomas, encantador y apuesto, al igual que sus amigos los Johnson comenzó a tirar sus redes sobre una multitud de chicas enloquecidas. Lo que nadie sabía era que de una y otra parte se lanzaban miradas de soslayo, querían saber que tan bien estaban sin la una y sin el otro. Una estrategia de ambas partes de demostrar que no se necesitaban para ser felices, para darse celos mutuamente. Sólo yo al llegar con Danny de la fiesta, de la que volvimos bastante tarde pues me había quedado dormida en una de las habitaciones del piso superior, pude presenciar lo que todos en ese momento desconocían: en medio del vestíbulo, iluminado tenuemente por los rayos de luna que se colaban entre los ventanales, vi la silueta de dos personas que se fue aclarando al tiempo que me acercaba. Un beso silencioso del cual nosotros éramos los únicos espectadores, un beso entre un chico alto de cabello negro y ojos verdes y de una chica pelirroja y de ojos castaños; estaba segura de haber visto eso en alguna película. Estaba a punto de decírselo a Danny, volteé mi rostro hacia él y lo vi sonriendo hacia sus amigos. Luego me miró a mí sonriendo aún, se llevó un dedo a la boca en señal de silencio, tomó mi mano para guiarme, le dimos la vuelta al vestíbulo tan calladamente como pudimos y por primera vez me llevó a su habitación para que durmiéramos juntos.

Sentimos ruidos en la puerta, y supimos que habían llegado. Emily entró corriendo y saltó al cuello de Tom. Lo besó al tiempo que sentía que alguien tomaba mi mano. Era Danny que me sonreía dulcemente. Miré nuevamente a donde estaban nuestros amigos fundidos en un abrazo. Definitivamente yo había visto eso en una película.

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V MI MEJOR AMIGA

[Pues se que había dicho que iba a publicar los viernes, pero como este viernes no lo hice (problemas de tiempo), aqui está el capítulo correspondiente, y la introducción a un nuevo personaje muy mencionado anteriormente. Espero que les guste.]

Al poco tiempo bajé al primer piso, estaba lista para irme de compras con Emily. Julian estaba en el comedor y yo llegué sólo para despedirme, la visita de Susan había logrado quitarme el apetito. Tras unos minutos sentí la bocina de un auto afuera, era ella.

Emily McDouall era una chica que siempre llamaba la atención, era segura y resuelta, tenía el cabello bastante largo de un color rojo encendido y los ojos de un color castaño oscuro y brillante, que enviaban miradas capaces de derretir a cualquier hombre. Era muy bella y la admiré desde siempre, ella era mi modelo a seguir y lo más parecido que había tenido a una mejor amiga.

Me subí al auto y partimos enseguida.

-Tom me dijo que Danny te dio un lindo regalo esta mañana…-comentó sonriendo. La verdad era que me moría de la emoción por decirle lo que sentía.

-¿Puedes creerlo…?-exclamé contenta-yo nunca pensé que él…quiero decir, siempre me ha dado cosas pero…dejarme gastar todo lo que quiera, nunca pensé que lo haría…

Emily volteó a mirarme, parecía como si esperaba que siguiera hablando.

-¿Y bien…? ¿No me vas a contar porque lo hizo…?-dijo devolviendo su mirada al frente. De repente me sonrojé, no le había contado nada de lo que pasó después de que se marcharon la tarde anterior.

-Tú ya debes saberlo…-dije antes de poder evitarlo. Emily abrió la boca sorprendida.

-Sí, claro que lo sé-dijo dejando oír un tono de decepción en su voz-pero no sé…deseaba que tú me lo contaras…ya sabes, los chicos…

-Sí…mantienen un canal de comunicación bastante abierto…-logré hacerla reír-bien pues…-Comencé a contarle las cosas que habían pasado desde que se fueron, pasando por la llegada intempestiva de Julian hasta la visita de la bruja de Susan por la mañana. No me interrumpió en ningún momento, esa era una de las cosas que más me agradaba de hablar con ella.

-¡No puedo creerlo!-gritó asombrada al final de mi historia.

-Sí, Susan es una…

-¡No, no eso! ¡El collar! ¡El collar fue para ti desde un principio!-exclamó golpeando con ambas manos el volante.

-Bien, al parecer hay algo que no sé…-dije sin entender.

-¡Oh! No te preocupes tengo todo el día para contártelo…-llegamos al centro comercial y tras estacionar el auto continuó- ¿Lista para todo un día de compras?

Siempre me había gustado salir con Emily, solíamos divertirnos mucho. De todo nuestro grupo de amigos ella era siempre la que armaba los planes y al parecer mientras estaban en Londres era igual porque todos, generalmente, hacían lo que ella decía.

Toda la mañana estuvimos de tienda en tienda comprando hasta más no poder. Cansadas y llenas de paquetes cerca del mediodía propuse tomar un descanso para almorzar.

Fuimos a un café que estaba bastante de moda en ese momento y tras ordenar interrogué a Emily acerca de la historia del collar. Ella me miró indecisa, ahora tal vez pensaba si había sido prudente mencionarlo, pero obviamente para ella significó el final de una historia inconclusa.

-Bien, pues…pasó que hace ya varios años en la familia de Danny hubo una gran discusión por ese collar…

-¿Cómo puedes estar segura de que es el mismo?-pregunté ahora preocupada, no quería poseer nada que para Danny hubiese significado problemas.

-¡Claro que es el mismo! Está hecho completamente de diamantes puestos en dos filas y en el centro brilla uno más grande que los otros…

-¿Lo has visto?-susurré.

-¡Claro que lo he visto! Lo vi exhibido y luego cuando Danny lo compró, nos lo mostró de cerca a Tom y a mí. Nos quedamos pasmados, pero eso no importa. Teníamos dieciséis, y en la ciudad hubo una gran fiesta de gala de una de las más importantes joyerías del mundo. Naturalmente todos nosotros estábamos invitados. Había una gran exhibición de joyas por todo el lugar y nuestras madres, por supuesto estaban encantadas. Pero la señora Jennifer Johnson, la madre de Danny, quedó particularmente encaprichada con un collar, ese que ahora es tuyo. Éste era el centro de la colección, había sido diseñado por un artista italiano y se denominaba Bella Venus…tú sabes por la diosa Venus y esas cosas. En fin, el collar no estaba a la venta, por lo menos no en la noche de la fiesta, porque como bien lo adivinaron los dueños de la joyería más de una quería hacerse a él y pensaron que lo mejor sería subastarlo. Sin embargo al día siguiente muchas personas se dirigieron a la joyería a dar una oferta, la que ellos creían mejor, para obtenerlo. Pero todos los que llegaron, incluyendo a la señora Johnson, se encontraron con una no muy grata sorpresa… ¡El collar había sido vendido y los dueños de la tienda se rehusaban a decir quien era el comprador!- Aproveché esa pausa para preguntar inocentemente:

-¿Y qué tiene que ver Danny con todo eso?

-Espera, aun no he llegado a esa parte…durante los meses siguientes todo el mundo comenzó a hacer grandes y elegantes fiestas, algunas de ellas sin un motivo muy bien justificado, sólo querían saber quién sería la mujer que se aparecería con el Bella Venus en el cuello, pero nunca llegó y la gente comenzó a pensar que ahora estaría perdido en el mercado negro o algo así, pues nunca se supo en verdad quién lo obtuvo. Sin embargo una semana después de la fiesta de la joyería algo bastante curioso pasó en la mansión Johnson. El padre de Danny llegó furioso a su casa, de hecho la palabra furioso no alcanza a describir cuan enojado estaba. Acababa de recibir una llamada de su contador en jefe, el cual estaba bastante preocupado por una extraña transacción realizada siete días atrás. Se había realizado un giro enorme a favor de una joyería-Emily me miró asintiendo al ver mi expresión de horror-…de esa joyería. Danny, Chris, Julian y Gaby habían salido con nosotros esa noche, y cuando llegamos de regreso para dejarlos ahí supimos enseguida que algo no andaba bien. Uno de los gemelos Johnson estaba parado en la puerta, en ese momento no supimos si los problemas eran con Julian y Gaby, o con Chris y Danny. Sin embargo al poco tiempo nos enteramos de todo de boca de Julian. Cuando la familia Johnson llegó a su casa en la madrugada de la fiesta, Danny le comentó a su padre, quien había tomado bastante champagne, que una amiga suya cumpliría años al día siguiente y querría comprarle algo especial. El señor Johnson se sintió gratamente complacido por la forma como Danny le habló de ella, se notaba que la quería mucho, sintió además cierta clase de alivio pues incluso él no había podido dejar de escuchar todos los rumores que decían de su hijo menor…tú sabes, esos que decían que él era gay y todo eso. Él le dijo que le quería comprar una cadena de oro con un dije que grabado tuviese su nombre…-

Me llevé la mano instintivamente al cuello y cerré en mi puño una pequeña medalla hecha de oro en forma de corazón que tenía mi nombre grabado. Me sentí aterrada pues creía saber como seguiría la historia.

-Exactamente Catalina, la fiesta fue un quince de octubre y ahora que lo pienso resultaba bastante obvio que era para ti…entonces argumentando tontamente que no tenía ahí su chequera, en la cual se le habían acabado los cheques firmados, le pidió a su padre uno de él, de esos que él sabía salían de una cuenta que podría soportar el gasto que estaba a punto de hacer…y su padre se lo dio, un cheque firmado con fondos suficientemente grandes. Convenció al dueño de la joyería y de hecho la suma que le pagó fue más alta que todas las ofertas que llegaron minutos después que él cerrara el trato. Ese día también compro esa cadenita que tienes colgada al cuello, pero Danny sabía que tarde o temprano su padre se enteraría y así fue.

Esa noche, mandaron a la cama a Gaby, Chris y Julian; y entre su padre, madre, y tíos trataron de sacarle que había comprado con tanto dinero en esa joyería. Fue entonces cuando su madre dijo perdiendo lo estribos que era él quien había comprado el Bella Venus, y estaba en lo correcto. Danny no lo negó y dijo que era un regalo, y al ver la mirada esperanzada de su madre, enseguida dijo que no era para ella. Nunca se los mostró o les dijo donde lo tenía, pues sabía que no lo volvería a ver. Nosotros sabíamos donde estaba, en la caja fuerte de la habitación de Thomas. Ahí fue cuando lo tuve en mis manos… ¡Catalina, eres tan afortunada! ¡Es bellísimo!

-¿Y todo quedó así…? Quiero decir… ¿No se metió en problemas…?-dije al tiempo que trataba de digerir el hecho de que Danny robó a su padre para regalarme ese collar. Emily se rió con fuerza.

-¿Problemas? Lo que tuvo Danny no se pueden llamar sólo problemas.-dijo ella aun riendo-Al día siguiente su padre lo dejó en el corazón de Londres todo el día sólo con un billete de diez libras para que así conociera el verdadero valor del dinero. Eso fue realmente trágico, pero Danny no le dio el gusto a su padre de quejarse, lo que lo enfureció aun más.-Estaba realmente sorprendida, él nunca me había contado nada de eso. Emily sacó de su bolso un espejo y se secó una pequeña lágrima que se le había escapado de tanto reír.- después de eso, el único lugar que visitó Danny durante todo un mes además de su casa fue el colegio. Pero al parecer esto tampoco le afectó mucho, nos burlábamos mucho de él en la escuela diciéndole que lo tenían secuestrado en su propia casa, donde ni siquiera podíamos visitarlo. Durante sus tardes de encierro iba a la habitación donde estaba el piano de cola y se ponía a tocar. A los empleados les encantaba que él estuviera en casa, tenían hermosos recitales de piano todas las tardes. El encierro tampoco hizo que Danny se doblegara, seguía sin hablarle a su padre y sin pedir la disculpa que él estaba esperando. Entonces su madre le convenció de que le pidiera perdón y él así lo hizo…pero entonces su padre le pidió el collar y él se negó rotundamente a dárselo, dijo que era un regalo y que si quería que se lo pagara lo haría. Fue entonces cuando Danny le dio una siniestra idea a su padre: ahora podía salir de casa pero hasta que no le pagara el último penique no olería ni por equivocación una libra esterlina.-Emily inconscientemente empezó a reír otra vez, lo que a mí me pareció bastante cruel.

-Entonces su padre no le dio mas dinero…no me parece nada gracioso Emy…-dije algo irritada.

-¡Claro que es gracioso! ¡Danny lo soportó! Si hubiese sido cualquiera de nosotros…yo, en particular, no hubiésemos aguantado una semana y le hubiésemos dado el collar a nuestros padres, ¡Pero él lo hizo! ¡Lo aguantó!…claro que nosotros lo ayudábamos bastante, nos turnábamos para pagar sus comidas, entradas y todo lo demás, muchas veces le dimos efectivo. Sabemos que siempre se sentía incómodo y algunas veces se enojaba porque nos burlábamos bastante, pero le decíamos que cuando volviera a recibir dinero nos lo podría pagar todo…aunque fuera al tener treinta años…-Emily no pudo evitar estallar nuevamente en otra carcajada. Tras un rato dejo de reírse y un poco apesadumbrada añadió-Fue muy difícil para él…no tenía celular, ni dinero, ni tarjetas de crédito o debito, ni sus usuales chequeras firmadas…

-Sí…y ustedes lo ayudaban mucho burlándose y riéndose de su desgracia…-comenté con bastante sarcasmo. Emily me sonrió.

-Después de un tiempo comenzó a reírse de nuestras bromas y, aunque se había vuelto un poco más rudo desde que comenzó su castigo siempre estaba, en el fondo, algo feliz…aun no sabemos por qué…

-Supongo que era porque se estaba saliendo con la suya…-comenté pensativa-Eso sería bastante típico en él…

-Puede ser…en fin Honey, lo que te quería decir era eso…Danny sufrió más de tres meses a causa de ese collar, aunque yo creo que en ese tiempo su padre no obtuvo ni la mitad del dinero sin embargo creo que se cansó de torturarlo, no le regalaron nada de cumpleaños ni de navidad y pudo venir a visitarte porque Thomas le prestó el dinero…así que si después de tanto tiempo te dio ese collar es porque desde un principio lo compró pensando en ti. Te quiere mucho.-entonces Emily tomó fuertemente mis manos y me dijo con los ojos algo empañados-¡Tienes que prometerme que van a ser muy felices! Sabes cuánto quiero a Danny, y cuánto te quiero a ti…ambos han sufrido mucho y quiero que puedan encontrara la felicidad juntos…

Sus palabras me tomaron por sorpresa pero lograron conmoverme al máximo, Emily realmente nos apreciaba. Asentí con la cabeza y ella me abrazó fuertemente y me soltó tras un rato, pero mientras se llevaban los platos de la comida y ella revolvía con una cucharilla el café que le acababan de servir me dijo otra vez con su sonrisa burlona:

-Catalina, me contaste lo que pasó ayer con gran detalle…pero necesito que me respondas una pregunta con total sinceridad…-levantó su taza y se la llevó a los labios, yo la imité un poco nerviosa- ¿Qué tan bueno es Danny Johnson en la cama…?-solté mi taza sonoramente sobre su plato mientras ella reía nuevamente-¡¿Qué…?! ¡Oh, vamos Catalina! ¡Sabes muy bien que de mis seis amigos el único con el que no dormí durante mi loca adolescencia fue con él!-no pude evitar reír esta vez.

-No te voy a contestar eso…-reí y añadí burlona.-tendrás que averiguarlo tu misma…

-No, no lo haré…eres mi mejor amiga…-me abrazó otra vez. Estuve segura, nuevamente, que ellos eran mi verdadera familia.

De regreso a casa, con la parte de atrás del auto llena de paquetes, conversábamos animadamente.

Al llegar a la puerta de la casona Johnson, vimos a los hombres de nuestra vida bajándose de un auto frente al nuestro. Una sonrisa se esbozó en nuestras caras. Éramos tan felices…

Nadie que nos hubiese visto en ese momento, dos parejas de jóvenes alegres fundiéndose en un abrazo y saludándose con un beso, hubiese sido capaz de predecir el triste final al que estaríamos condenados.

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IV SÚPER-MILLONARIOS

[Una vez más me disculpo por la tardanza, pero voy a hacerme al propósito de publicar todos los viernes. Espero que les guste]

Salí de la habitación acompañada por Julian, pero al llegar a las escaleras noté la incómoda visita que teníamos. Ken Consttheid hablaba con Danny en el rellano del primer piso.

-Entonces… ¿Van a venir? ¡Será la mejor fiesta de la temporada!

-Ken, ya Halloween pasó…fue ayer y la verdad no tengo nada de ganas de disfrazarme…

-No habrá disfraces en mi fiesta…eso es para niños, será una dark party…mi club es el más cotizado de la ciudad…en serio no voy a insistirte más.

Sentí una voz atrás de mí. Era Julian otra vez.

-No quiere ir. Quiere asegurarse de estar contigo todas las noches que le sean posibles…-susurró burlón en mi oído. Hacía bastante tiempo que no iba a una fiesta, Danny y Tom evitaban armar planes nocturnos a bares y discotecas porque yo era menor de edad. Sólo tenía dieciséis años, pero eso no evitaba que ellos hicieran las fiestas en sus casas y la pasáramos tan bien como lo haríamos fuera. Sus fiestas eran ampliamente famosas y una invitación era un tiquete directo a la popularidad. Sin embargo ellos habían estado ocupados últimamente, en cosas que no habían querido contarme, por lo tanto no había tenido una buena dosis de diversión desde que había terminado la escuela el junio pasado. Miré a Julian, le guiñé un ojo y él comprendió inmediatamente.

-Danny, creo que debemos ir…para celebrar mi regreso. ¿Qué te parece?-dijo en voz lo suficientemente alta para que lo escucharan abajo. Por primera vez voltearon sus rostros hacia nosotros. Danny frunció el ceño.

-Me parece que te han influenciado…-dijo dirigiéndome una mirada. Yo le sonreí.-Está bien…supongo que querremos tres entradas…

-Que sean cuatro…-corrigió Julian, luego nos miró y dijo-¡¿Qué…?! Sólo me traigo algo entre manos.

-De hecho son seis…con Tom y Emy…-dije.

-Bien…-comentó Ken dirigiéndose a la salida-se las traeré mañana…y la fiesta es este fin de semana.

Cuando ya Ken no estaba por los alrededores, nos fuimos juntos a una salita del primer piso, Caridad entró llevando una bandeja con té y bizcochos. Eran más de la seis y media y ya la oscuridad se cernía sobre las calles. Hablamos durante un rato, Julian le contaba a Danny sobre como estaban todos en casa y porque había decidido viajar para fin de año.

-Dejé las oficinas por un tiempo, la verdad es que ni mi padre ni mi tío nos necesitan mucho a Chris y a mí por ahí. Están muy preocupados por ti…no comprenden cuánto mas te vas a tardar para ir a la universidad y el Señor Callidwell está convencido de que eres tú quien convence a Tom que no regrese a Londres…después de muchos años de amistad está comenzando a darse cuenta de que eres una pésima influencia para su hijo.-dijo Julian algo burlón.

-Thomas no regresa a casa porque no quiere, porque aquí tiene una vida maravillosa y no debe rendirle cuentas a nadie por lo de su relación con Emily…-dijo Danny comenzando a enojarse.

-Tal vez tengas razón y, personalmente, creo que eso es lo que más aterra a Tom de volver. No quiere tocar ese tema con sus padres.

-Eso es realmente estúpido…-añadió Danny mirando a otro lado-son sólo medio-primos y ni siquiera lo sabían…más grave sería que yo me acostara con Gaby…

-¿Mi hermana? Eso es realmente enfermo…-dijo Julian con una mueca de asco en la cara.-En todo caso me pidieron el favor que volviera por ustedes…

-¡¿Qué?!-gritó de repente Danny sobresaltado-¡Bajo ninguna circunstancia me vas a arrastrar a casa!

-No seas estúpido…sólo quieren que vayas para las fiestas…ya sabes…navidad y año nuevo.

Estaba impactada por la noticia. Eso significaba que me quedaría sola el fin de año, sentí como si un cubo de hielo se deslizara desde mi cuello por toda la columna. Sentía la urgente necesidad de participar en la charla.

-De ninguna manera.-dijo Danny de forma tajante y dando por terminada la conversación. Julian me dirigió una mirada que para mí fue lo suficientemente clara. Me disculpé tontamente y salí de la habitación. Recorrí la casa y llegué hasta el jardín delantero. Miré el panorama que tenía frente a mí. Sólo había casas hermosas alrededor, la mía estaba exactamente al frente, era la zona más exclusiva de la ciudad y en ella vivían prestantes personajes y sus herederos… ¡Pero qué estaba pensando! Herederos eran el par que hablaban en la sala, verdaderos herederos de un imperio gigantesco cuyas cifras eran demasiado estrafalarias como para pensar en ellas en ese momento. Sonreí. Acababa, por primera vez, de pensar en la lotería que me había ganado. Un novio hermoso, millonario y que me amaba. ¿Qué más le podía pedir a la vida?

Sí, no había que ser muy inteligente para comprender cuan afortunada era yo en ese momento. Y es que a pesar de que llegaron a un barrio de gente rica, desde el primer momento se pudo notar que los Johnson no eran sólo de una familia extranjera. Con el paso del tiempo, todos fuimos descubriendo que los Johnson y sus amigos ingleses no eran para nada gente adinerada común.

Danny, Chris, Julian y Gaby podrían haber vivido sin trabajar un día de su vida y aun así les dejarían un gigantesco patrimonio a sus hijos. La madre de Danny era la dueña de una poderosa cadena de hoteles y otra de súper almacenes. Por su parte el padre de Danny compartía con su hermano gemelo la fortuna generada por el Grupo Empresarial Johnson, un conglomerado de empresas con sedes alrededor del mundo, dedicadas a la producción de una infinidad de bienes y prestación de gran cantidad de servicios. Pertenecían además a este grupo importantes firmas importadoras y exportadoras que se encargaban de encoger el mundo para llevar a cabo los negocios de la familia. Todo eso representaba para los Johnson ingresos en millones y millones de dólares, euros y libras al año. Y Danny era el dueño de un cuarto de todo eso mas la mitad de todo lo de su madre.

Desde que nos conocimos Danny profesó inmediatamente un gran cariño por mí. Yo era sólo una niña que vivía con sus hermanos cómodamente, él era un preadolescente que acababa de llegar a un país lejano por unas vacaciones; pero al parecer las cosas tomarían un rumbo diferente. Una gran amistad surgió entre nosotros dada la gran cantidad de tiempo que mi hermana Lucía pasaba con ellos. Claro que eso acabó debido a la acción de Julian, pero eso es otra historia.

Desde ese momento y durante todos sus viajes, Danny se encargo de llenarme la vida de regalos y de brindarme todo el cariño que en mi familia no me daban. Ignoraba como un chico de doce años podía manejar tanto dinero, pero la verdad no era algo que me importara, al crecer comencé a creer que lo más probable era que ya contara con una gran cantidad de tarjetas de crédito y una chequera en blanco firmada por completo por su padre. Él se encargó de confirmarme esto tiempo después.

Nunca me compró juguetes, eso era algo que dolorosamente le recordaba el hecho que yo era una niña y que aunque él tuviera catorce yo tenía nueve y no podía pagarle sus regalos como él hubiese querido…sufrió tanto al recriminarse noche tras noche lo que hacía. Se sentía enfermo, pensaba que estaba trastornado, que estaba destinado a ser un pedófilo…afortunadamente para todos a medida que iba creciendo le llamaba cada vez más la atención, lo que en cierta medida lo hizo sentir mejor.

Durante mis preciosas vacaciones de verano no llegaba casi a mi casa, me la pasaba todo el día en la hermosa mansión Johnson, cosa que a mi hermano Enrique no le gustaba para nada. No le gustaba que no llegara a dormir por estar en su casa, repetía una y mil veces que no le gustaba la forma como él me miraba; pero no hacía mucho por impedirlo, pues cuando yo tenía ocho años él tenía diecisiete, y más que una hermana era un estorbo…

Por mi parte, de pequeña me encantaba pasar el tiempo con Danny, era tan tierno y tan dulce, tan cariñoso y tan generoso que cuando pisé la adolescencia ya estaba perdidamente enamorada de él…

A medida que pasaba el tiempo aumentaba el precio de los regalos, cada cumpleaños, cada navidad…él era mi ángel, la única razón por la que no me suicidé cuando llegué a los catorce años y me di cuenta que mi familia y mi vida era una total porquería. Él fue mi consuelo en las crisis de nervios que sufría cada vez que mi papá me rechazaba una llamada o cada vez que llegaba a casa sin una voz amable que me saludara, siempre me abrazaba y me susurraba al oído que él estaba conmigo y si no estaba en el país me había repetido muchas veces que no le importaba la diferencia de horarios…podía llamarlo a cualquier hora.

Pero no sólo eran consuelos, también gastaba mucho para mantenerme contenta, la exageración fue tal que me regaló desde una ramo de flores y una caja de chocolates hasta un collar y un anillo hechos de diamantes junto con un vestido de alrededor de doscientas mil libras esterlinas.

Me amaba y para él la mejor forma de demostrármelo era llenándome de lujos, haciéndome sentir como una princesa…cuánto extraño eso…

No sé cuanto tiempo estuve sola en el jardín, me había sentado en una de las bancas ocultas entre las plantas perfectamente podadas, pensaba en Danny y en lo que había pasado esa tarde, parecía tan lejano el momento en el que llegué a la piscina. La luz de la luna me bañaba mientras yo miraba un punto distante en el cielo. Por toda la calle había sombras irregulares proyectadas por las lámparas amarillas de los postes de electricidad a lado y lado de la vía. De vez en cuando un carro pasaba, el tráfico no era nada pesado por esa zona. Vi como mi hermana bajaba de una camioneta negra y lujosa, se despedía de un nuevo novio de una forma bastante inapropiada, pero, ¿Quién era yo para reprocharle algo?, a fin de cuentas ella desde muy joven había conocido el dolor de un engaño, cortesía de Julian Johnson que se había encargado de destrozarle algo más que el corazón, pero eso ya había pasado hacía mucho tiempo. Ella entró en nuestra casa mientras hablaba por celular. Vi como llegaban otros de nuestros vecinos a sus hogares, la única persona que al parecer estaba fuera de lugar en todo ese espacio era yo. Suspiré y en ese momento alguien se sentó a mi lado. Era Danny.

-Me ha costado un rato encontrarte…pensé que te habías ido a tu casa.

Le sonreí. ¿Tenía acaso que volver a decírselo?

-Pensé hacerlo, acabo de ver a mi hermana llegar, pero luego recordé que ya estoy en casa…-al escuchar mi respuesta a Danny se le iluminó el rostro. Me tomó de la mano y me llevó dentro.

-Vamos a cenar, Caridad ha hecho que preparen una comida especial por la llegada de Julian, yo le dije que no se molestara pues su presencia no representaba nada importante…-me guiño un ojo- pero ella se ofendió y ahora hay un gran banquete, sólo para tres…

-¿Por qué solo nosotros tres? -pregunté acusadoramente-¿Has podido invitar a Emy y a Tom o no?

-Pues resulta que estuve llamando al Señor Tom Callidwell hace un rato y no me contestaba el teléfono…-dijo defendiéndose.-pero cuando por fin lo hizo me dijo que no podía moverse de donde estaba…-me sonrió burlonamente.

-¿Y eso por qué?-pregunté a pesar que una parte de mí conocía la respuesta.

Danny tuvo que contener una carcajada, apretó un poco más mi mano y con la otra abrió la puerta del comedor.

-Tras irse de aquí, la parejita decidió ponerse cariñosa y cuando finalmente Tom contestó mi llamada…bien, pues Emily estaba un poco cansada por haber estado jugando más de la cuenta y se quedó dormida en medio del abrazo de Tom…-Danny estaba a punto de soltar una risotada al ver mi rostro. Abrí la boca sorprendida y le golpeé en el pecho.

-¡¿Cómo puedes decirme eso así nada mas?! ¡Emily es mi amiga y estoy segura que a Thomas no le gustará saber que andas contando por ahí sus travesuras a todo el mundo!

Él me besó y me dijo al oído:

-Eso es lo realmente importante…tú eres mi novia, no eres todo el mundo…

Cuando acabamos la cena quise irme a mi casa, por primera vez en bastante tiempo no deseaba dormir en casa de los Johnson. Tenía el presentimiento de que las cosas serían muy diferentes a partir de entonces. Hasta ese momento el dormir junto a Danny había sido un capricho más de mi parte, ahora no tenía muy claro lo que quería o no hacer. Me puse de pie y salí del comedor disculpándome tontamente otra vez y me dirigí al amplio vestíbulo. Tenía dos opciones, salir por la puerta a la calle e irme a mi casa o buscar las escaleras y subir a la que siempre había sido mi habitación.

Decidí quedarme. Y al parecer fue la decisión correcta, pues ignoraba que mi hermana estaba estallando de furia al saber que Julian había venido a acompañarnos.

Subí y cerré la puerta del cuarto, tras lavarme en el baño me puse el pijama y encendí el televisor. El cuarto estaba bastante frio a causa del perenne aire acondicionado prendido. Me envolví entre las sábanas tibias y al recostarme en las almohadas caí dormida al sólo cerrar los ojos. Me desperté por el repentino silencio que había embargado el espacio. Al parecer Danny acababa de acostarse y había apagado el televisor. Me acurruqué junto a él, que me abrazó y me dio un beso en la frente creyéndome dormida. Le debía tanta felicidad, gracias a él mi vida se había vuelto tolerable. Deslicé mi mano bajo su camisa, entendió al instante que no estaba dormida. Comenzó a acariciar mi cabello.

-Sabías que esto pasaría algún día, ¿Verdad…?-susurré.

-Sí…y lo esperé todo este tiempo…-me contestó. Yo me senté en la cama. Pude ver por la luz que se filtraba por los ventanales del balcón una sonrisa de orgullo que se le pintaba en la cara.-Tú has sido ese premio que había estado esperando…

Dirigió su vista hacia mí, unos profundos ojos azules quedaron clavados en mi cara. Volví a acurrucarme a su lado, por más que quería algo no me terminaba de convencer. Cerré fuertemente mi puño sobre su camisa. No sé como lo hizo pero al parecer leyó mi mente. Ahora fue él quien se sentó, me tomó por los hombros e hizo que yo me sentara frente a él.

-Te lo voy a decir cuantas veces sea necesario…te amo, te amo más que a mi vida entera…y por más que pienses en ello no estoy jugando contigo, no me interesa el dinero de la apuesta y vamos a estar juntos este fin de año…quiero saber si de verdad quieres algo conmigo o sólo te estás divirtiendo, porque si es así tenemos que hablar seriamente y…-Se detuvo de repente al ver que me quitaba la camisilla del pijama y me acercaba a él para besarlo…no necesitábamos mas palabras…

Desde que Julian había llegado en la tarde, me había estado preguntando que quería…ya lo había descubierto, estaba ahí…junto a mí en la cama.

Al despertar abrí los ojos y noté que ya estaba bastante claro, el sol iluminaba antipáticamente el cuarto. Estaba acostada bocabajo, las sábanas me cubrían de la cadera para abajo y sólo mi cabello ocultaba mi espalda desnuda. Sonreí, sólo tenía hermosos recuerdos de la noche anterior. Meditaba con los ojos nuevamente cerrados cuando sentí gritos de furia fuera de la habitación de una voz que amargamente pude reconocer y tras eso se abrió la puerta de repente.

-Ya sabía que eras una zorra…pero veo que puede ser impactante encontrarte así…-era mi dulce amiga Susan Rickerman. Con bastante pereza me incorporé al tiempo que me cubría con las sábanas. Eché una mirada tras ella, Julian se disculpaba con señas. Pero yo ya sabía como manejarla. Bostecé.

-Susan…me sorprende que entres de esa manera a mi habitación y me despiertes así… ¡Has olvidado por completo tu buenas maneras!

-¿Tu habitación…?-dijo con sorna-Hasta donde sabía esta era la habitación de Danny.

-Me alegra que estés bien informada, eso me ahorra el tener que darte explicaciones inútiles.-Giré mi cabeza hacia la ventana, el cielo tenía un color azul brillante. Exactamente el mismo color de los ojos de Danny.

-¡¡ ¿Desde cuándo duermes con él?!! -gritó sin poderse contener un minuto más. Le dirigí una mirada llena de furia, llena del más puro odio.

-Desde los ocho años…-dije mientras la voz me temblaba de rabia. Vi como se quedaba atónita, sin poder dar crédito a mis palabras. A sus espaldas Julian me sonrió.-Claro, que lo que hacemos desde ayer no es precisamente dormir…-añadí sarcástica pero aun furiosa.

Tras haber procesado mis palabras murmuró:

-Ayer…ayer…pues me encargaré hoy de que esto se haga público.-y añadió maliciosa alzando la voz- Me parece que esto debe conocerse. ¡Por fin! ¡Danny Johnson finalmente ganó la apuesta!-Susan finalmente había dado donde me dolía. Apreté con más fuerza las sábanas a mi cuerpo y mis ojos volvieron a desviar su mirada. Ella se dio cuenta de todo.-A propósito Catalina, ¿Dónde está Danny? No estaba allá abajo…-no había pensado en él, no me había preguntado donde estaba.-Debe estar en casa de Ken…tú sabes, cobrando la apuesta… ¿Cuánto era…? Claro, doscientas cincuenta mil libras esterlinas…muchísimo dinero, sobre todo sabiendo que es por ti. Resultaste bastante cara Honey…

Mi corazón palpitaba tan fuerte que creía que se me iba a salir del pecho, lo único que me provocaba era golpear a Susan pero podía vencerla de una forma más elegante.

-De hecho lo del dinero fue lo que lo hizo más emocionante…hemos decidido gastarlo en unas vacaciones en Nueva Zelanda… ¡Espectacular! ¿No crees…? Y todos los gastos pagos cortesía de Ken…

Susan se puso roja de ira, yo la miré llena de satisfacción y finalmente salió de la habitación no sin antes decirme:

-Dile a tu noviecito que las cosas no quedan así…que recuerde eso que me dijo en nuestro paseo escolar a Hawai…-sonrió malvadamente al ver desconcierto en mi cara-Dile que te cuente…si no quiere que lo haga yo.

Cuando estuvo seguro que se había ido Julian avanzó y se sentó en la cama.

-Tranquila, Danny salió temprano con Tom y te aseguro que no están con Ken.

La verdad ya no era eso lo que me preocupaba, sin embargo decidí arremeter en contra de Julian al tiempo que me cubría mejor con las sábanas.

-Muchísimas gracias por toda tu ayuda con Susan, no debiste haberme defendido tanto.-comenté irónica.

-Mi querida Honey…una de las cosas que he aprendido en mi vida, es que no debo meterme en una pelea de chicas.-logró hacer que sonriera- A propósito de chicas, Danny te dejo esto-dijo al tiempo que me tendía una tarjeta de crédito- dijo que te fueras de compras con Emy, pues él y Tom no regresan hasta la tarde.

No podía creerlo. ¿Ya había tenido todo eso planeado? Solía darme cosas o acompañarme al centro comercial, incluso me había dado efectivo; ¿Pero eso?

-Julian…yo…

-También dijo que si te quedabas muda te dijera lo siguiente: “Te amo y el dinero me importa muy poco…y el cupo es ilimitado”

No pude evitar sonreír. Un novio millonario, claramente lo mejor que me podía pasar.

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III ¡SORPRESA, PRIMO!

[Bueno quiero que me perdonen la demora, pero de verdad valió la pena aunque salió un poco largo para mi gusto. Si no saben inglés les recomiendo que tengan a la mano un traductor para una corta conversación que aparece en este idioma. Respecto a la canción de Shakira, si escuchan bien la letra...pues veran que en cierta parte describe muy bien la relación de Catalina con nuestro nuevo personaje]

…De repente se abrió la puerta y entró nada más y nada menos que Julian Johnson. El primo de Danny. Su reacción al principio fue de sorpresa, después se tornó violenta.

-Dann…¡¡ ¿what the hell is going on here?!! -Exclamó-¡Debí suponer que cometerías una estupidez así! ¡¿Qué te sucede?!

Me cubrí de pies a cabeza. Sólo eso me faltaba, que el único hombre por el que reemplazaría a Danny entrara y me encontrara así con él.

-¡Quiero que todos dejen de decir que lo que tengo con Catalina es una locura!-dijo Danny furioso. Se puso algo de ropa y se puso de pie.

-¡¡Lo que pasa es que tienes un serio problema con tus prioridades!!-dijo Julian irritado-¡porque aunque te cueste creerlo ni tu ni Honey son el centro del universo!

-¡¡Por favor!! ¿Está acaso hablando aquí Julian Johnson, alias “señor perfecto”?-añadió irónico Danny. Julian descubrió una vez más que era imposible razonar con mi novio, entonces decidió arremeter en mi contra.

-Honey… ¿Qué pasó…? Ayer hablé contigo y eras virgen aun… pensé que no caerías en brazos de Danny así de fácil…

-¡Julian!-exclamé. Me sentía realmente mal, avergonzada, tonta…todos me hacían creer que la situación ya había sido fríamente calculada…que yo era la única que no me daba cuenta…

Alguien golpeó la puerta. Era Caridad, el ama de llaves de la casa.

-Señor Daniel, lo está esperando el joven Ken Consttheid en la sala.

-¡Ve y cobra tu apuesta!- le gritó Julian al tiempo que salía tras él del cuarto.

Me quedé sola otra vez. Sola como otras tantas veces en mi vida. Pensé en Julian, él era feliz, no tenía problemas…era perfecto.

Julian Johnson había sufrido mucho en el pasado, en un pasado del cual yo no hacía parte. En el fondo siempre sentí una especial atracción por él, no era amor de eso estaba segura, y si así hubiese sido tuviese que estar muerta en este momento. Julian me encantaba y mi ego se alimentaba al saber que yo también le gustaba, pero yo era para él sólo una fantasía inalcanzable. Primero por ser una niña…y cuando crecí lo suficiente por ser la dueña del corazón de su primo, porque si algo tenían claro estos chicos era que la sangre y la amistad estaban por encima de cualquier mujer.

Y esa fue la regla que no respetó el que fuese mejor amigo de Julian. En todo caso lo que a mi respecta, siempre quise que un día Julian se apareciera en mi puerta y me dijera que me amaba. Era un amor platónico para mí, y estoy segura que yo lo fui también para él.

Las cosas entre nosotros siempre fueron como con el resto de mis amigos, risas, juegos, que algunas veces eran pesados; borracheras juntos y de vez en cuando un beso que por mis amigas, sus novias, nunca fueron considerados infidelidades.

Yo desde siempre estuve enamorada de Danny, eso lo admito, pero muy pocos o mejor, casi nadie; se enteraron de que me moría por pasar una noche con Julian. Que él fuera el primer hombre en mi vida fue un sueño que murió esa temprana tarde de noviembre. Las explicaciones sobran.

Él era ese niño bueno con el que todas soñamos, que además de todas sus cualidades era sexy y todo un conquistador.

Pero Julian tenía un defecto en medio de su perfección. Estaba terriblemente enamorado de su novia Valery. Ella era la luz de sus ojos, su amiga, su confidente. Aquella que siempre estaba con él en las buenas y en las malas, y fueron muchas malas…

A Valery siempre le pareció gracioso que Julian y yo fingiéramos que entre nosotros no pasaba nada. Al parecer él le mencionó algo acerca de nuestros confusos sentimientos mutuos, esa extraña atracción que llegó a su punto máximo cuando llegué a la adolescencia.

Yo sólo tenía trece años, estábamos tomando junto a la piscina, tan borrachos como se puede estar. No me sentía muy bien así que caminé hacia Julian y le dije que me acompañara al cuarto porque no me creía capaz de llegar sola. Los chicos se lo tomaron a broma y comenzaron a reír y hacer chistes al respecto. Julian me ayudó a subir las escaleras junto con Valery. Me tiré en la cama y comencé a hablar estupideces. Y fue entonces cuando exclamé ya habiendo casi perdido el sentido:

-¡Julian…no me puedo dormir sin mi beso de las buenas noches! -al parecer a Valery le pareció muy gracioso y mientras estábamos los tres sentados en la cama en medio de bromas empujó a su novio para que me besara. Al final de un par de empujones y un poco de desorden, los tres caímos acostados demasiado borrachos como para querer o poder levantarnos. La situación fue confusa, por así decirlo, después comenzamos a reír al tiempo que yacíamos unos junto a otros en la cama….pero en ese momento Chris entró a la habitación, estaba buscando a los chicos. El alcohol dificulta la comprensión de los hechos, y eso fue lo que le pasó a él en ese momento.

Los chicos duraron días haciendo bromas al respecto, se burlaban diciendo que por más que quisiera Julian nunca podría con Valery y conmigo al mismo tiempo, y esto, por supuesto no le gustó para nada a él que era parte del clan de los sementales Johnson. Las burlas se detuvieron porque como todo asunto entre chicos Danny casi se va a los puños con Ken cuando él dijo que todas nosotras no éramos más que una partida de cualquieras. Pero cuando Julian intervino bruscamente en la pelea, Danny le dijo que no se entrometiera pues él era el causante de todo, pero no se dirigió a él en muy buenos términos, de hecho fue bastante grosero y tal vez algunas de sus palabras fueron interpretadas como un insulto a Valery, por esto Julian golpeó a Danny y todo terminó con una fuerte discusión entre los primos y Ken salió bien librado y con una sonrisa de satisfacción.

En fin, esa noche de la discusión me acerqué a Julian, estábamos en la cocina cuando hablamos:

-Creo que como siempre ya he causado muchos problemas…

-Si quieres que niegue lo que estás diciendo no lo voy a hacer…nuevamente todo es tu culpa…-me respondió en son de burla. La verdad no podía esperar otra respuesta de él.

-¡Ja! ¡Qué gracioso! Sólo vine a decirte eso…no creo que pueda hacer nada más al respecto…lamento mucho que hayas peleado con Danny por esa estupidez…-Julian tenía la cabeza dentro de la nevera, sacó un par de cervezas, me ofreció una y me sonrió.

-Mi primo es estúpido por naturaleza…y no es la primera discusión que tenemos, sólo que esta vez aunque fui yo quien lo golpeó, será él el que tendrá que disculparse…-abrió su cerveza y tomó de ella, se acercó a mí sonriendo- no puedo creer que todo esto haya comenzado por ti…eres tan problemática…

Nuestros rostros estaban muy cerca, cerré los ojos un instante y percibí su aroma. Delicioso, como todo lo que le rodeaba. Un carísimo perfume de diseñador y un suave olor a cerveza que me enloquecía…me recordaba tanto a su primo…

No supe cuando me besó, no lo vi, pero nunca me había besado así con un chico diferente a Danny. Era demasiado apasionante, Julian Johnson realmente me deseaba. Mi corazón palpitaba de manera que yo creía que se me iba a salir del pecho y no quería abrir los ojos por nada del mundo, la imagen de Danny iba y volvía en mi cabeza demasiado rápido como para saber si realmente quería que pasara lo que ya estaba pasando…pero de repente se detuvo, Julian se alejó de mí y lo miré a los ojos reprochándole el que no hubiese continuado…al parecer yo estaba dispuesta a desechar por esos instantes mi amor por Danny, pero su deseo por mí no era lo suficientemente intenso como para echar a perder lo suyo con Valery…

-Espero que me puedas explicar que fue eso…-dije burlona, acercándome a él y tomando un trago amargo y refrescante.

Julian reía por lo bajo, había cedido a la tentación por unos instantes y al parecer estaba arrepentido, me miró y sus hermosos ojos brillaron con picardía, terminó su cerveza y buscó otra en la nevera, me tomó por la cintura y comenzamos a caminar rumbo a la sala.

-Esa fue la más clara muestra de que debo permanecer lo más alejado posible de ti…-susurró riendo.

El ambiente en la casa estaba tenso, en la sala sólo estaba Valery, cuyo rostro, al vernos llegar de la cocina se iluminó de una manera impresionante. Sonrió a su novio ignorándome y espero que llegáramos junto a ella. Le dirigí una mirada a Julian, que en ese momento le devolvía la sonrisa a su novia…no se habían dicho una palabra, pero lo que acababa de presenciar había sido una mutua y tierna confesión de amor que me dejó ciertamente impactada…y algo celosa…en parte porque a pesar de todo no me había pasado nunca algo así con Danny y en parte…pues, estaba viendo a Julian enamorado.

-¿Cómo pudo ocultarlo tanto tiempo?-murmuré incrédula- Cualquier estúpido se daría cuenta que se muere por ti…

-El mentir es un arte que se puede aprender…y Val resultó ser muy buena alumna…-llegamos a donde ella estaba, él sentó junto a ella en un sofá para dos y yo me acosté en otro que estaba frente a ellos-Cuando su papá no sabía nada de lo nuestro debiste haberla escuchado explicándole el innumerable número de talleres y trabajos que nos dejaban en la escuela por los que yo tenía que quedarme en su casa…o ella ir a dormir en el pent-house de mi tío.

Me terminé mi cerveza y puse la lata vacía en el suelo.

-¿Dormir…?-pregunté sarcástica-lo dudo…-Se quedaron un rato conmigo, pero al rato Valery le susurró algo al oído a Julian por lo que, cuando el reloj de la sala marcaba las diez en punto, ambos subieron a la habitación que compartían en la mansión. Claro que eso no lo sabían sus padres en lo absoluto.

Al parecer me quedé dormida, desperté cuando sentí el ruido de algo metálico que rodaba. Estaba muy oscuro y aun en medio de sueños me pregunté como me habían podido dejar ahí toda la noche. Tras unos instantes me di cuenta que mi cabeza descansaba sobre algo suave que no era otra cosa que las piernas de Danny. No sabía cuanto tiempo había pasado, pero había estado ahí conmigo, sólo mirándome dormir…me senté junto a él en el mueble, volteé a mirarlo, sus hermosos y grandes ojos azules del color del cielo brillaron con un poco de luz de luna que entraba por un gran ventanal cuyas cortinas estaban abiertas. Fue entonces cuando me quedé sin palabras, sin absolutamente nada que decir…fue entonces cuando Danny me dio uno de sus memorables besos, de esos que nunca podré olvidar. Ya no tenía nada que envidiarle a Valery…sólo el hecho de que ella si estaba segura de ser correspondida, pues yo nunca supe, o por lo menos hasta la fiesta de Ken, si él sentía lo mismo o era un juego más…

-Hablé con Julian…-dije desde el vestier del baño de su habitación mientras me ponía la pijama.

-¿Y qué te dijo…?-me preguntó sentado desde la cama con el computador en la piernas. Salí del baño y me dirigí a la cama junto a él. Me senté a su lado.

-Que siente mucho haberte golpeado…que se salió de sus casillas y que no sabe cómo ni cuando disculparse…-dije acostándome en la cama y manipulando un poco la información.

-Bueno…tal vez mañana podamos hablar… ¿No crees…?

-Creo que sería perfecto…después del desayuno te le acercas y hablan… ¿Sí, sí, sí…? No me gusta que discutan entre ustedes…

-Está bien…lo haré…-dijo mientras cerraba el computador, lo ponía en la mesa de noche, se acostaba y yo le daba un beso en la mejilla.

-¿Sabes que es lo que más me gusta de que todos ustedes, los once, estén aquí en la mansión…?-pregunté juguetona mientras tomaba su brazo para que me abrazara en la cama. Él negó con la cabeza.-Que todos los cuartos están ocupados y no tengo que inventar ninguna estúpida excusa para dormir abrazada contigo…

Él sonrió ante mi ocurrencia y me dio un beso de buenas noches en la frente…me quedé dormida casi al instante.

A la mañana siguiente intercepté a Julian antes del desayuno.

-Anoche hablé con Danny…-le dije mientras caminábamos al comedor.

-¿Y qué te dijo…?-preguntó besándome en la cabeza.

-Que siente mucho todo lo que te dijo…que se salió de sus casillas y que a pesar que tú fuiste quien lo golpeó no sabe cómo ni cuándo disculparse…-dije nuevamente manipulando un poco la información.

-Bueno…creo que podríamos hablar hoy…

-Creo que después del desayuno sería perfecto…-dije presintiendo el éxito de mi plan.

A pesar de todo, ni Danny ni Julian se hablaron el uno al otro durante la comida. Cuando terminamos todos nos fuimos retirando hasta que sólo quedaron ellos dos. Y como yo planeé esa reconciliación, tenía que presenciarla; aunque tuviese que hacerlo por la puerta entreabierta del comedor sin que ellos lo notaran.

-So, did you want to talk to me? – Dijo Julian. Me extrañé un poco. Ellos no solían hablar en inglés cuando estaban en Colombia, al principio para perfeccionar su español después sólo por capricho, pero al parecer cada vez que se quedaban solos se hablaban en su lengua materna.

-I could say the same thing…- Respondió Danny. No pude evitar sonreír, los dos hombres que me hacían temblar las rodillas hablaban con ese encantador acento que aun pone a palpitar más rápido mi corazón.

-Well…I’m waiting…

-Waiting for what?

-I don’t know…maybe some apologizes! – Dijo sarcástico Julian.

-Mine? Well…let me see, I think…oh yeah! You hit me!!- Respondió con el mismo sarcasmo Danny. Las cosas se estaban poniendo feas otra vez.

-Well, you said my girlfriend was a bitch! – Gritó Julian.

-I didn’t say that! You understood that! It’s not my fault you’re a stupid.

-Now I’m the stupid one!

-Well I’m sorry about that…- comentó Danny riendo.

-Ha, ha, ha…look my big smile!-dijo Julian realmente enfadado.

Cuando creí que todo se había echado a perder Danny añadió reconciliador:

-If I said something wrong…believe me, I’m really sorry. You know I’d never say anything rude against one of my friends…especially Val, I know how much you love her…

-Well…don’t be worry about that, and…I’m sorry because of hitting you.

-I suppose we must hate Ken…he’s the guilty one, and we should say thanks to Honey, if you hadn’t told her you were sorry, I wouldn’t have apologize…

Bien, estaba en grandes problemas. Ya Danny había metido la pata.

-What?! She told me you were sorry and wanted to talk to me…

Gracias a Dios el celular de Danny sonó y se distrajo hablando pero mientras Julian sacaba conclusiones.

-I have to go, Thomas is waiting for me in his car…we need to finish this conversation…- Danny se dirigió a la puerta demasiado rápido Como para poderme apartar. Nos tropezamos cuando él iba saliendo y al verme se sorprendió un poco- Honey… ¿Qué haces ahí?

-I knew it! Go Danny! I will talk with this little bitch!

No pude evitar estallar en una gran carcajada, salí corriendo hacia las escaleras mientras Julian me perseguía y Danny se dirigía hacia la puerta sin dejar de mirarnos y sin entender nada.

Entré en la primera habitación que encontré escaleras arriba, pero Julian al instante estaba atrás de mí, con sus brazos rodeó mi cuerpo. Traté de dar unos pasos pero en medio de risas solo perdí el equilibrio y caímos bruscamente en el suelo.

-¡¿Qué estabas pensando cuando nos engañaste?!- exclamó Julian arrodillado en el suelo mientras yo estaba acostada en el suelo entre sus piernas.

-No lo sé…-murmuré aun riendo-tal vez que se reconciliaran…como sucedió…

-Pero…-se detuvo de repente. No sabía exactamente que reclamarme.-Eres una tonta, igual que Danny…él ni siquiera se dio cuenta.

-Digamos que desconfiar de las personas no es uno de sus defectos…-murmuré girando hacia otro lado, esquivando la profunda y azul mirada que tenía encima…mi corazón se estaba volviendo a acelerar.

-Bien…-dijo Julian moviéndose y sentándose a mi lado, tampoco me miraba. Pasamos un rato en silencio, creo que tampoco tenía nada que decir. Fue entonces cuando me aventuré a decir:

-¿Tú también lo sientes…?-susurré volteando a verlo al tiempo que me sonrojaba. Él se giró hacia mí y sonrió.

-Me temo que sí…-dijo casi en un susurro. Suspiré y Julian sonrió otra vez.

-¿Sabes qué es…? ¿Por qué al verte se me acelera así el corazón… o sonrío… o quiero estar…?-me callé de repente avergonzada. Julian me abrazó y me dijo mirándome a los ojos:

-Claro que sé lo que es…no es amor, de eso puedes estar segura…es sólo…-deshizo su abrazo y desvió su mirada, suspiró-Bueno…deseo…-lo miré detenidamente, al parecer no había querido reconocerlo, volteó a verme y me sonrió dulcemente-no quiero sonar grosero, pero sé que te mueres por dormir conmigo…lo sé porque no eres la primera chica que mira como tú lo haces…- Lo miré indignada, era un estúpido egocéntrico y se lo iba a hacer saber…cuando comprendí lentamente que él tenía razón…al ver que me quedaba callada él continuó algo burlón- No te preocupes…eres bien correspondida, ocupas un importante lugar en mis pensamientos…- entonces algo avergonzado bajo la cabeza y miró al suelo- Una noche contigo es una enorme ambición para alguien en mi posición…podría echar a perder mi vida…no te ofendas.

-Creo que empiezo a entender…nos deseamos desde que podemos hacerlo…-dije en voz queda, él me miró y asintió.

-Desde que dejaste de ser una niña…o desde que dejaste de parecerlo…pero tenemos un enorme problema en común…amor.

-No había pensado en eso…pero…es cierto, Valery es tu vida…

-¿Sólo eso…? ¿Me niegas que te mueres por mi primo…?-me sonrió. Lo miré espantada-…bueno ya veo que estaba en lo cierto.

-Pero…que vamos a hacer con esto… ¿Y si dentro de poco no lo podemos ocultar…?-entonces por primera vez desde que comenzamos a hablar mi voz sonó clara y segura-¿Y si no me importa lo que nos estemos jugando? ¿Y si tengo el presentimiento de que puede valer la pena…? ¿Y si lo que creemos que es un error resulta siendo lo mejor?-entonces la voz se me partió un poco-¿Y si tenemos suerte…?- lo besé sin pensar mucho en lo que hacía, sin detenerme a ver si era correcto o no, sin darme cuenta que a los pocos segundos estábamos sobre la cama, dispuesta a dejarme llevar…pero Julian sí se dio cuenta de lo que iba a ocurrir y se detuvo…se sentó en la cama y yo al verlo me hice a su lado.

-…Lo hice una vez- dijo mirando por la ventana del cuarto recordando-me dejé llevar por ese impulso incontrolable que me gritaba desde dentro…el cuerpo de esa chica me llamaba a voces…no podía evitarlo aunque apenas la conocía…hasta entonces mi vida era perfecta…pero cuando supe que ella sentía lo mismo no lo retrasé un segundo más…se suponía que debía ser un simple desliz, una noche…pero me enamoré de ella a tal punto que se convirtió desde ese momento en mi única razón para vivir…a tal punto que tras pedirle perdón por la serie de estupideces que cometí le dije que fuera mi novia…a tal punto que aun estoy con ella y le voy a pedir que se case conmigo muy pronto…-dijo volviendo a mirarme. Estaba ciertamente impactada por lo que me acaba de decir.

-Te vas…te vas…a…te vas a… ¿…casar?

-Bueno eres la primera en enterarte…-y añadió burlón-no se lo digas a nadie…Honey, tengo tanto miedo de que algo pasé entre nosotros…temo que pasé lo que me pasó la última vez…no quiero perder lo que tengo con ella de ninguna manera…la amo demasiado…creo que nuestro mutuo deseo no es lo primordial en este momento, no para mí…

-Pues si tú lo dices…creo que…debe ser así.-susurré aun pensando en todo lo que habíamos hablado. Él se puso de pie y se dirigió a la puerta, yo lo seguía cuando de repente se volteó hacia mí y me dijo:

-Otra cosa que había olvidado…el porque no había tenido antes esta conversación contigo, pues hace poco eras a mis ojos aun una niña…y ahora que ya hablé de todo esto contigo y tengo la certeza de que te gusta tanto Danny te daré un consejo: para la próxima vez utiliza todo lo que sientes por él para tomar un poco de experiencia…porque yo ya estoy en las grandes ligas…-se estaba burlando nuevamente de mí, salté hacia él gritándole lo estúpido que era y nuevamente nuestros rostros quedaron muy cerca cuando Julian rodeó con sus brazos mi cintura, pero esta vez fui yo quien lo hizo a un lado…

-¿Sabes…? Tengo la intuición de que esto no va a terminar en nada bueno…te vas a enamorar de mi y me darás el anillo que le compraste a Val…pero no lo aceptaré ¡Una mujer debe estar loca para aceptar casarse contigo!-salté y le di un pequeño beso en los labios. Me escurrí de sus brazos y corrí fuera de la habitación mientras él corría tras de mí y me gritaba:

-¡Catalina! ¡No corras, cobarde!

Me sentía terrible, me encerré en el baño y me quedé ahí un rato. Salí después de entender que no tenía que darle explicaciones a nadie. Pero sentado en la cama estaba Julian y en lo primero en que pensé fue en una excusa.

-Ni te molestes-dijo al ver que abría la boca-sé que a pesar de lo inmaduros que son y de todo lo demás…se aman…y tú acabas de hacer tu elección…y creo que no te equivocaste. De hecho creo que de todas las cosas que se me ocurren de Danny, lo único que no puedo decir es que no te quiere…

Le sonreí agradecida por lo que me decía, él sabía que después de todo yo siempre había dudado del amor de su primo…me acerqué a él y me senté a su lado, me abrazó y me dio un beso en la frente.

Definitivamente Julian Johnson era el hombre perfecto.

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II AL FINAL CAÍ…

Estábamos en la sala. Se me había olvidado decir que aproximadamente 564.381 veces Danny me había dicho que fuera su novia y yo siempre le decía que no. Sabía perfectamente lo que implicaba tener un novio tan mayorcito, sobretodo si era un Johnson, sobretodo si era Danny.

Para nadie era un secreto lo mujeriegos que eran los Johnson, o por lo menos Christopher y Julian, que después de romper decenas de corazones, por no decir cientos, encontraron a las mujeres de su vida. Pero Danny…

De Danny se decían miles de cosas, desde que era un mujeriego empedernido…hasta que no le gustaban las mujeres…eso lo decían algunas de nuestras amigas, que se quedaron con las ganas de amanecer en su cama. Como María Laura.

Después de una fiesta de cumpleaños de Danny ella subió a su habitación y cuando él llegó, cansado y listo para dormir a las 4 de la mañana, la encontró allí, desnuda y acostada en su cama.

-María Laura ¿Por qué no me haces un favor y vas a la casa de Ken y le das tu regalo a él…? La verdad estoy muy cansado y me quiero dormir…

Ella entró en un colapso. Llena de furia al día siguiente dijo que un hombre normal no haría jamás eso. Que Daniel Johnson era gay y bla, bla, bla…yo me hacía la sorda frente a esos comentarios, digamos que un gay no haría lo que Danny hacía conmigo.

Yo tenía 13 años y él había cumplido 18. Cuando fui a hablar con él de lo sucedido comenzó a reír:

-Yo no soy gay…sólo que María Laura no es mi tipo de mujer…lo que ella hizo la dejó por el suelo. No fue la primera vez que vi a una mujer desnuda, así que su actitud es tonta, me importa muy poco lo que digan ellos de mí.

-Yo ya lo sabía…tú no puedes ser gay…-murmuré aliviada, porque en el fondo ya estaba segura de que lo amaba. Él sonrió, estábamos sentados en un sofá de la sala, puso sus manos en mi cintura y nos fuimos acostando suavemente…

-No lo vuelvas a decir…porque aun no te consta…-nuestros rostros quedaron a milímetros. Hubiese dado la vida para que me besara, pero comenzó a hacerme cosquillas. Me la pasaba muy bien con él. Eso era definitivo.

Emily y Thomas llegaron y nos encontraron en una comprometedora escena en la sala.

-No sé por qué esto no me extraña…-dijo Thomas en un tono sarcástico.

-¿Acaso crees que voy a violarla? Catalina ya está bastante grandecita…y creo sabe lo que hace…-respondió Danny bromeando.

-¡Vamos Thomas! ¡Deja de ser aguafiestas!-exclamó Emily besándolo.

-Esta bien, ya nos vamos…solo veníamos a preguntarles si querían salir con nosotros, pero por lo que veo están ocupados…

Se dirigieron a la puerta…pero no pude evitar ver como miró a Danny, él lo conocía muy bien, y en ese momento leyó sus pensamientos. Así que fui corriendo tras ellos.

-Voy al auto…-dijo Emily al tiempo que se alejaba.

-¿Qué te pasa…?-le pregunté-de verdad quiero saberlo.

-No lo sé…es sólo que tengo un mal presentimiento sobre eso que ustedes llaman su relación…

-¿Por qué…? Yo estoy segura de que él me quiere…y si no es así la única persona que podría decírmelo eres tú…porque eres su mejor amigo…

Thomas sonrió y me dijo acariciando mi mejilla:

-Eres la niña más dulce que conozco…y Danny, el hombre más estúpidamente enamorado. De ti por supuesto…-logró que sonriera-sólo que espero no te arrepientas de lo que vas a hacer…-se inclinó hacia mí y me besó. Sí, un beso en los labios, no en la mejilla ni en la frente… ¿Extraño? Sí, mucho. Pues su novia estaba en el carro y Danny a unos pocos metros. Pero mi vida estaba llena de rarezas.

-Adiós…-dije cuando se iba en dirección al auto, a la vez que me lanzaba una sonrisa.

Decidí entrar, aunque no entendí su oculto consejo. No, no fue así. Decidí entrar porque resolví no seguir su oculto consejo.

-Te tengo una sorpresa-me dijo cuando me vio entrar-está en mi habitación…-me tomó de la mano y comenzó a guiarme a través de su casa. Lo seguía aunque no estaba segura de querer hacerlo. Yo no era nada tonta, de hecho por las amistades que me habían rodeado desde pequeña siempre fui muy adelantada para mi edad, pero en ese momento no sabía exactamente que pretendía Danny.

Abrió la puerta de su cuarto, y me dejó entrar primero. Estaba un poco oscuro, hacía bastante frío, el aire acondicionado estaba encendido. Me senté en su cama y él fue hacia una de las mesas de noche y buscó algo entre los cajones.

-¿Qué te pasa?-preguntó al tiempo que revolvía las gavetas-estás muy callada…ya hubieras dicho que hace mucho frío.

-Tú sabes que a mi me gusta el frío… ¿Dónde está mi sorpresa?- dije sospechando que todo fuera una treta de Danny.

-¡Ya lo encontré! Aquí está.-dijo a la vez que me tendía una caja mediana rectangular de joyería que traía grabado un nombre reconocido mundialmente.

-¡¡Daniel!! ¡Cada día que pasa te vuelves más loco!

-Por ti…y no finjas, porque sé que te encantan mis regalos. Toma, ábrelo.

No podía estar ni enojada ni precavida con él. Me quería tanto.

-¡Oh por Dios, Danny!-exclamé al ver el contenido

-Sabía que te iba a encantar…-dijo cuando se estaba sentando a mi lado.

Era un collar hecho de diamantes que brillaron y lanzaron destellos cuando un rayo de la poca luz de la habitación los tocó, eran demasiados y el más grande se ostentaba en el centro como un orgulloso dije. Me había dejado totalmente sin habla, en mi mente desfilaban todas las cosas lindas que él había hecho por mí. La cifra del valor de ese grandioso collar bailaba frente a mis ojos. ¿Cómo era posible que gastara tanto dinero en mí? ¿Por qué era tan especial para él? ¿Cómo podría pagarle todos y cada uno los momentos de felicidad que me había dado en la vida?

-No…no tenías porque comprarme esto, ni siquiera una fecha especial lo justificaría…

-Hoy es un día especial…hoy te voy a pedir que seas mi novia oficial…-dijo sonriéndome.

-Dime… ¿cómo podría negarme esta vez?-suspiré.

-Sé que esta vez no puedes decir que no…-y añadió burlón-lo sé porque te estoy coaccionando…-me besó-va a haber una fiesta grandísima de los empresarios y políticos mas poderosos del país, por eso te lo doy, para que lo uses en esa fiesta…quiero que vengas conmigo y que todo el mundo nos vea juntos…

-Está bien…querías que fuera tu novia y ya soy tu novia…querías que fuera contigo a la fiesta y voy a ir… ¿Qué más quieres?-dije sarcástica. Él me miró y sonrió burlón.

-… ¿Qué crees…?-susurró.

De todo lo que pasó después de nada soy responsable. Lo quería tanto como él. De nada soy culpable ni Danny tampoco, a menos que el amarnos locamente fuera un pecado.

Ya eran alrededor de las seis de la tarde, el sol se ponía, y yo me envolvía en las sábanas de la cama de Danny, mientras él me abrazaba.

No pude evitar sentirme extraña, había deseado que pasara desde hacía mucho tiempo…y ¿ahora qué? ¿Acaso me abandonaría ahora? ¿Ahí terminaba su capricho? ¿Tendría que resignarme a que sólo sería una chica más?

Siempre me envidiaron por estar a su lado. Comencé a recordar lo pasado tan sólo unos meses atrás. Cuando me iba a buscar a la escuela todos los días. Cuando mis compañeras me veían incrédulas y celosas. Cuando todos murmuraban a mis espaldas al día siguiente.

¿Qué había hecho con mi niñez…? ¿Con mi reputación…? ¿Con mi vida…? ¿Era mi culpa amarlo de esa forma…?

Era una tonta. Me lo tenía bien merecido, le acababa de regalar doscientas cincuenta mil libras a Danny, además de que se complaciera diciendo que había sido el primero en mi vida. Todo por haberme enredado con un Johnson…por haberme enamorado de un Johnson.

-¿Qué tal…?-susurró en mi oído antes de darme un beso. ¿Qué tal? ¿Qué tal? No era nada importante para mí responder esa pregunta en ese momento, la había pasado bien, eso era definitivo, pero no pensaba decírselo en ese momento. A pesar de las muchas locuras hechas durante mis cortos dieciséis años, la verdad era que yo no tenía nada de experiencia en ese campo, y él lo sabía. Lo sabía mejor que nadie, pues hasta ese momento lo más parecido a nuestra extraña e inusual relación era la que pueden tener dos mejores amigos. Él lo sabía todo de mí y yo creía saber todo sobre él. Fue por eso que me molestó y al parecer eso le divirtió mucho.

Lo miré, estaba sonriéndome burlonamente, a punto de soltar una carcajada. Él sabía que no sabría que responderle. Lo hice a un lado bruscamente, me cubrí con la sábana y me senté en la cama. Danny me abrazó desde atrás, sentí que rió.

-Debes estar contento…-dije algo sarcástica.

-Si tú estas contenta, yo también estoy contento-respondió sutilmente.

-No sólo ganaste la apuesta…tuviste mi primera vez como premio adicional…-dije sintiéndome muy tonta…

-Sabes que la apuesta me importa un bledo…te amo…y esto es lo más lindo que has hecho por mí…

-Supongo que le dijiste lo mismo a las otras…-susurré casi inconscientemente

-¿De qué estás hablando…?-me dijo riendo.

-Creo que no es un buen momento…olvídalo…

-Creo que es el mejor momento…así que dime lo que estás pensando.

-Es sólo que…en el colegio…mis amigas decían…que…que ninguna primera vez de los chicos…es gran cosa…-me puse colorada de la vergüenza. No podía creer lo que acaba de decir. Danny, se me acercó y me besó. Otra vez se le dibujó en el rostro esa sonrisa burlona que me decía “definitivamente aún eres una niña”.

-Bueno y ¿Qué piensas de mí?

-De ti nada, pienso que soy una ilusa si te creo eso que me decías…-y añadí imitando su voz y acento- “no Honey. No he hecho el amor con ninguna chica”.

Me sonrió otra vez. En ese momento no lo comprendía. Sólo estaba haciendo otra de mis acostumbradas pataletas.

-¿Qué importa si hubo una antes que ti…o dos o cincuenta…? Lo que realmente importa es que eres la única mujer a la que amado en mi vida, que gastaría toda mi fortuna para hacerte feliz…que daría mi vida por ti…-dijo mirándome a los ojos. Me amaba tanto. Lo besé y me deje caer suavemente sobre la cama cuando…

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I COMIENZO

Necesitaba un pretexto para volver.

-¡Esperen! Deje mi bolso…- Me devolví corriendo, llegué a la reja, crucé el jardín, atravesé la casa, llegué al patio trasero, ahí estaba él…

-Sólo vine por mis cosas…-Salió de la piscina, y tomó una toalla para secarse.

-Le dije a Caridad que llevara tu bolso a mi cuarto…Catalina tenemos que hablar…

-Yo no tengo nada que hablar contigo…-dije mientras me sentaba en una de las sillas.

-Claro que sí.-dijo mientras se arrodillaba al frente mío para quedar a mi altura- lo hemos discutido muchas veces…no tuve la culpa…

-¡No seas cínico! ¿Qué crees? ¿Apostar a una amiga? Jamás voy a estar de acuerdo con eso… ¡¿Acostarte con ella por £250.000 libras?! ¡¿Crees que eso es lo que vale una mujer?! ¡¡Aunque sea muchísimo estás muy equivocado!!-me puse de pie dispuesta a irme, pero cuando atravesé la puerta me detuvo su voz…

-No te queda bien esa pose de señorita digna…porque no te importa que hablen de ti porque estás conmigo…

-Es muy diferente. ¡Te estas saliendo por la tangente! ¡Sólo dime la verdad!

-¿Quieres la verdad? Estás celosa, solo eso… ¡No soportas la idea de que pueda estar con otra chica porque tú no quieres ser mi novia! Pero si estoy en lo cierto esos celos se pueden ir…porque me tengo que acostar contigo…tú eres la famosa amiga que aposté…-no pude creer sus palabras…quedé atónita…caminé unos cuantos pasos y caí sentada en una silla.

En ese momento no pude dar crédito a sus palabras, era imposible. O por lo menos eso era lo que yo quería, que fuera imposible.
Nuestra amistad nunca había sido normal. Desde que conocí a Danny se podía decir que él se había convertido en mi familia. Mis papás desde de Francia ni siquiera se percataban de mi existencia, y mis hermanos estaban demasiado ocupados como para prestarle atención a una niña.

Fue entonces cuando llegó Danny, como un amigo para tenderme la mano, con los brazos y las chequeras abiertas para recibirme.

A veces me ponía a pensar y llegaba a la conclusión de que si yo hubiese sido una niña pobre mis hermanos me hubieran vendido a Danny por un par de millones de dólares…no precisamente como hermanita menor.

No pudo tolerar mi belleza. Cada vez me veía más como una mujer a la cual enamorar que a una amiga a la cual comprender. Pero debo aceptar que ambos propiciamos eso de enamorarnos el uno del otro. Yo no tenía amigos, mucho menos de mi edad, por eso cuando conocí a Danny me comencé a mover dentro de un círculo de chicos que me llevaban más de 5 años, acababan de quemar su niñez y se creían adultos cuando yo apenas empezaba a vivir mi infancia. Adolescentes ingleses millonarios, atormentados por catástrofes mundiales como no saber si pedir de cumpleaños un Ferrari o un Mercedes; o no poder decidirse si comprar el vestido que usarán para la fiesta del club de Oscar de la Renta o Chanel; o pensar si el bolso Prada de la colección de primavera lo pueden combinar con los zapatos Givenchy de la colección de otoño. Además de todo eso debían pensar si los dejarían estacionar el Rolls Royce de papá en el colegio mientras el chofer esperaba por ellos, a qué fiesta iban a ir el fin de semana… y ¡ah claro! Concentrarse, en medio de tantas ocupaciones en ganar el año escolar…
Es obvio entonces que Danny se encargó de meterme muy pronto en un mundo de superficialidad y, de culto al físico y a las cuentas bancarias. Por eso los Johnson eran dioses supremos. Por eso mi figura perfecta, mi excelente guardarropa y mi fama de ser la más linda de todas.

Cada fin de semana iba de fiesta en fiesta. Parecía mentira que con tan sólo 11 años yo ya saliera de una fiesta en la madrugada, estuviera borracha y no durmiera en mi casa, sino que iba a parar en la casona de los Johnson. Solía dormir con él, en su cuarto, en su cama y sentía su cálido abrazo hasta medio día…pero jamás me tocó un cabello. No se aprovechó jamás de esa situación. Sólo una vez tras haber llegado ebria a las 3 y media de la mañana, a los doce años de una fiesta con él, pasó algo que tal vez merezca ser contado. Ambos estábamos demasiado festivos, sin darme cuenta me fui desvistiendo frente a él…y en ropa interior me tiré a dormir junto a él en la cama. Esa vez me dio un beso de buenas noches como nunca lo había hecho…al final al que nos condujeron todas esas locas travesuras fue al extremo de amarnos sin razón y con locura…

A pesar de todo yo estaba consciente de que él sabía lo que yo sentía por él…todo por esa maldita fiesta a la que si nunca hubiésemos ido las cosa hubiesen podido ser diferentes. La fiesta privada de Ken, el primero de enero de ese año…de ese año fatídico.

A pesar de todo lo que tenían y de lo grandecitos que eran, Ken y Susan convencieron a todos de jugar a la botella. Que mientras girara fueran esclavos de ella…tal cual como sucedía cuando eran unos adolescentes…claro que no había mucha diferencia, en ese momento rondaban unos inmaduros 20 años.

Cuando mi nefasta suerte indicó que era mi turno de hablar, pude ver que era lo que Ken estaba esperando.

-Catalina, veamos…-dijo él-¿Quién es el afortunado? ¿Aun tengo esperanza?

-Claro que no…es…es…

-¡Habla de una vez! Vas a confirmar algo que todos ya sabemos…

-Es Danny… ¡¿y qué?! No veo ningún problema.

Todos se quedaron sin palabra. A pesar de todo yo sabía que ellos aunque muy en el fondo me comprendían.

-no lo puedo creer-dijo sarcástico Ken al oír mi confesión de amor por Danny-ahora bésalo…

-¡¿estás loco?! ¡Sólo somos amigos!-dije fingiendo que nunca lo había hecho.

-¡No, no son amigos! Son un hombre y una mujer entre los que perfectamente puede pasar algo.- dijo-y no creas que no sabemos de sus encuentros furtivos, sólo amigos… ¡Qué patraña!-Yo estaba demasiado confundida. Ahora todos sabían lo que yo sentía por él…pero al parecer todos y todas pensaban que yo era una tonta si creía que él me correspondía. Por eso todos se asombraron cuando en medio de la especulación Danny se puso de pie, me haló del brazo y me besó frente a todos nuestros amigos.

-¿…qué te pasó?-titubeé en medio de su abrazo

-yo siento lo mismo por ti…y tú los sabías… ¿recuerdas Romeo y Julieta…? Hace unos cuantos años…

-yo pensaba…que era sólo un juego…

En esa fiesta Danny apostó con Ken que sería capaz de acostarse con una de sus amigas antes de que se cumpliera un año, o por lo menos eso fue lo que él me dijo tiempo después. Cuando hablaba con mis amigos y amigas ellos me decían que tenía que haber algo más. Danny Johnson podía estar con la mujer que quisiera, cuando quisiera. La verdad acerca de esa famosa apuesta, yo la acababa de conocer: debía ser capaz de acostarse conmigo, el bebé del barrio, y ser el primero en mi vida…tenía hasta el primero de enero del año siguiente. Yo era al parecer el centro de atención de todas las personas que me rodeaban.

Nací en España, durante unas vacaciones de mis padres en las que visitaban la familia de mamá, fui prematura…di problemas desde antes de nacer… sin embargo vivía en la ciudad de la cual mi papá era originario, un puerto importante colombiano y la principal urbe de toda la región, que era cálida la mayor parte del tiempo. Nos conocimos por casualidad durante un verano. Yo acababa de regresar tras una corta estancia en España, de donde, como ya dije, era mi familia materna.

Mis padres habían tomado la decisión de que la familia de Castilla se establecería indefinidamente en Madrid, lo que en resumen no debía molestar a ningún miembro de la familia. Mi hermano mayor, Rafael, había sido aceptado en la facultad de medicina de una prestigiosa universidad de esa ciudad; a Lucía le daba igual, pero a los trece años no deseaba pasar mucho tiempo junto a nuestros poco atentos padres; yo sólo tenia siete años y no veía la diferencia. Sin embargo mi hermano Enrique tuvo una fuerte discusión con papá, él estaba decidido a no dejar a su novia, así que decidió regresarse a Colombia, mi hermana Lucía decidió seguirlo a pesar de su corta edad y con ellos se iba Piedad, quien era nuestra ama de llaves. Entonces todos se sorprendieron cuando yo, una niña inocente dije que si Piedad se iba yo me iba con ella, pues a fin de cuentas ella sí había sido como una madre para mí. Porque a la verdadera nunca le importé realmente. Mi hermano mayor, Rafael, se quedó en España, él sí toleraba a nuestros padres, siempre y cuando le siguieran dando dinero.

Así fue como regresé a Colombia y se produjo mi posterior encuentro con Danny. Desde entonces me quedé viviendo con mis hermanos en Colombia, que lo único que querían era estar lejos de mis padres, y consideraron suficiente un océano de distancia…pero por los avatares del destino a ese punto tan alejado del mapa europeo llegaría el amor de mi vida…

Ya habían pasado 9 años desde que habíamos vuelto de España. Y justo ese año Rafael regresó para ver como iban nuestras vidas, justo unos meses antes mi papá fue nombrado embajador, lo que además de un viaje a Europa para su nombramiento no significó más nada para mí, pues desde que nos separamos sus visitas eran solo ocasionales y no podía, por más que quisiera, pensar en ellos como una familia real; no podía sentir por ellos lo mismo que sentía por Danny y mis amigos. Por eso cada vez que podía me iba a la casa de los Johnson, cuando ellos estaban, y allí pasaba todo el tiempo, allí no me hacía falta nada.

Pero a partir de esa fiesta nuestra amistad tuvo un cambio radical. Después de confesarnos mutuo amor no podíamos seguir como si nada. Cuando Danny sabía que mis hermanos no estaban en casa me visitaba y pasábamos la tarde juntos, pero no traspasábamos el límite de los besos y las caricias tiernas en medio de la sala frente a los ojos asombrados del ama de llaves que no entendía cómo era posible que “La linda, decente, elegante y refinada señorita Catalina de Castilla, hija del honorable señor embajador colombiano en Francia” diera ese tipo de espectáculos en su propia casa.

En su casa todo era más fácil, terminó la escuela a los 18 y tras convencer a sus padres se fue a vivir a Colombia para estar conmigo tiempo completo.

Pero a partir de la fiesta de Ken comenzamos a jugar un poco más, por así decirlo…me encantaba estar con él un rato y provocarlo, pero él con una sonrisa me decía que un día las cosas que tenían que pasar pasarían…era tal y como él me decía…me las daba de señorita digna al frente de todos, pero de inocente ya no tenía nada. Era muy atrevida, y nadie se explicaba como podían Danny y sus amigos soportar vivir conmigo…

Una de mis más peligrosas proezas fue cuando el papá de Danny le dijo que lo pondría a cargo de la sucursal de su grupo, como presidente…

Por más que peleó y discutió con su padre, él le dijo que si quería seguir manejando todo el dinero que manejaba tenía que trabajar, ya que no había querido comenzar a estudiar.

Acababa de cumplir 20 años en diciembre y lo nombraron presidente en marzo. Cuando llegué del colegio directo a su casa me dijo que quería celebrar conmigo su nombramiento…nos bañamos en la piscina y comenzamos a tomar fina champagne francesa…subimos a su habitación y cuando me di cuenta nos estábamos besando. Propuse un brindis…comenzamos a tomar vino tinto…lo que al parecer me afectó la cabeza…porque entré al baño y decidí bañarme en la tina con agua tibia y burbujas…

Danny me siguió. Cuando le conté a Emily, me dijo que no podía creer como las cosas no pasaron a mayores…

Cuando Danny dejó la copa de vino en el suelo y dentro de la tina se inclinó para besarme yo sentí que alguien había entrado a la habitación así que como por instinto me sumergí. Bastó eso para que entrara Mr. Blake, el supervisor que le envió el padre de Danny para que lo orientara.
Empezó a soltar una perorata en inglés acerca de que él lo ayudaría para que “no cayera en la bancarrota por culpa de una mujer”, “no perdiera la cabeza por ninguna falda” y… a mi se me acabó el aire y salí del agua cubriéndome…

Danny y yo estábamos borrachos y semidesnudos, tome una bata de baño para salir de la tina. Mr. Blake estaba paralizado, al salir ya cubierta, le tendí la mano y le dije:

-Mucho gusto, Catalina de Castilla. Le daría mi tarjeta pero sólo les ofrezco mis servicios a hombres jóvenes.

-¡Oh my God! This girl is a…

-No, no tranquilo-replicó Danny en inglés al tiempo que salía de la tina y buscaba algo para cubrirse-es una broma, sólo eso…

Yo salí caminando hacia la cama y me acosté en ella.

-¡Daniel! ¡Your father will know this!-gritaba mientras Danny trataba de calmarlo- ¡¿Take it easy?! ¡You’re totally crazy! -gritó finalmente mientras salía dando un portazo.
-Yo me encargaré de él…-se inclinó para darme un beso envuelto en una bata de baño cuando entró Caridad, la señora que trabajaba en su casa. Nos encontró sobre la cama, recién salidos del baño y justo venía a preguntarnos porque Mr. Blake había salido tan furioso.
-Estaba así porque nos negamos rotundamente a hacer un trío…-comenté riendo. Caridad se horrorizó, aunque ella sabía que estaba bromeando, se espantó al ver el monstruo en el que me habían convertido Danny y sus amigos. Pasé de ser una niña dulce a una mujer descarada. Claro que yo tenía 15 años para esa época.

-¡Por eso te amo tanto eres terrible!

En todas las locuras que vivíamos nuestros compañeros de aventura eran Emily y Thomas, ingleses como Danny, y amigos suyos de toda la vida. Cuando Danny decidió irse para Colombia Thomas lo siguió. Igual ya había viajado hacia allá muchas veces junto con sus 9 amigos y su novia, Emily.

Todos por la misma razón: estar muy lejos de la vida perfecta que tenían y complicársela un poco aprendiendo español, conociendo gente nueva y tratando de entender por qué una niña, es decir, yo; les atraía tanto. Thomas tenía un lujoso apartamento cerca de la casa de Danny, pero Emily no vivía permanentemente en Colombia, estaba en un constante ir y venir, porque a su papá no le gustaba la idea de que su hija, la luz de sus ojos, viviera en un país tan lejano con su novio; pero a Emily no le gustaba la idea de que su travieso novio, el amor de su vida, viviera en un país tan lejano tan solo con su mejor amigo y rodeado de chicas hermosas. Y es que Mr. McDouall reprobaba un poco la relación de su hija, para él, estaban demasiado enamorados, y él era consciente de que el amor hace cometer estupideces. Thomas era muy bueno con y para su hija pero un episodio del pasado le hacía creer que en realidad no eran el uno para el otro.

Sin embargo Mr. McDouall era tan tonto como todos los padres de estos chicos, creyendo que podía controlar la vida de su hija. “sí mi amor, si quieres quedarte en la casa de Thomas en Colombia esta bien, pero los escoltas estarán ahí también”. ¡Qué estúpido ese señor! No tenía ni idea de que mientras su hija estaba sentada desnuda en el regazo de Thomas en su habitación, los guardaespaldas sobornados veían televisión en la cocina.

Ella se convirtió en mi mejor amiga. Me enseño a vestirme, pensar y actuar como una adolescente europea, millonaria y del siglo
XXI.
Algo que yo era y aun a los 8 años no demostraba, empezando por el hecho de que aun no era adolescente.

Cuando nombraron a Danny presidente de la sucursal del grupo de su papá, un puesto que solo ocupó un par de semanas, Thomas comenzó a trabajar con él. Gratis. Se podía dar ese lujo, era el único heredero de la fortuna de sus padres; al igual que Emily.

Julian, Christopher, Gaby, Alan, Mary Anne, Valery, Michael y Alice, todos ellos junto con Danny, Emily y Thomas viajaron a verme muchas veces. Ken y Susan, mis eternos tormentos y causantes en gran parte de mi desgracia, también eran ingleses, pero nunca lograron ser buenos amigos de G-11 por eso su eterno resentimiento.

A pesar de todo eso, añoro esos tiempos. En los que me consideré realmente feliz. Todos pasaban los 20 cuando esa serie de eventos desafortunados comenzó a suceder. Emily y Thomas tenían 21 años, Danny los cumpliría en diciembre, y yo acababa de cumplir 16 en octubre tan solo unos días antes…todo fue perfecto…hasta ese día, cuando me enteré de la verdadera apuesta…ese día mi vida comenzó a derrumbarse sin que yo me diera cuenta.

-¡¿Estás demente o qué?!-grité asombrada- ¿Por qué lo hiciste? ¿Acaso no sabes cómo hablan todos de la que va a “colaborar en tu apuesta”?-me puse de pie dispuesta a irme. Pero él me agarró del brazo.

-No te vayas…no fue mi culpa…bueno tal vez sí…pero lo único que es realmente importante es que yo te amo…yo estaba tomando esa noche…lo último que quiero hacerte es daño…jamás te obligaré a hacer nada…mucho menos por una apuesta….recuerda que te amo…

-Yo también te amo…-dije casi ahogada por el llanto…y nos besamos expresando ese amor.

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1° PARTE “LA APUESTA”

1ª PARTE “LA APUESTA”

Entré a la casa desolada y vi en ella los estragos del tiempo, si eso le había hecho a la casa me podía imaginar lo que le había hecho a las personas…subí las escaleras, todo estaba cubierto por solitarias mantas blancas, ya grises por la falta de limpieza. En realidad ese nunca fue mi hogar, era más bien una clase de refugio para protegerme de la intemperie mientras esperaba el verano y diciembre. Más nada.

Entré al que alguna vez fue mi cuarto, todo estaba igual. Mi cama, mi tocador…sentí una repentina curiosidad, y fue cuando me decidí a halar de un tirón la tela que lo cubría…hay estaban aun algunas de las cosas que no consideré necesarias empacar…incluyendo el cofrecillo dorado…tuve la tentación y lo hice, lo abrí. Ahí estaban, la más hermosa carta que jamás me habían escrito, algunos pétalos de una rosa marchita, unas cuantas envolturas de un chocolate fino y el anillo…ese anillo que selló nuestro amor y que yo abandoné cuando huí…

En ese instante tal y como si hubiese abierto la caja de Pandora, empezaron los recuerdos a llenar mi cabeza a borbotones, esos recuerdos que yo tanto había luchado por olvidar…eran tantos…tantos que me condenaron para siempre a querer vivir en el pasado…

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